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Maestros de la Arquitectura

Proyectos, obras y anécdotas de las más grandes maestros de la Arquitectura.

Lecciones, Mendes da Rocha (1928-2021)

22/06/2021 Artículo escrito por Cristina Brun Bosch Deja un comentario

Exposición "Ocupação Paulo Mendes da Rocha" organizada por Instituto Itaú Cultural y comisariada por Guilherme Teixeira Wisnik2. 2018.

Retrato del arquitecto paulista Paulo Mendes da Rocha. © Fotografía de André Seiti.

2006, el jurado del Pritzker Architecture Prize da como ganador al arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha. El acta de resolución constata que el premiado:

“ha producido edificios con un profundo conocimiento de la poética del espacio. Modifica el paisaje y el espacio con su arquitectura, esforzándose por satisfacer las necesidades humanas tanto sociales como estéticas”

No puedo más que coincidir con esta afirmación y recordar, ahora que ya no está, las lecciones que ha impartido con la materialización de sus proyectos y la verbalización de sus pensamientos. Queriendo o sin quererlo, sus aportaciones constructivas e intelectuales, constituyen un valioso legado.

Paulo Mendes da Rocha (1928-2021)

En 1964 Mendes da Rocha diseña su propia vivienda, en el barrio de Butantã en São Paulo, que finaliza en 1967. La casa tiene una vivienda gemela, la casa de su hermana, en la parcela contigua. Construidas en hormigón in situ pero concebidas para ser prefabricadas, las casas gemelas se sitúan, una junto a otra, sobre el declive de una pequeña colina. La estructura de las viviendas, estrictamente modular, está formada por cuatro pilares retranqueados sobre los que se eleva el forjado principal compuesto por una losa nervada y dos vigas transversales, que se extienden en voladizo en ambas direcciones.

En el nivel principal, los dormitorios no se adhieren a las fachadas sino que se sitúan en la zona central y se iluminan cenitalmente. De esta forma, las franjas perimetrales quedan libres para albergar las salas comunes que vuelcan hacia la calle. Las paredes divisorias, construidas con placas de hormigón de cinco centímetros, no llegan al techo permitiendo la ventilación por todo el conjunto. Esta continuidad se prolonga al exterior en los frentes este y oeste, matizada por un paramento vertical que impide el soleamiento directo y a su vez sirve de zuncho para las vigas de cubierta.

Casa Butantã de Paulo Mendes da Rocha. (São Paulo. 1966). © Fotografía de Leonardo Finotti.

La arquitectura de Mendes da Rocha puede considerarse brutalista (aunque «el brutalismo no es nada«) pero yo acompañaría el término con el adjetivo delicada. La rotundidad de sus proyectos se equilibra con la participación simbiótica de la naturaleza y el contexto político, económico y social que la acompaña. Así, incluso en la construcción íntima de una vivienda unifamiliar, pueden leerse sus ideales socialistas.

«No hay espacio privado, solo grados de espacio público. El único espacio privado que puedes imaginar es la mente».

Casa Malta Cardoso de Paulo Mendes da Rocha. (São Paulo. 1963). © Fotografía de Leonardo Finotti.

Mendes da Rocha aprendió de João Batista Vilanova Artigas (1915-1985), arquitecto a la cabeza del movimiento arquitectónico conocido como Escuela Paulista (São Paulo) cuyas líneas maestras se definen por la introversión hacia el entorno, la continuidad espacial y el uso de grandes vanos. La estética y la técnica eran importantes, pero todavía lo era más el proyecto político subyacente en pro del futuro del país.

Artigas propuso un plan de estudios para la Facultad de Arquitectura (aprobado en 1962), que priorizaba el taller de proyectos frente a otras asignaturas como principal espacio de enseñanza y discusión. Además, apostó con fuerza por la educación transversal para formar profesionales «completos» con los conocimientos necesarios para construir una nueva nación.

El impacto de la labor de la Escuela Paulista quedó algo eclipsado por la Escuela Carioca (Río de Janeiro), que con figuras como Oscar Niemeyer o Lucio Costa tuvieron mayor capacidad de traspasar fronteras. No obstante, el papel histórico de arquitectos como Mendes da Rocha fue trascendental para superar el subdesarrollo después del golpe militar de 1964.

Imagen del documento "La década ausente Es preciso reconocer la arquitectura brasilera de los años 1960‑70" por la Dra. Arq. Ruth Verde Zein, Docente invitada fadu/unl

Gráfico: Escuela carioca, escuela paulista, detalle de ciertos aspectos de la línea de tiempo para comprender algunos eventos temporales. © Dra. Arq. Ruth Verde Zein.

Durante años, las obras de Vilanova Artigas y Mendes da Rocha fueron ignoradas. Fue en 1990, con el reconocimiento de la destacada labor de Lina Bo Bardi como arquitecta y diseñadora, cuando las décadas de silencio se transformaron en elogios como el Pritzker de 2006. Más vale tarde que nunca.

El Museo Brasileño de Escultura, situado en una zona residencial de la ciudad de Sao Paulo, en una área de manzanas con tipología de edificación aislada de muy variada dimensión, fue concebido por Paulo mendes da rocha como un jardín para esculturas al aire libre, con un umbral imponente, un teatro abierto, un estanque y jardines diseñados por Roberto Burle Marx.

Museo Brasileño de Escultura de Paulo Mendes da Rocha. (São Paulo. Construido entre 1987 y 1995). © Fotografía de Leonardo Finotti.

Pequeño homenaje audiovisual al Museo Brasileño de Escultura por Pedro Kok.

Los arquitectos se van, pero sus obras permanecen

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Galina Balashova, la arquitecta de la carrera espacial rusa

08/11/2017 Artículo escrito por Juan Ortiz Delgado Deja un comentario

Galina Balashova, diseño para la MIRGalina Balashova, diseño para la MIR

Si normalmente ignoramos la obra de las arquitectas, ni os cuento si se dedican al diseño de naves espaciales en Rusia. ¡Y durante la Guerra Fría! A decir verdad, desconozco quien ocupó su puesto análogo en Estados Unidos, ni si existió tal puesto siquiera. Lo que aumenta mi admiración por Galina Balashova, haciendo arquitectura en el exclusivísimo campo de la ingeniería espacial.

Galina nació en 1931, hija de un guarda forestal en la región de Moscú. Siendo su tío arquitecto y criada en una familia aficionada al dibujo, no es extraño que acabase estudiando en el Instituto de Arquitectura de Moscú. Tras licenciarse en 1955, la destinaron a la ciudad de Kuibyshev.

Galina Balashova en la retrospectiva que le dedicaron en FrankfurtGalina Balashova en la retrospectiva que le dedicaron en Frankfurt. © Foto: Uwe Dettmar

Un año después se casó con un joven físico que trabajaba en la OKB–1, la Oficina de Diseños Experimentales. Su ingeniero jefe, Sergei Korolev, sería el responsable del cohete que pondría en órbita el Sputnik, el primer satélite artificial de la historia, y de lanzar a Yuri Gagarin al espacio. Gracias a su marido, Galina entró también en la compañía para el diseño de varios proyectos edificatorios.

Galina Balashova, arquitecta de la carrera espacial rusa

Soyuz (Union) Spaceship Orbital CompartmentLa tercera y finalmente aprobada versión de la Soyuz (Union) Spaceship Orbital Compartment

En 1963 le presentaron a Korolev los planos del módulo orbital de la Soyuz. Se trataba de un ascético lugar equipado con lo mínimo necesario. Tanto que decidió remodelarlo para facilitar la vida y el trabajo a sus ocupantes. El nuevo diseño de interiores recayó en Galina, la única especialista para ello en toda la empresa. La primera versión la diseñó un fin de semana en su casa. Posteriormente realizó otras dos, siendo la tercera aprobada definitivamente en 1964.

 Moon Orbital Spaceship (MOS)

Moon Orbital Spaceship (MOS)

A partir de entonces se encargó de diseñar y supervisar los interiores de diversas naves. Tras la Soyuz, la MOS Moon Orbital Spaceship (Nave Lunar Orbital). Siguieron la versión Union T de la Soyuz entre 1969 y 1971, y el compartimento orbital del programa “Soyuz-Apollo” entre 1971 y 1975. A continuación y hasta finales de los 80 trabajó primero en la estación espacial Saliut 6 y después en la MIR.

Versión final de la "Soyuz T" (Union T)Versión final de la «Soyuz T» (Union T)

Galina Balashova en la Soyuz 19 y su diseño, para el programa Soyuz-Apollo

El reto siempre fue diseñar espacios estrechos que debían funcionar en ingravidez. Entre sus contribuciones destacan la introducción del velcro como sistema para fijar objetos, o un código de colores como sistema de referencia diferencianado suelo (verde) de paredes (amarillo o azul en las secciones de trabajo) y techo (gris) en los diseños no indiferenciados.

Utilización del código de colores en el diseño de la Estación Espacial MIR

Dssde 1990 disfruta de su bien merecida pensión y ocupa su tiempo en pintar acuarelas. Permaneció como una perfecta desconocida hasta la publicación del libro Galina Balashova. Architect of the Soviet Space Programme y una exposición retrospectiva que le dedicaron en Frankfurt. En su web se pueden contemplar muchos de los diseños realizados.

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7 formas de celebrar el 150 aniversario de Frank Lloyd Wright

13/07/2017 Artículo escrito por Juan Ortiz Delgado Deja un comentario

150 aniversario de Frank Lloyd WrightDicen las malas lenguas que Wright se añadió años para aumentar en su curriculum sus años de estudio. Que un semestre en la universidad le parecía poco bagaje, así que mejor haber nacido en 1867 que en 1869. En todo caso, oficialmente el mes pasado se cumplió el 150 aniversario de Frank Lloyd Wright. Buena oportunidad para acercarse de nuevo al quizás mejor arquitecto estadounidense de la historia.

7 formas de celebrar el 150 aniversario de Frank Lloyd Wright

Seguro que en tu biblioteca tienes al menos un libro sobre Wright, buen momento para revisarlo. Y a mayores, os dejo unas cuantas recomendaciones para celebrar la vida y obra de tan insigne personaje.

Visita la exposición Frank Lloyd Wright at 150: Unpacking the Archive

MoMA Frank Lloyd WrightImagen de Jonathan Muzikar

Si te tienta una viaje a Nueva York, ésta puede ser una buena disculpa para decidirse. El MOMA exhibirá hasta el 1 de octubre la exposición Frank Lloyd Wright at 150: Unpacking the Archive. Recoge alrededor de 450 piezas realizadas desde la última década del siglo XIX hasta los años 50 del XX: dibujos, maquetas, fragmentos de edificios, películas, emisiones de televisión, mobiliario, pinturas, fotografías y mucho más, incluyendo artículos nunca exhibidos hasta el momento.

Revisa la Guía Ilustrada publicada por Curbed

Guia Ilustrada Curbed

Precisamente para celebrar el 150 aniversario de Frank Lloyd Wright, Curbed dedicó una serie de artículos a la vida y obra del arquitecto. De regalo, un pdf con todas las ilustraciones realizadas ex profeso para la ocasión.

Escucha el podcast que La morsa era yo le dedicó en marzo

La morsa era yo Arquitectura Episodio 32

En la tertulia sobre arquitectura que presento y grabamos unos cuantos amigos, dedicamos hace poco un episodio a Wright. Fueron dos horas y media super agradables en las que no sólo opinamos sobre su obra, sino que también comentamos su apasionante vida. Entre otras cosas, nos fijamos en la controversia sobre la fecha de su nacimiento que citaba más arriba. Está mal que lo recomiende siendo juez y parte, pero creo que no te arrepentirás de escucharlo.

Lee la novela La hoja desnuda

La Hoja Desnuda

En ese programa de La morsa era yo nos acompañó José Ramón Hernández Correa. José Ramón además de arquitecto, escribir en Arquitectamos locos? y de vez en cuando por aquí, ha pasado muchas horas estudiando a Frank Lloyd Wright. Prueba de ello es su tésis doctoral y la novela que os recomiendo. La Hoja Desnuda se toma las licencias justas para ofrecernos una visión global de ese gran artista y trágico ser humano.

Ve la película El Manantial

El Manantial

Siempre he leído que El Manantial se basa en la vida de Franl Lloyd Wright. Cierto es que incluye alguna referencia clara al arquitecto, pero está muy lejos de tratarse de un biopic. De todos modos se trata de un ‘must see’ para todos los que nos dedicamos a la arquitectura. Si no lo has hecho, ¿a qué estás esperando?

Regálate una lámina del Wasmouth Portfolio

Winslow-House

El Wasmouth Portfolio es la colección de litografías que Wright realizó en 1910 y se publicaron en Alemania. Gracias a ellas su obra se conoció en Europa. Seguro que la Casa de la Cascada ya luce en alguna pared de tu casa o estudio, pero estas tienen el plus de tratarse de la primera recopilación de su obra.

Construye una de sus obras con Lego

Lego Robie House

Lego arquitectura ha dedicado varios sets a la obra de Frank Lloyd Wright: La Casa de la Cascada, el Guggenheim de Nueva York, la Robie House, Hotel Imperial de Tokyo y no sé si me dejo alguna más. Un capricho un poco caro, pero sólo una vez será el 150 aniversario de Frank Lloyd Wright (hasta dentro de dos años ;-).

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La influencia de Mies van der Rohe en la arquitectura de Eero Saarinen

08/11/2015 Artículo escrito por Autor Invitado 4 comentarios

La trayectoria profesional de Eero Saarinen se desarrolló bajo dos líneas arquitectónicas muy diferenciadas. La primera y más conocida, la de los grandes edificios de formas orgánicas, de volúmenes y estructuras arriesgadas e innovadoras que le proporcionaron fama y reconocimiento mundial. Pero Saarinen trazó también una segunda línea dentro de su carrera, mucho menos conocida, basada en una clara admiración por la arquitectura de Mies van de Rohe. Así, surgieron edificios de pequeña escala como la casa Miller o el Irwin Union Trust and Bank, ambos en Columbus, Indiana, pero también planeamientos corporativos como el de General Motors en Warren, Michigan. Mientras Saarinen extendía proyectos de grandes estructuras de hormigón por Estados Unidos, su admiración por la arquitectura miesana producía también elegantes prismas de muros cortina, pilares metálicos exentos, luces cenitales y una cuidadísima selección de materiales nobles que cosían a la perfección la relación entre exterior e interior del edificio.

El Master Plan de General Motors, el Irwin Union Trust and Bank y la casa Miller como ejemplos de esta influencia.

La publicación en Estados Unidos de proyectos como el de la Casa de campo en obra de ladrillo de 1.923 (figura 1) y más tarde del Pabellón de Barcelona, de 1.929, desarrolló una gran admiración por la arquitectura y la figura de Mies van der Rohe y su influencia se prolongó durante varias décadas.

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Figura 1. Pabellón Barcelona, Mies van der Rohe 1.929. Fotografía de Ana de la Fuente, 2008

En el primero, la planta componía una vivienda unifamiliar que se extendía en todas las direcciones mediante muros de ladrillo que se prolongaban mas allá de los límites estrictos del espacio interior habitable; fue considerado como un ejercicio deudor de la arquitectura de Wright a través del filtro formal y estético del Neoplasticismo (Frampton 1981:166) y sirvió como un primer paso hacia lo que vendría después, es decir, del Pabellón de Alemania para la Exposición Universal de Barcelona, en 1.929. Las ideas de Mies sobre la continuidad espacial, la independencia de la estructura frente al muro, la utilización de materiales nobles, la articulación de espacios mediante planos verticales autónomos, el uso de la luz y los reflejos sobre estos planos acristalados… todo se encontraba reunido en el pequeño pabellón, como representación de la nueva Alemania.

El pabellón se mantuvo durante seis meses, pero su repercusión a través de distintas publicaciones fue inmensa. Años más tarde, Mies fue recibido en Estados Unidos como un representante o abanderado de la nueva arquitectura, y los arquitectos, estudiantes de arquitectura y paisajistas del país vieron en el Pabellón Barcelona la perfecta representación de la unión entre el exterior y el interior, creando un solo espacio fluido en el que las paredes se independizaban de la estructura y conducían al visitante en un recorrido continuo.

El país esperaba a Mies con los brazos abiertos, como símbolo de la nueva arquitectura moderna y como pieza fundamental de lo que allí se conoció como estilo Bauhaus: la arquitectura generada a raíz de la creación de la Bauhaus en Dessau, con su sede el edificio principal de Walter Gropius como referencia, supuso una revolución en la arquitectura de los Estados Unidos. Las líneas puras del Estilo Internacional tuvieron a la sede de la Bauhaus como el ejemplo más significativo de la nueva arquitectura (y a este edificio se sumaron todos los proyectados en torno a la escuela destinados a albergar a los profesores, algunos realizados por el propio Gropius).

A pesar de que la Bauhaus fue creada como una escuela de arte y diseño, a la que se le añadió con posterioridad un Departamento de Arquitectura y que fueron muchísimas las influencias bajo las que se desarrollaron las clases y programas que allí se impartían, la imagen que en Estados Unidos se formó de la Bauhaus correspondía al llamado Estilo Internacional, bautizado así por Johnson y Hitchcock en la exposición del MoMA de 1932, en el que las líneas rectas y los volúmenes puros dan lugar a edificios estructuralmente claros, sin ornamento. Esta arquitectura, representada a los ojos norteamericanos por Gropius y más tarde por Mies, se vivió en los Estados Unidos como un revulsivo, en especial en las facultades de arquitectura.

Durante los años de preguerra, las revistas se llenaron de imágenes de edificios de volúmenes y prismas limpios que se ponían al servicio de la luz incorporando grandes ventanales. De edificios de cubierta plana, de estructuras vistas, de nuevos materiales y de espacios que fluían en todas las direcciones.

En Estados Unidos la tradición de la escuela de las Bellas Artes imponía los criterios a la arquitectura desde las propias universidades, sin dejar apenas resquicio a nuevas ideas o interpretaciones. Así, el conocimiento de lo que ocurría en Europa durante esos años anteriores a la Guerra, provocó en los alumnos de arquitectura y de arquitectura del paisaje, un impulso de renovación que no se materializó hasta que los Gropius, Breuer y Mies llegaron con la intención de cambiar las cosas.

Si el desembarco de Gropius en Harvard supuso un revulsivo en los estudiantes y profesores de una de las facultades más prestigiosas del país, la llegada del arquitecto alemán, a finales de los años treinta, contratado por la Universidad de Chicago para renovar su Departamento de Proyectos desarrolló una influencia que traspasó los límites de la escuela y consiguió extender un tipo de arquitectura, conocida como miesiana, por muchas ciudades del país gracias a numerosos discípulos y admiradores. Uno de ellos fue Eero Saarinen.

Mies llegó a Chicago en 1.938 con el encargo de dirigir el departamento de Proyectos de la Escuela de Arquitectura del IIT (Instituto Técnico de Illinois, entonces bajo el nombre de Armour Institute), algo que desarrolló hasta el año 1.958. Durante este tiempo Mies impartió su forma de ejercer la arquitectura de una manera completamente distinta a como lo hacía Gropius en Harvard desde un año antes (figura 2), algo que generó dos formas diferentes de entenderla, dos vertientes o líneas arquitectónicas dentro el país. Gropius era un profesor que buscaba múltiples soluciones a los proyectos, intentando que todas fueran válidas y posibles y dejando que el alumno encontrara su propia vía siempre y cuando la arquitectura resultante funcionara y fuera coherente. Pero sobre todo Gropius era un profesor con una clara visión social que lo hacía diferente de su socio Breuer, también profesor en Harvard y diferente del resto .

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Figura 2. Mies van der Rohe corrigiendo a un alumno en el Illinois Institute of Technology IIT, Chicago. Fuente: ref. web 1

Mies en cambio se forjó una imagen pública y una reputación de sí mismo dura y exigente, en la que no concebía distintos caminos para un mismo proyecto, ni distintas formas de enfrentarse a ello; Mies solo veía una, la suya propia, que entendía como única válida. Su aparente intención, tal y como ha llegado a nuestros días, no era la de que los alumnos y futuros arquitectos investigaran opciones y variables espaciales y funcionales, sino la de que aprendieran su visión de la arquitectura como la única vía posible para solucionar cualquier edificio. Los cambios dentro del programa conllevaron la vuelta al origen de la enseñanza de la arquitectura, obligando a los alumnos a aprender a dibujar primero, después estudiando el uso y las características de los materiales, para llegar por último a los principios fundamentales de diseño y construcción. A pesar de manejar el inglés sin demasiada soltura y de la imagen proyectada de sí mismo, Mies consiguió que su visión de la arquitectura se extendiera rápidamente y que empezaran a proliferar edificios de carácter miesiano durante los años 50 y 60, con mayor o menor acierto, por todo el país.

Uno de los mayores seguidores de la obra de Mies fue sin lugar a dudas Eero Saarinen (figura 3), que nunca ocultó su admiración por el arquitecto alemán. Nacido en Finlandia en 1910 pero residente en Estados Unidos desde 1923, creció en una familia muy vinculada con la arquitectura y el arte, en la que sus padres, el arquitecto Eliel Saarinen y la diseñadora y escultora Louise Saarinen, mantenían además amistades con diferentes personalidades del mundo de la literatura o la música. Su educación estuvo marcada por el tiempo que pasaba en el estudio de su padre dibujando o aprendiendo con tutores particulares, así como por el año que pasó estudiado escultura en la Académie de la Grande Chaumière de Paris, en 1929. A su vuelta y después de estar varios meses trabajando con su padre, Eero se matriculó en la Escuela de Arquitectura de Yale como un estudiante especial para dos o tres cursos, pero sin intención de graduarse, tal y como pidió Eliel al entonces decano de la facultad Everett Victor Meeks. Ya entonces, la Universidad de Yale explicaba en su programa arquitectónico cómo:

“el Departamento de Arquitectura pone énfasis en el diseño arquitectónico, al tiempo que proporciona suficiente conocimiento en ingeniería que otorgue al graduado la capacidad para entender las necesidades estructurales del diseño arquitectónico y poder colaborar de manera inteligente con un arquitecto-ingeniero”

(Pelkonen y Albrecht 2010: 325)

Esta presentación del programa de arquitectura resulta chocante frente a lo establecido por aquel entonces en las escuelas europeas, en las que se enseñaba al estudiante a resolver por sí mismo todos los problemas derivados del diseño, incluidos los estructurales. Ya por los años 30, en Estados unidos se potenciaba otra forma de entender la arquitectura a través de la colaboración con las ingenierías. Eero Saarinen se formó como arquitecto dentro de esta enseñanza, algo que posiblemente influyó en la libertad expresada a la hora de proyectar edificios complejos estructuralmente, como la terminal de la TWA en el Aeropuerto JFK.

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Figura 3. Imagen publicitaria de Eero Saarinen y Florence Knoll con la silla tulip. Fotógrafo: Scott Hyde.  Fuente: Cranbrook Archives, 1956.

En 1934, después de graduarse finalmente como arquitecto, completó su formación con la prestigiosa beca Charles Arthur y Margaret Ormrod Matcham Travellig Fellowship, que concedía una ayuda económica de 1000 dólares para viajar por Europa, con la única condición de remitir periódicamente dibujos de edificios visitados, y con la que estuvo viajando hasta el año 1936, en el que se incorporó definitivamente al estudio de su padre colaborando con él en numerosos proyectos al tiempo que realizaba los suyos propios. Dos años más tarde, en 1938, Charles Eames se matriculó en la Escuela de Arte de Cranbrook como alumno de Eliel Saarinen entablando enseguida amistad con Eero. La relación entre Eero Saarinen y Charles Eames se mantuvo a lo largo de los años, colaborando juntos en numerosos concursos y proyectos, así como en diseño de mobiliario. A esta amistad y relación profesional se unió Florence Knoll, también alumna de Cranbrook y mujer del heredero de la fábrica de muebles Knoll, y Lily Swan estudiante de la misma facultad, con la que Eero acabo casándose en 1.939 (figura 4).

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Figura 4. Grupo de trabajo del Detroit Civic Center (no construido). De izquierda a derecha: (sentados) Joe Lacy, Eliel Saarinen, Eero Saarinen, Lily Swann Saarinen; (de pie) Ted Luderowski, James Conn, Earl Moursand, Alice Warren, Ed Elliott, James Smith, Dan Kiley y Jay Henderson Barr. Fotógrafo: Harvey Croze. Fuente: Cranbrook Archives, 1947.

En ese mismo año Eliel y Eero Saarinen comienzan el proyecto de la First Christian Church (figura 5), antes Tabernacle Church of Christ en Columbus, Indiana, una de las primeras iglesias proyectadas bajo la influencia de las ideas del Movimiento Moderno en Estados Unidos, con una arquitectura de influencia nórdica, pero formalmente muy cercana a edificios como la Bauhaus de Gropius. Las obras se desarrollaron entre 1941 y 1942 y tuvieron como principal consecuencia la relación profesional y de amistad que surgió entre Eero Saarinen y J. Irwin Miller , el principal patrón de la obra. Miller se convirtió en el cliente particular más fructífero de Eero, para el que realizó numerosos edificios entre los que se incluye la propia casa Miller o el Irwin Union Trust Bank.

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Figura 5. First Christian Church, Columbus, Indiana. Eliel Saarinen 1942. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010.

También ese mismo año Eero comenzó a impartir clases con su padre en Cranbrook, en donde permaneció hasta que es despedido en 1941 por el dueño y fundador de la universidad, George Booth, por “no prestar el suficiente tiempo a la enseñanza al estar demasiado involucrado en el estudio de su padre” (Pelkonen y Albrecht 2010: 325).

En 1942 Eero entró en el servicio militar, dentro de la Oficina de Servicios Estratégicos en Washington y permaneció allí hasta 1944. Es justo en esos años en los que también trabaja en la capital el paisajista Dan Kiley. Ambos se mueven por los mismos círculos sociales y acaban siendo presentados a través de otro gran arquitecto, Louis Kahn, estableciendo una relación de amistad y colaboración en proyectos a lo largo de toda su carrera, hasta la prematura muerte de arquitecto en 1961 y que empezó con la colaboración en el concurso para el Palacio de Gobierno de Quito, Ecuador, en el que Eero Saarinen se presentó en una candidatura distinta a la de su padre. Kiley era a su vez, un gran admirador de la obra de Mies y en especial del Pabellón, como imagen y representación de la nueva arquitectura y del Movimiento Moderno, destacando por encima de todo sus cualidades de continuidad espacial: “respondimos con pasión al Pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe y a su nuevo paradigma de volumen espacial” (Kiley y Amidon 1999: 11).

Entre 1.945 y 1.947 el estudio Saarinen, Swanson and Saarinen proyectaron y construyeron el Master Plan de la Drake University en Des Moines, Iowa, en donde se empieza a ver una clara influencia miesiana, sobre todo en el uso de materiales, como los grandes paños de vidrio utilizados a modo de cerramiento.

Tal y como describe Gregg Bleam, Saarinen otorgaba gran importancia a la relación del edificio con su espacio exterior, en contra de lo que pensaban muchos arquitectos de la época, que “usaban las plantas sólo como un suplemento para sus edificios más que como elementos estructuradores que conectaran el espacio interior con el exterior” . Bajo esta premisa Saarinen desarrolló entre 1.948 y 1.956 el planeamiento y los edificios de la sede central de General Motors en Warren, Michigan (figura 6). La similitud formal entre el campus de Mies van der Rohe para el IIT, proyectado en 1940 junto con el arquitecto paisajista Alfred Caldwell, y el Master Plan de Saarinen es enorme, apreciándose sin embargo una clara diferencia a la hora de conectar la arquitectura con el exterior: en el caso del IIT de Mies (figura 7) el espacio resultante de la ordenación volumétrica de los edificios se resolvió mediante grandes extensiones de césped a modo de plano verde, en las que se plantaron masas de arbustos o árboles. La planta del campus indica como los espacios entre edificios se resuelven otorgándoles carácter de superficies, planos a nivel de suelo, que se completan con estas masas arbóreas sin aparente definición (a pesar de ello, estas masas crean planos en profundidad, al modelo de Brown en el s XVIII, y llenan los vacíos con volúmenes complementarios). El resultado final es que los edificios, de marcado carácter horizontal, se organizan en una composición de clara influencia neoplástica, en la que las únicas líneas vienen definidas por las vías peatonales y rodadas, mientras todo ello se sitúa sobre un gran manto verde que es el suelo, en el que las manchas irregulares de árboles también juegan un papel en contraste con los volúmenes de los edificios.

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Figura 6. Planta de General Motors Technical Center en Warren, Michigan. Eero Saarinen 1948-56, paisajismo de Thomas Church. (Reuben y Treib 2010)

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Figura 7. Planeamiento del campus del IIT de Chicago. Mies van der Rohe 1939-1940, paisajismo de Alfred Caldwell. (Reuben y Treib 2010)

Sin embargo, en la sede central de General Motors la intención fue distinta. Sin bien a simple vista pueden parecer muy similares, en el caso de General Motors la ordenación del complejo se apoya no sólo en la arquitectura y en las vías peatonales y rodadas, sino también en la vegetación. Para ello Saarinen recurrió al paisajista Thomas Church, que potenció estas vías de comunicación mediante la alineación de árboles a ambos lados creando así mismo islas rodeadas de vegetación cuyo destino era el aparcamiento en superficie de los empleados de la firma y alineaciones angulares o semicirculares que configuran geométricamente el espacio. De esta forma la sede de General Motors resolvía dentro de sí misma el problema del coche, algo que no hacia el campus de IIT de Mies, quizás por presuponer que al ser estudiantes los usuarios no irían mayoritariamente en coche, o quizás para otorgarle un mayor carácter de isla respecto a la trama circulatoria de la ciudad de Chicago. Los espacios intersticiales resultantes en Warren también están apoyados en un gran plano de suelo de carácter vegetal, si bien éste está compartimentado mientras en el IIT se trata de un espacio fluido.

Curiosamente, el tiempo ha invertido estos dos planeamientos (figuras 8 y 9): ahora el carácter horizontal del campus de Mies y Caldwell aparece roto en vertical por numerosas alineaciones de árboles, añadidas posteriormente, que marcan las principales vías de circulación. Además, las masas vegetales han dado paso en muchos casos a ejemplares aislados, que incluso han desaparecido en otros muchos. El coche sigue siendo secundario en la estructuración del campus, pensado siempre para ser recorrido a pie. A su vez, en las oficinas de General Motors el paisajismo de Church ha desaparecido casi por completo. En algunos casos, las estancias exteriores dedicadas a aparcamiento y cerradas mediante vegetación han dado paso a nuevos edificios y en otros simplemente se ha eliminado la vegetación que las circundaba, mientras que las alineaciones de árboles que marcaban las vías de circulación han desaparecido casi por completo, quedando apenas algunos testimonios aislados de lo que fue un día. El uso y la vegetación se han adueñado del planeamiento verde y puro de Mies y han abandonado la intención y el orden lineal de Saarinen y Church.

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Figura 8. Vista interior del campus del IIT de Chicago, en el acceso al Crown Hall, parcialmente oculto por una vegetación en altura. Mies van der Rohe 1939-1940, paisajismo de Alfred Caldwell. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010.

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Figura 9. Fotografía aérea de General Motors Technical Center en Warren, Michigan. Eero Saarinen 1948-56, paisajismo de Thomas Church. Fuente: ref. web 2

La influencia de Mies en la obra de Saarinen se prolongó durante toda su carrera, destacando el Antioch College en Yellow Springs, Ohio, en el Birmingham High school, en Michigan, en el Des Moines Art Center de Iowa, desarrollados en los años cuarenta y cincuenta. Durante estos años Saarinen realizó varios proyectos de iglesias, algunos construidos y otros no, dentro del estudio Saarinen, Swanson and Saarinen en los que también se aprecia influencia de Gropius y de la arquitectura del Movimiento moderno: la Christ Church de Cincinnati, Ohio (1.946), la Christ Church Lutheran en Minneapolis, Minnesota (1.947-49), la Stephens College Chapel en Columbia, Missouri (1.953-56).

Pero Saarinen también supo romper con sus maestros, realizando numerosos edificios muy diferentes entre sí, al tiempo que les rendía tributo en otros proyectos paralelos. Así, en 1.947 Saarinen ganó el concurso para el Jefferson Expansion Memorial (figura 10) con el proyecto de un gran arco que poco o nada tiene que ver con la arquitectura miesiana: con unas medidas de 192 metros de alto por 192 de ancho y con forma de parábola, el Gateway Arch simboliza la puerta abierta hacia el oeste americano y con ello la posibilidad de conquista de estos territorios adquiridos en 1.803 gracias a su compra a Francia en lo que se conoce como Luisiana Purchase .

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Figura 10. Gateway Arch, Jefferson Expansion Memorial, San Louis, Missouri. Fotografía de Raniero Tazzi. Fuente: ref. web 3

Saarinen se presentó al concurso en una candidatura distinta a la de su padre, con el que aun compartía estudio y en la que figuraban además Dan Kiley y el diseñador Alexander Girard como parte del equipo. El Gateway Arch otorgó a Saarinen fama internacional, pero su construcción se pospuso durante varios años debido a los grandes problemas burocráticos a los que se enfrentó el proyecto, hasta el punto que el arquitecto no llegó a ver el edificio en construcción (empezó en febrero de 1.963 y se alargó hasta octubre de 1.965).

Entre 1.950 y 1.955 Saarinen construyó el auditorio y la capilla Kresge del MIT (Massachusetts Institute of Tecnology) por encargo de William Bruster, entonces decano de la facultad. Ambos edificios se situaron próximos dentro del campus y mientras el auditorio se desarrolló bajo una gran cubierta esférica de hormigón, que cubría las gradas y el escenario como si de una gran sábana se tratase, la capilla se configuró como un pequeño cilindro realizado enteramente en ladrillo y sin una sola ventana.

En 1.952, dos años después de la muerte de su padre Eliel, Saarinen proyectó un edificio claramente inspirado en los principios de la arquitectura miesiana: el Irwin Union Trust Bank, segundo encargo directo de J. Irwin Miller, en la pequeña ciudad de Columbus, dentro del estado de Indiana (figura 11). El empresario quería ofrecer a los habitantes de Columbus una imagen de banco accesible y en conexión con la gente, alejándose de la imagen de fortaleza inexpugnable que representaban la mayoría de los edificios destinados a este uso. Saarinen encontró en la arquitectura de Mies el modo de configurar el edificio, dentro de los parámetros que demandaba Miller. El banco se estructura como un prisma de cristal a modo de caja contenedora horizontal, rematada por una gran cubierta plana. El vidrio es el único cerramiento al exterior en todo el perímetro de esta caja, remarcando la idea de transparencia y de conexión con los habitantes de la ciudad (figura 12). Con el fin de proporcionar aun más luz al interior del banco, nueve grandes lucernarios circulares perforan la cubierta plana, dotando de luz natural al espacio interior. Este se presenta despejado y abierto hacia todas las direcciones, sin más obstáculos que el mobiliario necesario, entre los cuales estaban los sillones Barcelona de Mies. Este gran espacio se conecta mediante una escalera a la planta sótano, donde se distribuyen las distintas dependencias del banco como las oficinas, la caja fuerte, o los despachos y salas de reuniones, de una manera muy similar a la que utilizará el propio Mies en el edificio Crown Hall del IIT de Chicago cuatro años más tarde.

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Figura 11. Vista general del Irwin Union Trust Bank proyectado por Saarinen en 1952. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

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Figura 12. Irwin Miller delante del Irwin Union Bank and Trust, de Eero Saarinen
Foto de Frank Scherschel. TIME, 1961.Fuente: Getty Images

El edificio del Irwin Union Trust Bank fue también el primer proyecto en el que colaboraron Irwin Miller, Eero Saarinen y Dan Kiley, encargándose este último de la jardinería exterior al banco. Kiley rodeó el edificio con una banda perimetral de enredadera baja a modo foso que extendía formalmente el banco hacia la acera, dentro del cual plantó una serie de Álamos blancos (populus alba), al mismo tiempo que cosía el espacio entre los peatones y el edificio de cristal (figura 13).

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Figura 13. Detalle del foso perimetral de enredadera proyectado por Dan Kiley en el exterior del Irwin Union Trust Bank, 1952. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

Acabado en 1.952, el pequeño banco fue uno de los primeros edificios de Columbus realizado bajo las ideas del Movimiento Moderno, junto a la First Christian Church, pero sobre todo el primer edificio de Columbus que refleja la esencia y la inspiración de la arquitectura de Mies. Le siguieron la propia casa Miller en 1.955 Miller (figura 14) y edificios como la sede de The Republic, de Myron Goldsmith y Skidmore, Owings y Merrill, en 1.971.

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Figura 14. Vista de la casa Miller desde el camino de conexión con la piscina en la parte sur del jardín. Columbus, Indiana. Eero Saarinen y Dan Kiley, 1955. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

Miller necesitaba reflejar en su vivienda la nueva imagen que quería para su ciudad mediante una arquitectura moderna y trasgresora con lo establecido en las viviendas unifamiliares de Estados Unidos, a la que pudiera llevar a sus clientes y futuros inversores como parte de la nueva Columbus. La casa se desarrolla en una sola planta, algo chocante para la época en Estados Unidos, con pocos ejemplos destacados de vivienda de desarrollo horizontal, como la casa Farnsworth (Mies van der Rohe, 1943). La vivienda mantiene unas líneas muy parecidas al Irwin Union Trust Bank, solo que en este caso no es una sola caja sino cuatro las que se asientan sobre el plano del suelo, bajo una gran losa horizontal que conforma la cubierta, respondiendo a funciones diferenciadas de la familia Miller: área del matrimonio, área de los hijos, área de la cocina y área de los invitados (figuras 15 y 16). Estas cuatro grandes cajas se articulan en torno a un espacio común de estancia y de conexión entre ellas, que se abre al exterior a través de grandes ventanales, como en el caso del banco, y que esta vez es recorrido por lucernarios lineales en vez de circulares que se prolongan hacia el exterior de la vivienda. El espacio central es el salón de la casa al que todas las estancias se asoman, y tiene como elemento singular de reunión un gran sofá rehundido en el suelo con el fin de observar el paisaje a través de las grandes cristaleras sin interrupciones. Este punto de reunión familiar, llamado conversation pit fue imitado durante la década de los 60 y 70 a lo largo de todo el país por numerosos arquitectos, como Paul Rudolph, que lo tuvieron como sello de identidad de sus viviendas (figura 17).

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Figura 15. Planta de la casa Miller, Columbus, Indiana. Eero Saarinen, 1955. Realizada por Ana de la Fuente.

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Figura 16. Esquemas de organización de las “cajas” contenedoras de estancias, así como de los espacios comunes resultantes. Casa Miller, Columbus, Indiana. Eero Saarinen, 1955. Realizados por Ana de la Fuente.

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Figura 17. Vista del espacio central de la casa Miller con el conversation pit en primer término. Los lucernarios lineales atraviesan toda la vivienda mientras que grandes ventanales conectan los espacios comunes con el exterior. Los materiales exteriores como el mármol se repiten en el interior de la vivienda. Fotografía del Indianapolis Museum of Art, IMA.

Para la configuración del jardín, Dan Kiley tomó como punto de partida la planta de Saarinen para continuar su esquema hacia el exterior, creando estancias al aire libre que se ordenan en la parcela mediante los ejes principales de la vivienda. Como explica Miguel Ángel Aníbarro: “Dan Kiley abandonó el lenguaje orgánico para adoptar la versión miesiana del Movimiento Moderno, con configuraciones ortogonales sólidamente ligadas a la edificación” (Fariello 2004: 363). Estas partes del jardín no permanecen aisladas entre sí, sino que están perfectamente interconectadas de tal forma que uno no tenga la sensación de estar en un espacio delimitado, sino en una secuencia de espacios concatenados. Para conseguirlo, Kiley utilizó elementos de ascendencia clásica como alineaciones, canales y fuentes, integrados en esquemas compositivos propios del Movimiento Moderno, surgiendo así un jardín de líneas rectas y estancias exteriores, delimitadas y conectadas entre sí mediante árboles y setos de diferentes alturas situados estratégicamente dentro de una parcela vacía:

“no vi un problema entonces, como tampoco lo veo ahora, el hecho de usar elementos clásicos en composiciones modernas, ya que no se trata de estilo o decoración, sino de articulación del espacio. Lo que es moderno es el espacio. No puedes tocarlo; es difícil de alcanzar pero se siente. Me di cuenta de que el objetivo era producir el arte de la necesidad, para evitar la arbitrariedad y ambigüedad”

(Kiley y Amidon 1999: 13) (figuras 18, 19, 20 y 21).

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Figura 18. Planta general del jardín de la casa Miller en la que se diferencian las tres partes principales: jardín próximo a la vivienda, pradera y bosque. Columbus, Indiana. Dan Kiley, 1955. Realizada por Ana de la Fuente.

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Figura 19. Jardín de la casa Miller. Representación del arbolado. Columbus, Indiana. Dan Kiley, 1955. Realizado por Ana de la Fuente.

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Figura 20. Vista de la casa Miller en su conexión con el jardín. Fotografía del Indianapolis Museum of Art, IMA

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Figura 21. Vista de la casa Miller desde la parte norte del jardín próximo a la casa, también llamado por Kiley jardín de adultos. Eero Saarinen y Dan Kiley, 1955. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

La influencia de la arquitectura de Mies van der Rohe se aprecia tanto en la casa como en los jardines, convirtiendo a la residencia Miller en una obra única: Kevin Roche, encargado del proyecto dentro del estudio de Eero Saarinen, se molestaba cuando intentaban comparar la casa Miller con la Villa Rotonda de Palladio, diciendo que la casa debía entenderse siempre “en términos miesianos” (Monkhouse 2008).

Eero Saarinen se especializó a lo largo de su carrera en ordenación y edificación de campus universitarios así como en grandes complejo de oficinas, sedes de las firmas más importantes de Estados Unidos. En la construcción de estos grandes complejos se intercalaron edificios singulares en los que Saarinen realizaba auténticos alardes estructurales y formales en edificios como en el antes mencionado Gateway Arch o con cubiertas curvas como el David S. Ingalls Hockey Rink en la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut (1.956), la Trans World Airlines Terminal (TWA) en el aeropuerto JFK de Nueva York (1.956-62), o el Dulles Airport en Chantilly, Virginia (1.958-63) construidos casi simultáneamente a la casa Miller. Cuesta creer que el mismo autor esté detrás de estos edificios y de la casa Miller realizados además con poco tiempo de diferencia, pero refleja perfectamente la formación racional del arquitecto así como la capacidad de innovación con nuevas formas, acordes a las modas propias de esas décadas y con las que investigó no sólo a gran escala sino también en el numeroso mobiliario que realizó a largo de su vida. Las diferencias formales entre estos proyectos y la casa Miller o el Irwin Union Trust Bank muestran también la influencia de los arquitectos que trabajaron dentro del estudio de Saarinen, entre los que destacaron especialmente Cesar Pelli, Kevin Roche y John Dinkeloo, que con el tiempo crearon sus propias firmas de arquitectura. Si bien el sentido de innovación en las formas arquitectónicas se mantuvo a lo largo de toda su carrera, también lo hizo y de forma paralela su admiración por la arquitectura de volúmenes simples, muros cortina y grandes espacios abiertos a la luz y en conexión visual con el exterior, propios de la arquitectura de Mies van de Rohe (figura 22).

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Figura 22. Vista del porche que rodea la casa Miller en su fachada sur, generado por el voladizo de la cubierta plana, en la que se aprecia el lucernario lineal al exterior así como la utilización de los mismos materiales que al interior. Eero Saarinen y Dan Kiley, 1955. Fotografía del autor del artículo, 2010

Sobre la Autora:

Autor: Ana de la Fuente Aznárez, Arquitecto ETSAM 2002
Diploma de Estudios Avanzados D.E.A 2010 (Realizando la Tesis Doctoral en la actualidad)
Programa de Arquitectura y Patrimonio
Departamento de Composición Arquitectónica
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid ETSAM, España

Notas:

  1. Garrett Eckbo acerca de Walter Gropius. Entrevista de Suzanne B. Riess a Garrett Eckbo, 26 de junio de 1991. Del archivo de Regional Oral History Office, The Bancroft Library, Estados Unidos
  2. Sin embargo, uno de sus alumnos de entonces en el Instituto Técnico de Illinois, el arquitecto español Joaquín Álvarez, explica como la imagen dura y fría de Mies como profesor resultaba de la imagen que él mismo deseaba proyectar hacia el exterior, más que de la pura realidad. En el fondo Mies era un profesor cercano a sus alumnos y preocupado por sus intereses, a pesar de que no coincidieran con los suyos: “Mi recuerdo de él se centra en que era una persona muy contradictoria. Él había fabricado una imagen pública propia dura y poco flexible en que hacía solo un tipo de arquitectura (…) Consideraba que lo que no encajaba con esa imagen eran signos de debilidad y «oficialmente» los rechazaba. La realidad cercana era otra muy distinta. Era generoso, intuitivo y algo clarividente. Tenía a sus «discípulos» que quería –y ellos querían también- ser calcos del maestro, pero luego estábamos los «otros» que teníamos otros talentos o maneras de ver la arquitectura y sabia como orientarnos y ayudarnos a formarnos de acuerdo con esas diferencias” Joaquín Alvárez, carta enviada a la autora, 2013.
  3. Joseph Irwin Miller (1909-2004), director general de Cummins Inc. entre 1947-77, presidente de la National Council of Churches NCC desde 1960-63 y fundador del Architecture Program en Columbus, Indiana.
  4. Firma creada en 1.943 por Eliel Saarinen, su hijo Eero, y su yerno el también arquitecto Robert Swanson. Este último pertenecía al estudio de Saarinen padre desde el año 1.936. Las malas relaciones entre Swanson y Saarinen hijo llevaron a la disolución de la firma en 1.947. El primero se estableció junto con su mujer Pipsan, creando la sociedad Swanson and Saarinen, mientras que Eero permaneció junto a su padre. El posicionamiento de Eliel junto a su hijo causó una grave crisis familiar dentro de la familia.
  5. Gregg Bleam en Modern and Classical Themes in the Work of Dan Kiley. Dan Kiley Landscapes, The poetry of space, California, Reuben M. Rainey y Marc Treib Editores, University of Virginia y William Stout Publishers.
  6. El proyecto del arco se engloba dentro del concurso realizado para el Jefferson Expansion Memorial, o Memorial de la Expansion de Jefferson, que recuerda la compra de los terrenos de la Luisiana a Francia La compra de estos terrenos no solo proporcionó a los Estados Unidos el aumento de aproximadamente el doble de lo que entonces era su superficie, sino que abrió las puertas a la futura conquista del Oeste, que acabaría por completar el conjunto del lo que es hoy el país. La compra se produjo bajo el mandato de Thomas Jefferson, que se encontró con una gran oposición dentro del parlamento para llevarla a cabo.
  7. El primer encargo de Irwin Miller a Eero Saarinen fue su casa de verano en Muskoka, Canadá, en 1950

Bibliografía:

  • Aníbarro, Miguel Ángel. 2000. En: Fariello, Francesco, La arquitectura de los jardines, de la antigüedad al SXX. Madrid: Mairea.
  • Blaser, Werner. 1992. Ludwig Mies van der Rohe, obras y proyectos. Barcelona: Gustavo Gili
  • Frampton, Kenneth. 1981. Historia critica de la arquitectura Moderna. Barcelona: Gustavo Gili.
  • Hilderbrand, Gary R. 1999.The Miller Garden, Icon of modernism. Washington DC, Cambridge, Massachusetts: Spacemaker Press.
  • Honey, Sandra, Gale, Adrian y Gowan James. 1986. Mies van der Rohe, Architectural Monographs. Londres: Academy Editions / ST. Martin´s Press.
  • Hungerford, Owen et al. 2009. Remembering J. Irwin Miller. A panel and community discussion. Bartholomew County Public Library, Columbus, Indiana: Columbus Indiana Architectural Archives.
  • Kiley, Dan y Amidon, Jane. 1999. Dan Kiley. The complete works of America´s Master Landscape Architect. Londres: The Office of Dan Kiley, Bulfinch Press Book, Little, Brown and Company.
  • Monkhouse, Christopher. 11 de octubre 2008. Eero Saarinen Beyond the Measly, Eero Saarinen Symposium. Chicago: Walker Art Center
  • Pelkonen, Eeva-Liisa y Albrecht, Donald. 2010. Eero Saarinen, Shaping The Future, New Haven: Yale University Press.
  • Reuben, M. Rainey y Treib, Marc. 2010. Dan Kiley Landscapes, The Poetry of Space. Richmond, California: University of Virginia, School of Architecture, William Stout Publishers.
  • Serraino, Pierluigi. 2009. Saarinen. 1910-1961 Un expresionista estructural. Colonia: Taschen.
  • Treib, Marc. 1993. Modern Landscape Architecture: a critical review. Cambridge, Massachusetts: The MITT Press.
  • Ref. web 1: www.art.com
  • Ref. web 2: www.gm.com
  • Ref. web 3: www.panoramio.com

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Columbus, Eero Saarinen e Irwin Miller. Origen y desarrollo del Architecture Program

20/07/2015 Artículo escrito por Autor Invitado Deja un comentario

  • Autor: Ana de la Fuente Aznárez
  • Arquitecto por la Escuela de Arquitectura de Madrid ETSAM, 2002
  • Diploma de Estudios Avanzados de Doctorado, 2010
  • Realizando la tesis en la actualidad, en el programa de Arquitectura y Patrimonio del Departamento de Composición Arquitectónica

La ciudad de Columbus, situada en el estado de Indiana, en Estados Unidos, es un ejemplo de mecenazgo actual y singular dentro de la arquitectura del siglo XX. Situada a 80 kilómetros al sur de la capital, Indianapolis y rodeada de grandes extensiones de plantaciones de maíz, Columbus es una pequeña ciudad norteamericana, de unos 40.000 habitantes. El condado de Bartholomew al que pertenece es fundamentalmente rural, con el maíz y el trigo como principales cultivos. Sin embargo, la ciudad es sede de una de las mayores empresas de motores diesel a nivel mundial, Cummnins Inc. que fue liderada por Irwin Miller desde 1.934 hasta 1.977. La imagen actual de la ciudad de Columbus no se entiende sin la figura de este empresario, ya que consiguió convertirla de una ciudad pequeña de apenas 18.300 habitantes en 1.950, en la sexta ciudad más importante a nivel arquitectónico de los Estados Unidos.[1]

Irwin Joseph Miller (figura 1) nació el 26 de Mayo de 1909, en Columbus, Indiana. Su familia, de clase alta era propietaria, entre otros negocios, del Columbus Irwin Bank. En 1931 se graduó en Griego y Latín en la Universidad de Yale, dónde además recibió algunos cursos de arquitectura. Entre 1.931 y 1.934 completó su formación en el Balliol College de Oxford, con cursos de Filosofía, Política y Económicas, (en inglés PPE), para regresar al terminar a Columbus a encargarse de uno de los negocios familiares, la Cummins Engine Corporation (hoy Cummins Inc.).

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Figura 1. Irwin Miller y su mujer Xenia, en el salón de su residencia en Columbus. Fuente: The Indianapolis Museum of Art IMA

Cummins es hoy en día una compañía de referencia mundial, con más de 44.000 empleados repartidos por 190 países dedicados a fabricar todo tipo de motores diesel, turbinas y grupos electrógenos…Hablar de Cummins supone hablar de avance tecnológico de ultimo nivel aunque también es hablar de sus valores, en los que la compañía hace especial hincapié [2]: integridad, respeto y dignidad.

Pero esto no siempre fue así, ya que la compañía adquirió este carácter internacional y esa envergadura en el momento en el que Irwin Miller entró a formar parte de la misma, empeñado no solo en hacer funcionar un negocio, sino también en dotarle carácter personal.

Irwin Miller entró a formar parte de Cummins en 1.934, aunque no fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando fue reclamado por la compañía mientras servía en el ejército, con el fin de revitalizarla. Paso a ser Vice-Presidente ejecutivo del año 1.944 al 47, Presidente del 47 al 51 y Gerente (“General Manager”) desde el 47 a 1.977 liderando la compañía durante las cuatro décadas siguientes.

Irwin Miller era, además de empresario, un hombre extremadamente religioso (figura 2) y en 1.950 ayudó a crear la National Council of Churches [3] (NCC), heredera de la Federal Council of Churches, siendo incluso su presidente desde 1.960 hasta 1.963, el único laico hasta la fecha. Este cargo le llevó, entre otras cosas, a patrocinar la llamada “Marcha sobre Washington” por los derechos civiles de la población negra y a acudir a la capital liderando la Comisión de Religión y Raza (NCC’s Commission on Religion and Race) reuniéndose con el entonces presidente Lyndon Johnson, con el fin de promulgar la legislación que más tarde se convertiría en la ley de derechos civiles (Civil Rights Act) de 1.964. Miller se estableció como uno de los consejeros privados de los presidentes de los Estados Unidos, primero con Kennedy y después con Johnson, y su influencia en la política interna del país llegó a ser tan grande que en octubre de 1.968 apareció en la portada de la revista Esquire bajo el titulo: Este hombre está llamado a ser el próximo presidente de los Estados Unidos. [4] (figura 3)

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Figura 2. Irwin Miller (izquierda) reunido en 1963 con el presidente Johnson con el fin de discutir la ley de derechos civiles, en calidad de presidente de la National Council of Churches. Publicado en la reviste Esquire, octubre de 1967 Fuente: Columbus Architectural Archives.

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Figura 3. Portada de la revista Esquire, bajo el titulo “This man ought to be the next president of the United States”, octubre de 1967. Fuente: Columbus Architectural Archives

Miller era una persona con grandes influencias, defensor los valores de igualdad social tanto a nivel nacional como local, siendo una parte muy activa dentro de la comunidad de Columbus. Pero además, Miller era un apasionado de la arquitectura y del arte moderno, un intelectual educado en las mejores universidades del momento y al que le unía una estrecha relación con el arquitecto Eero Saarinen, creada a raíz de la construcción en Columbus de la First Christian Church en 1.942 (figura 4), proyectada por su padre el también arquitecto finlandés Eliel Saarinen, establecido en Norteamérica desde el año 19 y con una larga experiencia profesional como arquitecto y profesor de la Cranbrook University. . Éste paso largas temporadas en Columbus con su equipo, entre los que figuraba, además de su propio hijo, Charles Eames, mientras se desarrollaban las obras de esta iglesia situada en el centro de la ciudad y financiada entre otros por la familia Miller.

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Figura 4. Imagen de la Primera Iglesia Cristiana (First Christian Church) proyectada por Eliel Saarinen en 1942. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

La First Christian Church fue una de las primeras iglesias proyectadas bajo la influencia de las ideas del Movimiento Moderno en Estados Unidos, con una arquitectura de influencia nórdica pero formalmente muy cercana a edificios como la Bauhaus de Gropius. Eero Saarinen y Charles Eames fueron los encargados de diseñar el mobiliario de la iglesia (figura 5), así como las lámparas y varios elementos decorativos, pero no de participar en la obra arquitectónica debido a su juventud.

Al también entonces joven Miller, la comunidad de Columbus le encargó la tarea de enseñar la ciudad a ambos, iniciando una amistad que se prolongaría durante años, hasta la muerte prematura de Eero Saarinen en 1963.

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Figura 5. Vista interior de la Primera Iglesia Cristiana (First Christian Church) proyectada por Eliel Saarinen en 1942. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

Esta relación de amistad se convirtió también en profesional cuando Miller le encargó la construcción de su casa de veraneo en Muskoka, Canadá, en 1.950 y dos años más tarde, la sede del banco propiedad de la familia, el Irwin Union Trust and Bank situado en el centro de Columbus, en el que Saarinen proyectó un edificio claramente inspirado en los principios de la arquitectura miesiana. Tanto la sede del banco como el siguiente proyecto de Eero Saarinen en Columbus, la casa Miller, son fundamentales para entender el cambio promovido por Miller en su ciudad y que desemboco directamente en la creación del Architecture Program.

Eero Saarinen nunca ocultó su admiración por el arquitecto alemán y su influencia se aprecia desde sus obras más tempranas hasta las últimas de su carrera. Entre 1.945 y 1.947 el estudio Saarinen, Swanson and Saarinen [5] proyectaron y construyeron el Master plan de la Drake University en Des Moines, Iowa, en donde se empieza a ver una clara influencia miesiana, sobre todo en el uso de materiales como los grandes paños de vidrio utilizados a modo de cerramiento.

Saarinen otorgaba además gran importancia a la relación del edificio con su espacio exterior, en contra de lo que pensaban muchos arquitectos de la época que “usaban las plantas sólo como un suplemento para sus edificios más que como elementos estructuradores que conectaran el espacio interior con el exterior” (Bleam 1993). Ésta cuidada relación entre edificación y espacio exterior se aprecia también en el cuartel general de General Motors en Warren, Michigan (ente 1948 y 1956), el cual también plantea grandes similitudes formales con el campus del Illinois Institute of Technology IIT de Mies van der Rohe proyectado en 1940 junto con el arquitecto paisajista Alfred Caldwell, así como también en el propio Irwin Union Trust and Bank.

Miller quería ofrecer a los habitantes de Columbus una imagen de banco accesible y en conexión con la gente, alejándose de la imagen de fortaleza inexpugnable que representaban la mayoría de los edificios destinados a este uso. Saarinen encontró en la arquitectura miesiana el modo de configurar el edificio (figura 6), dentro de los parámetros que demandaba Miller. El banco se estructura como un prisma de cristal a modo de caja contenedora horizontal, rematada por una gran cubierta plana. El vidrio es el único cerramiento al exterior en todo el perímetro de esta caja, remarcando la idea de transparencia y de relación con los habitantes de la ciudad.

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Figura 6. Exterior del Irwin Union Trust Bank proyectado por Saarinen en 1952. Fotógrafo: Autor del artículo. 2010

Con el fin de proporcionar aun más luz al interior del banco, nueve grandes lucernarios circulares perforan la cubierta plana, dotando de luz natural al espacio interior (figura 7). Este se presenta despejado y abierto hacia todas las direcciones, sin más obstáculos que el mobiliario necesario. El espacio de la planta de acceso se conecta mediante una escalera a la planta sótano, donde se distribuyen las distintas dependencias del banco como las oficinas, la caja fuerte, o los despachos y salas de reuniones, de una manera muy similar a la que utilizará el propio Mies en el edificio Crown Hall del IIT de Chicago cuatro años más tarde.

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Figura 7. Vista aérea del Irwin Union Trust Bank proyectado por Saarinen en 1952. Fuente: Bartholomew County Historical Society

El edificio del Irwin Union Trust Bank fue también el primer proyecto en el que colaboraron juntos Miller, Saarinen y y el paisajista Dan Kiley. Kiley rodeó el edificio con un foso perimetral (figura 8) de enredadera baja a modo de seto, dentro del cual plantó una serie de Álamos blancos (populus alba) que extendían formalmente el banco hacia la acera, al mismo tiempo que el foso cosía el espacio entre los peatones y el edificio de cristal.

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Figura 8. Exterior del Irwin Union Trust Bank proyectado por Saarinen en 1952. Fotógrafo: Autor del artículo. 2010

Acabado en 1.952, el pequeño banco de Irwin Miller fue uno de los primeros edificios de Columbus realizado bajo las ideas del Movimiento Moderno, junto a la First Christian Church, pero sobre todo el primer edificio de Columbus que refleja la esencia y la inspiración de la arquitectura miesiana. Esta inspiración también es patente en el siguiente encargo de Miller a Saarinen, su propia casa (figura 9) situada en un barrio residencial a las afueras de Columbus y comenzada en 1.955.

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Figura 9. Vista aérea de la casa Miller proyectada por Saarinen en 1955. Fuente: Indianapolis Museum of Art IMA

Miller necesitaba reflejar en su propia vivienda la nueva imagen que quería para su ciudad mediante una arquitectura moderna y trasgresora con lo establecido en las viviendas unifamiliares de Estados Unidos, a la que pudiera llevar a sus clientes y futuros inversores como parte de la nueva Columbus. La casa Miller, mantiene unas líneas muy parecidas al Irwin Union Trust Bank, solo que en este caso no es una sola caja sino cuatro las que se asientan sobre el plano del suelo, bajo una gran losa horizontal que conforma la cubierta, respondiendo a funciones diferenciadas de la familia Miller: área del matrimonio, área de los hijos, área de la cocina y área de los invitados. Estas cuatro grandes cajas se articulan en torno a un espacio común (figura 10) de estancia y de conexión entre ellas, que se abre al exterior a través de grandes ventanales, como en el caso del banco. De nuevo fue Dan Kiley el encargado de crear el jardín alrededor de la casa, tomando como punto de partida la planta de Saarinen para continuar su esquema hacia el exterior, creando estancias al aire libre que se ordenan en la parcela mediante los ejes principales de la vivienda. Estas partes del jardín no permanecen aisladas entre sí, sino que están perfectamente interconectadas de tal forma que uno no tenga la sensación de estar en un espacio delimitado, sino en una secuencia de espacios concatenados. Para conseguirlo, Kiley utilizó elementos de ascendencia clásica como alineaciones, canales y fuentes, integrados en esquemas compositivos propios del Movimiento Moderno, surgiendo así un jardín de líneas rectas (figura 11) y estancias exteriores, delimitadas y conectadas entre sí mediante árboles y setos de diferentes alturas (figura 12) situados estratégicamente dentro de una parcela vacía.

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Figura 10. Vista interior del espacio central de la casa Miller destinado a salón, con el sofá encastrado en primer término, también llamado conversation pit. En ella se refleja la conexión entre el espacio interior y el exterior proyectado por Dan Kiley. Fotógrafo: Autor del artículo. 2010

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Figura 11. Fachada sur de la casa Miller en el camino de conexión con la piscina. Fuente: Indianapolis Museum of Art

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Figura 12. Imagen de la fachada sur de la casa Miller tomada desde el jardin de niños. Fuente: Indianapolis Museum of Art

Estos dos ejemplos, la casa Miller y el Union Bank, reflejan claramente la personalidad tan especial de su propietario y el incipiente deseo demostraba ya a principios de los años cincuenta de transformar en la medida de lo posible la ciudad en la que vivía de acuerdo con unos parámetros acordes con su tiempo.

Los años de post guerra en Estados Unidos trajeron consigo no sólo el resurgir industrial del país, sino también un gran crecimiento demográfico. A principios de los años 50, Columbus vio incrementada su población a casi el doble, pasando de diez mil a veinte mil habitantes, por lo que aumentó la necesidad de construcción de escuelas y guarderías. A este aumento demográfico, se le unió la intención de Miller de atraer a toda clase de técnicos para trabajar dentro de Cummins Inc., como parte de la ampliación constante de la empresa. Como él mismo decía [6], Cummins necesitaba “talentos”: los mejores ingenieros, los mejores vendedores y los mejores profesionales del marketing. Columbus era un buen lugar para vivir y así lo creía el industrial. Tenía las ventajas de una ciudad pequeña y tranquila, así como de una situación de relativa cercanía a Chicago.

Sin embargo, Miller se topó con un problema de base ya que la calidad de las escuelas de la ciudad no estaba a la altura deseada por un hombre educado en las mejores universidades del país y con una gran sensibilidad y pasión por la arquitectura moderna, y desde luego no era lo que él quería ofrecer a los técnicos para que vinieran de todos los puntos del país a trabajar en su empresa. Miller observó que la solución inicial de la escuela pública no pasaba por ofertar nueva construcción de calidad, como a él le parecía indispensable, por lo que fundó la Cummnins Engine Foundation en 1.954. Hoy en día que una fundación privada financie obras públicas está asumido en Estados Unidos. Sin embargo a mediados de los cincuenta en Estados Unidos la Cummnins Engine Foundation se convirtió en una de las tan sólo doscientas cincuenta empresas que lo hacían a lo largo de todo el país.

La Fundación se creó con “propósitos religiosos, educativos y de caridad” [7], y una de sus primeras acciones fue la de ofrecer al sistema de enseñanza pública el pago de los honorarios del arquitecto encargado de proyectar una nueva escuela, siempre y cuando éste fuera escogido dentro de una lista proporcionada por la propia Fundación. De esta forma, Miller se garantizaba no sólo la creación de un edificio acorde a los parámetros de calidad de la época, con un arquitecto seleccionado entre los mejores del pais, sino también el futuro de sus relaciones empresariales dentro de la propia ciudad, al ayudar a ésta a conseguir un buen sistema de enseñanza que atrajera a nuevos ciudadanos a vivir a Columbus.

Para crear esa lista de arquitectos, la Fundación recurrió a Eero Saarinen. Se trataba de facilitar una serie de arquitectos de cierto nivel pero que estuvieran dispuestos a viajar a una pequeña ciudad de un estado como Indiana durante los meses que duraran las obras. Saarinen contactó entonces con el Decano de la Escuela de Arquitectura del Massachusetts Institute of Tecnology (MIT), Pietro Belluschi, con el fin de que le facilitara cinco nombres de los arquitectos más prometedores que acababan de terminar. Saarinen habló con cada uno de ellos, explicándoles el proyecto a realizar y el lugar donde deberían pasar los próximos meses. El elegido fue el jovencísimo Harry Weese, casualmente alumno de Cranbrook, la escuela fundada por Eliel Saarinen, amigo de Saarinen hijo así como de Charles Eames, y que con los años se convertiría en uno de los arquitectos más reconocidos de los Estados Unidos, además de amigo personal de Irwin Miller. Weese proyecto la Lillian C. Schmitt Elementary School (figura 13, el primer edificio financiado por la Cummnins Engine Foundation y el sistema educativo público, y gracias al cual se dio paso a la creación en 1957 del Architecture Program, con el que se edificaron decenas de edificios por todo el condado de Bartholomew siguiendo el mismo sistema: la Fundación se hacía cargo de los honorarios del arquitecto, siempre y cuando éste se escogiera de una lista proporcionada por la misma.

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Figura 13. Imagen de la Lillian C. Schmitt Elementary School, proyectada por Harrey Weese en 1954. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

La Fundación estuvo involucrada en la construcción de alrededor de 50 edificios, entre ellos la Mabel McDowell Elementary School, de John Carl Warnecke, construida en 1.960 (figura 14) y distinguida con el National Historic Landmark [8], al igual que la casa Miller, el Irwin Union Trust Bank y la First Christian Church.

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Figura 14. Mabel McDowell Elementary School, de John Carl Warnecke, construida en 1.960. Fuente: Columbus Architectural Archives

Entre 1.947 y 1.982 la Cummins Engine Foundation promovió junto al Departamento de Educación once escuelas en Columbus, además de las ya mencionadas, cada una de ellas realizada por un arquitecto diferente, teniendo como resultado un conjunto de edificios que respondiendo a similares programas enriquecieron la imagen de la ciudad con proyectos tan diferentes como la de L. Frances Smith Elementary School, de John M. Johansen en 1.969, el Fodrea Community School (figura 15), de Paul Kennon en 1.973 o el Clifty Creek Elementary School (figura 16), de Richard Meier en 1.982.

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Figura 15. Imagen de Fodrea Community School, de Paul Kennon en 1.973. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

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Figura 16. Imagen de Clifty Creek Elementary School, de Richard Meier en 1.982. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

El número total de escuelas construidas en estos años proporciona una idea del gran aumento demográfico que experimento Columbus desde los años de post Guerra hasta el presente y de la extraordinaria respuesta del sistema de enseñanza, gracias a la gestión y el apoyo del Irwin Miller.

La línea de separación entre la Fundación y el propio Miller era en cualquier caso difusa, hasta el punto de que algunos arquitectos bromeaban al decir que no sabían exactamente quien era su cliente, si la Cummins Foundation o Irwin Miller.

Tracy Souza, Directora actual de la Fundación, reconoce la gran implicación del industrial a la hora de elegir al arquitecto [9]; sin embargo asegura que ni la institución ni Miller opinaron jamás acerca del edificio proyectado. La confianza en el arquitecto escogido era total y también la libertad a la hora de proyectar, ensalzando la diversidad arquitectónica que se generó en Columbus como un sello de identidad, como un reflejo de su propia sociedad.

Pero no todo fueron escuelas, también oficinas, parques de bomberos e incluso el Ayuntamiento de Columbus se beneficiaron del Architecture Program durante estos años. Así entre 1.963 y 1.982 arquitectos como Robert Venturi, o Kevin Roche y John Dinkeloo entre otros, proyectaron y construyeron en la ciudad edificios singulares como la Fire Station nº4 (figura 17) y el Columbus Post Office.

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Figura 17. Estacion de Bomberos nº 4 (Fire Station nº4) en 1967, obra de Robert Venturi. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

Lo que comenzó como una idea para solventar un problema concreto de construcción de una escuela se convirtió al poco en un gran Programa de Arquitectura, con el cual se articuló y se cambio progresivamente la imagen toda una ciudad.

A partir de los años ochenta el Architecture Program realizó no solo escuelas o edificios administrativos como el ayuntamiento, sino también planificaciones urbanísticas, parques, hospitales y cárceles…al tiempo que continuó con la ampliación de los colegios que había promovido en las décadas anteriores. A esta etapa pertenecen obras destacadas como el Mill Race Park, del paisajista Michael Van Valkenburgh, 1.992, la ampliación del Columbus Regional Hospital de Robert A. M. Stern, tambien en 1.992, el Downtown Columbus Urban Redevelopment Plan, de Koetter Kim Addociates, en el año 2.006 o The New Commons, también de Koetter Kim Associates en 2.011.

Ahora bien, los planes de Miller iban más allá del patrocinio arquitectónico, para alcanzar aspectos sociales y urbanos. Así, Will Miller, hijo de Irwin Miller y presidente de la Irwin Financial Corporation of Columbus, recuerda el programa promovido por su padre además de un programa arquitectónico, como una “labor de comunidad”, que afectó no solo a lo visible, a la arquitectura, sino también a la sociedad entera de Columbus:

A mediados de los cincuenta Columbus estaba creciendo rápidamente, los colegios no se encontraban en las mejores condiciones, y eso precipitó una crisis en la comunidad. Para mi padre era un problema, pues él estaba intentado reclutar gente para sus negocios, y cuando esta gente viniera a ver los colegios dirían “No estoy muy seguro de qué van a hacer mis hijos aquí, así que no voy a mudarme”. De modo que tuvo una idea para solucionar el problema. A través de la Cummins Foundation realizó una oferta al sistema educativo del país: si ellos escogen un arquitecto entre una lista de cinco, la fundación se encargará de la gestión y pagará la factura del arquitecto, que solía ser un diez por ciento del total del proyecto. La gente viene ahora a visitar Columbus, y observándolo desde la perspectiva de lo que es, después de cincuenta años de esfuerzo de una comunidad entera y es fácil pensar que todo fue fruto del planeamiento general del suelo, o de una estrategia de intenciones, pero la realidad es que se desarrolló gracias a una vía menos intencionada. La intención fue siempre la de construir la mejor comunidad posible, pero no solamente a través de los mejores arquitectos o proyectos. Y también creo que si uno se fija solo en la calidad de los edificios que le rodean, se pierde mucha parte del esfuerzo filantrópico en los servicios sociales, en las artes…todo fue en paralelo, contribuyendo a crear la comunidad que hoy en día es. (Will Miller, Presidente de la Irwin Financial Corporation of Columbus en Icons of Modernism, The Donnell and Miller Garden Classroom. The Cultural Landscape Foundation 2.010)

Al márgen del Architecture Program, se realizaron otros edificios en Columbus también bajo la influencia de Miller, o su patrocinio indirecto, destacando la North Christian Church (figura 18), de Eero Saarinen en 1.964, la First Baptist Church (figura 19) de Harry Weese en 1.965, la Cleo Rogers Library (figura 20), proyectada por Ieoh Ming Pei en 1.966 y la sede del periódico The Republic (figura 21), de Myron Goldsmith junto a Skidmore, Owings y Merrill en 1.971.

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Figura 18. Imagen de la Iglesia Cristiana del Norte (North Christian Church) realizada por Saarinen en 1964. Fotógrafo: Autor del artículo, septiembre 2010

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Figura 19. Imagen de la Primera Iglesia Baptista (First Baptist Church) proyectada por Harry Weese en 1965. Fuente: Columbus Architectural Archives

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Figura 20. Imagen de la Biblioteca Central proyectada por I.M. Pei en 1.966. Fotógrafo: Autor del artículo, septiembre 2010

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Figura 21. Vista exterior de la sede del periódico The Republic, ultimo edificio galardonado con el National Historic Landmark y proyectado por Myron Goldsmith y Skidmore, Owings y Merrill en 1.971. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

La Cummins Engine Foundation se vio complementada con el trabajo realizado por la Irwin-Sweeney-Miller Foundation, creada en 1952 también por Miller junto a su madre, su tía, su propia hermana y un amigo de la familia, gracias a la cual la ciudad de Columbus recibió numerosas donaciones directas para realizar diferentes proyectos sociales y artísticos, hasta un total de veinte, entre los que se encuentran el centro de visitantes de la ciudad (Columbus Visitors Center), un programa educacional alternativo (el Bartholomew Consolidated School Corporation) o el centro de reunión de la comunidad (The Commons), con el fin de revitalizar el centro de la ciudad.

Una de las acciones más importantes de esta fundación fue la donación de la gran escultura de Henry Moore, Large Arch, con el fin de situarla en la plaza central de Columbus, que resultó de la organización de la Biblioteca Central, construida por I. M. Pei en 1966. De esta forma, Columbus pasó a tener una plaza en el centro de la ciuda, algo que hasta entonces no poseía y una escultura de Henry Moore (valorada en ocho millones de dólares) presidiéndola.

La Cummins Engine Foundation continúa desarrollando proyectos para la ciudad, mientras que la Irwin-Sweeney-Miller Foundation cerró su actividad en 2.008 con la muerte de Xenia Miller, su última presidenta. Se calcula que la familia Miller donó a la ciudad más de cien millones de dólares a través de la misma, a lo largo de cincuenta y seis años.

El propósito de Miller fue siempre el de crear “la mejor comunidad posible” [10] y todo este esfuerzo, tanto individual como colectivo, tiene como resultado una ciudad única repleta de actuaciones y edificios singulares de la segunda mitad del siglo XX.

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Figura 22. Large Arch de Henry Moore, enmarcando la Biblioteca central de I.M. Pei. Fotógrafo: Ricky Berkey. Fuente: ref.web.2

Listado Completo de los proyectos financiados por el Architecture Program de la Cummins Engine Foundation, entre 1.957 y 2.011:

  • Lillian C. Schmitt Elementary School, de Harry Weese en 1.957
  • Mabel McDowell Elementary School, de John Carl Warnecke en 1.960.
  • Northside Middle School, de Harry Weese en 1.961
  • Parkside Elementary School, de Norman Fletcher en 1.962
  • W.D. Richards Elementary Scholl, de Edward Larrabee Barnes en 1.965
  • Lincoln Elementary School, de Gunnar Birkerts en 1.967
  • L. Frances Smith Elementary School, de John M. Johansen en 1.969
  • Southside Elementary School, de Eliot Noyes en 1.969
  • Mt. Healthy Elementary School, de Hardy Holzman Pfeiffer en 1972
  • Columbus East High School, de Mitchell-Giurgola en 1.972
  • Fodrea Community School, de Paul Kennon en 1.973
  • Clifty Creek Elementary School, de Richard Meier en 1.982
  • Bartholomew Consolidated School Corporation Administration Building, de Norman Fletcher en 1963
  • Otter Creek Golfcourse & Clubhouse, de Robert Trent Jones y Harry Weese en 1.964
  • Four Seasons Retirement Center, de Norman Fletcher en 1.967
  • Fire Station nº4, de Robert Venturi en 1967
  • Columbus Post Office, de Kevin Roche y John Dinkeloo en 1969
  • Par 3 Golfcourse Clubhouse, de Brewster Adams en 1972
  • Columbus Regional Hospital Mental Health Center, de James Stewart Polshek en 1972
  • Columbus City Hall, de Edward Charles Bassett en 1981
  • Sycamore Place Apartments, de Gwathmey Siegal Associates en 1982
  • Pence Place Apartments, de Gwathmey Siegel & Associates en 1.984
  • Fire Station nº 5, de Susanna Torre en 1.987
  • Flatrock-Hawcreek Elementary School (Hope, Indiana), Taft Architects en 1.989
  • Bartholomew County Jail, de Don Hisaka en 1.990
  • Parkside Elementary School (Addition), de Norman Fletcher en1.990
  • Streetscape fase 1, de Paul Kennon en 1.990
  • Schmitt Elementary School (addition), de Leers & Weinzapfel en 1.992
  • Northside Middle School (addition), de Leers & Weinzapfel en 1.992
  • Mill Race Park, de Michael Van Valkenburgh en 1.992
  • Columbus Regional Hospital (ampliación), de Robert A. M. Stern en 1.992
  • Streetscape, fase 2, de CRS Sirine and Stanley Saitowitz en 1.993
  • Bartholomew County Veterans Memorial, de Thompson & Rose en 1.997
  • Otter Creek Golfcourse (ampliación), de Rees Jose en 1.997
  • W.D. Richards Elementary School (ampliación) de Edward Larrabee Barnes en 1.997
  • L. Frances Smith Elemntary School (ampliación), de John M. Johansen en 1.997
  • Clifty Creek Elementary School (ampliación) de Stamberg & Aferiat en 1.998
  • Bartholomew County library, de Deborah Berke en 1.998
  • Fire Station nº6, de William Rawn Associates en 1.998
  • Columbus East High School (ampliación) de Mitchell-Giurgola en 1.998
  • Downtown Columbus Urban Redevelopment Plan, de Koetter Kim Addociates en 2.006
  • 4th Street Parking Garage, de Koetter Kim Associates en 2.008
  • Central Middle School, de Perkins & Will (Ralph Johnson) en 2.007
  • Mill Race Center, de William Rawn Associates en 2.011
  • The New Commons, de Koetter Kim Associates en 2.011
  • Advanced Manufacturing Center of Excellence (AMCE) en 2.011

Bibliografía:

  • Aníbarro, Miguel Ángel. 2000. Los jardines del s XX. En: Fariello, Francesco. La arquitectura de los jardines, de la antigüedad al SXX. Madrid: Mairea
  • Frampton, Kenneth. 1981. Historia critica de la arquitectura Moderna. Barcelona: Gustavo Gili
  • Hilderbrand, Gary R. 1999. The Miller Garden, Icon of modernism. Washington DC, Cambridge, Massachusetts: Spacemaker Press
  • Kiley, Dan y Amidon, Jane. 1999. Dan Kiley.The complete works of America´s Master Landscape Architect. Londres: The Office of Dan Kiley, Bulfinch Press Book, Little, Brown and Company
  • Monkhouse, Christopher. 11 de octubre 2008. Eero Saarinen Beyond the Measly, Eero Saarinen Symposium. Chicago: Walker Art Center
  • Pelkonen, Eeva-Liisa y Albrecht, Donald. 2010. Eero Saarinen, Shaping The Future, New Haven: Yale University Press
  • Reuben, M. Rainey y Treib, Marc. 2010. Dan Kiley Landscapes, The Poetry of Space, Richmond, California: University of Virginia, School of Architecture, William Stout Publishers
  • Roberts, Steven. Octubre de 1.968. This Man Ought to be the Next President of the United States. Esquire
  • Serraino, Pierluigi. 2009. Saarinen. 1910-1961 Un expresionista estructural. Colonia: Taschen
  • Treib, Marc. 1993. Modern Landscape Architecture: a critical review. Cambridge, Massachusetts: The MITT Press
  • VV.AA. Agosto 2009. Remembering J. Irwin Miller. A panel and community discussion, grabado en el Bartholomew County Public Library, Columbus, Indiana: Columbus Indiana Architectural Archives

Referencias web:

  • Ref. web. 1: http://www.cummins.com/
  • Ref. web. 2: http://52weeks.rickyberkey.org/
  • Ref. web. 3: http://www.lib.uwo.ca/business/bf6-1.html
  • Ref. web. 4: http://www.youtube.com/watch?v=1FKoQvtFr84
  • Ref. web. 5: http://tclf.org/icons
  • Ref. web. 6: http://en.academic.ru/dic.nsf/enwiki/475734
  • Ref. web. 7: http://columbusin.proboards.com/thread/153
  • Ref. web. 8: http://orig.courier-journal.com/localnews/2004/08/22in/A1-architect0822-13076.html
  • Ref. web. 9: http://www.imamuseum.org/collections/search-collection#limit=16
  • Ref.web.10: http://www.joshuamings.com/blog/index.php?entryid=38
  • Ref.web.11: http://www.columbus.in.us/listings/index.cfm?catId=336
  • Ref.web.12: http://www.columbusarchives.org/landmarks.php
  • Ref.web.13: http://www.nps.gov/index.htm

Referencias del texto:

  • [1] American Institute of Architects AIA 2005
  • [2] Ref. web 1: http://www.cummins.com/
  • [3] National Council of Churches, o NCC, es la congregación de treinta y siete grupos cristianos de los Estados Unidos, que incluyen iglesias, convenciones y archidiócesis, pertenecientes a las rama protestante, evangélica, afroamericana, y ortodoxa. La organización agrupa más de cien mil congregaciones locales, con cerca de cuarenta y cinco millones de personas.
  • [4] «This Man Ought to be the Next President of the United States». (Roberts 1.968)
  • [5] Firma creada en 1.943 por Eliel Saarinen, su hijo Eero, y su yerno el también arquitecto Robert Swanson. Este último pertenecía al estudio de Saarinen padre desde el año 1.936. Las malas relaciones entre Swanson y Saarinen hijo llevaron a la disolución de la firma en 1.947. El primero se estableció junto con su mujer Pipsan, creando la sociedad Swanson and Saarinen, mientras que Eero permaneció junto a su padre. El posicionamiento de Eliel junto a su hijo causó una grave crisis familiar dentro de los Saarinen.
  • [6] “Remembrering J. Irwin Miller. A panel and community discussion” Columbus Architectural Archives 2009
  • [7] “Remembrering J. Irwin Miller. A panel and community discussion” Columbus Architectural Archives 2009
  • [8] Distinción que otorga el el National Park Service, perteneciente al Departamento de Estado, a aquellos edificios de extraordinario valor arquitectónico y que representan la esencia del patrimonio estadounidense. En Columbus se encuentran siete edificios catalogados como Historic National Landmark (HNL) entre ellos la casa Miller, la única vivienda a la que se le otorgó esta distinción mientras aun estaba en uso privado. Además de las antes mencionadas poseen el HNL la North Christian Church (Iglesia Cristiana del Norte, Eero Saarinen, 1.964), la First Baptist Church (Primera iglesia Baptista, Harry Weese, 1.965), y por último en 2012 se le otorgó este distintivo a la sede del periódico local The Republic (Myron Goldsmith / Skidmore, Owings and Merrill, 1.971).
  • [9] “Remembrering J. Irwin Miller. A panel and community discussion” Columbus Architectural Archives 2009
  • [10] J. Irwin Miller en el discurso de inauguración del Otter Creek Golfcourse & Clubhouse, de Robert Trent Jones y Harry Weese en 1.964

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Alvar Aalto, las escaleras y el funcionalismo humano

16/01/2015 Artículo escrito por Autor Invitado Deja un comentario

Alvar Aalto ocupa un lugar destacado como uno de los grandes genios arquitectónicos del siglo XX, en conexión con el movimiento moderno y, a la vez, oponiéndose al mismo con una arquitectura compleja y rica cuyo principal referente era la naturaleza humana.

La larga trayectoria del arquitecto pasa por diferentes etapas, en sintonía con una época histórica en los que se produjeron grandes cambios políticos, sociales y artísticos. Partiendo del clasicismo nórdico y de la relación de la arquitectura finlandesa con el entorno, pasa por una etapa funcionalista, ligada a las nuevas tesis del movimiento moderno, para posteriormente acercar su arquitectura moderna a la tradición y al racionalismo humano.

“Aalto no dejó de propugnar durante toda su carrera que el funcionalismo humano sigue una lógica cercana a la singularidad, la variedad y las combinaciones flexibles de los sistemas biológicos. Por eso sus dibujos, sus objetos, y sus edificios, exploraron continuamente las formas naturales, sinuosas y recortadas, los puntos singulares, los comienzos irrepetibles y los cambios. El mismo modo en que desarrolla un proyecto, que depende de intereses y deseos tan contrarios y complejos, le parecía un claro ejemplo de que, a pesar de estar atento a cada detalle de la ejecución, hay que dejar a las formas arquitectónicas respirar y transformarse como formas vivas”

(Alejandro Quintillá – Réquiem por la escalera)

Villa Mairea (1937-40):

La Villa Mairea fue encargada por Harry y Maire Gullichsen y está situada en un bosque de pinos, en las estribaciones de una zona montañosa. La vivienda se desarrolla con una clara componente horizontal y su planta se abre hacia el bosque a la vez que la relaciona con su propio interior.

La escalera interior de la Villa Mairea es un ejemplo de este respeto por la naturaleza y la intención de su autor de introducir su filosofía en el desarrollo de su arquitectura. La utilización de los materiales y su forma evocan, sin intención de disfrazarla, el espacio exterior que rodea la construcción.

Villa Mairea - Interior

Villa Mairea - InteriorInterior de la Villa Mairea  (fotografía A. Carr) 

Pero no es solo la materialidad el aspecto que busca Alvar Aalto en su arquitectura sino que manifiesta la espacialidad de la arquitectura entre las formas. En toda obra arquitectónica busca huir de la literalidad de la forma física para apoyarse en los elementos sutiles de cada proyecto: las atenuación de la luz al atravesar la celosía que sustenta la escalera, la sensación de ligereza que la colocación, voluntariamente arbitraria, de los postes manifiestan, el detalle delicado de la barandilla cuando se curva para atar los postes y la plataforma flotante formada por la plataforma de inicio. Todos estos detalles convierten a la escalera en un elemento de la naturaleza que crece de forma armoniosa dentro del espacio del hombre.

Se trata de una escalera de dos tramos con una estructura sencilla y contundente que es capaz de crear un espacio propio, diferentes de las propias plantas que conecta. Soluciona los puntos problemáticos como los encuentros y la visión de la meseta desde la planta baja mediante un sutil juego de luces y sombras, o los finales de las barandillas mediante curvas suaves que recuerdan a cuerdas y lianas.

Villa Mairea - EscaleraEscalera de la Villa Mairea  (fotografía tomada de imgarcade.com) 

Una de las principales características de la obra de Aalto es la atención al detalle en cada uno de los elementos que proyecta. En el caso de la escalera de la Villa Mairea, la articulación de los soportes mediante técnicas tradicionales nos traslada la idea de la naturaleza como elemento transformado y adoptado por el hombre para su utilización.

Villa Mairea - detalleVilla Mairea – Detalle (fotografía J. Rieke)

Residencia Baker (1946-49):

La concepción del proyecto de la Residencia Baker como un bloque lineal está basada claramente en los principios funcionalistas que, dado el programa tan definido que debía acometer, darían una respuesta clara y concisa a sus necesidades.

Pero la arquitectura de Alvar Aalto va, en todo caso, mucho más allá. Es una arquitectura dinámica, implicada con la naturaleza humana, y cambiante, viva, capaz de dar respuestas mucho más creíbles y completas a preguntas que pueden considerarse habituales. El resultado es un edificio con su propio carácter, pero que no sacrifica ninguna de sus necesidades.


Baker1Residencia Baker, M.I.T.  (fotografía J. Santos)

El edificio se presenta básicamente como un bloque lineal que se curva en su fachada sur, en la cual se encuentran las habitaciones, presentando una fachada sinuosa que trata de aprovechar las vistas y el soleamiento. La fachada norte, por el contrario, recoge los elementos de servicio y de circulación, conformándose según las necesidades de los espacios en cada punto.

La escalera de la residencia Baker no es la típica de un edificio de esas características. La claridad del programa y el gran número de estancias iguales llevarían a suponer una escalera desarrollada en un solo ámbito, que desembarcara siempre en el mismo lugar y que diera servicio a los mismos espacios. Pero el proceso de creación de Alvar Aalto produce un elemento mucho más trabajado, que llega a convertirse en el motivo principal de la fachada sobre la que se recorta e incluso de todo el edificio.

La residencia se muestra como un volumen compacto y potente. Su gran altura y la repetición de los espacios y las aberturas que conlleva el programa podrían llegar a convertirla en un volumen demasiado pesado. La concepción de la escalera tallada en la fachada norte rompe la forma inicial y la seriación de los huecos, la fachada se desplaza y vuela, se convierte en un elemento ligero a pesar de su masividad y se dinamiza. Los elementos quebrados se muestran al exterior, en lugar de esconderse, anunciando la forma de vivir el espacio interior: conectan el edificio con la escala urbana y le hacen formar parte de la ciudad.

Baker2

Baker3Residencia Baker, M.I.T.  (fotografías J. Santos)

Pero no solo es la forma la que se enriquece con la formalización de este elemento. Al desembarcar en una posición distinta en cada una de las plantas transforma los espacios de la residencia plano a plano enriqueciendo el concepto inicial de bloque lineal. Nuevamente enfrenta la continuidad espacial de la cara ondulada fachada sur con la quebrada fachada norte, aunque llegando a este punto la contraposición no es tanto formal como funcional. No sólo cada planta es distinta, cada planta se alcanza de forma distinta, se recorre de forma distinta y se siente de forma distinta, a pesar de su concepción unitaria.

La escalera longitudinal e iluminada evoca un paseo continuo a través de todo el edificio, sin que en ningún momento se tenga la sensación de repetición o seriación, humanizándolo.

Ayuntamiento de Säynätsalo (1949-52):

La localización del Ayuntamiento de Säynätsalo responde claramente a la idea del edificio sobre la colina, componiendo una serie de volúmenes en torno a un patio central elevado que se convierte en el espacio principal.

El concepto de colina elevada y “colonizada” por el hombre se muestra en la formalización del conjunto como un pequeño núcleo urbano a escala en el que aparecen elementos representativos de las ciudades mediterráneos, como las ya mencionadas torres representativas y la plaza central de encuentro, presente en el urbanismo italiano y español. Ejemplos tan dispares y de épocas tan distintas como la Piazza del Campo, en Siena, o la Plaza Mayor de Salamanca se configuran cerrando un espacio dominado por un elemento representativo. Esta plaza central es un espacio de intercambio y de estancia, pero también es un espacio que se recorre. Alvar Aalto crea también en el caso del ayuntamiento de Säynäntsalo un recorrido interior que se implica con esta forma de vivir la plaza, pero también con la organización de los claustros europeos.

SaynatsaloTownHall1Ayuntamiento de Säynätsalo (fotografía K. Virtanen)

Se trata de un espacio humanizado dentro de los dominios de la naturaleza, pero no se le da la espalda, si no que se la introduce en el edificio, pese a que su concepción como edificio patio abierto a si mismo hace pensar que así sería. La inclusión de las dos escaleras enfrentadas, que separan el volumen de la biblioteca del resto del complejo, abre el espacio y permite que la naturaleza penetre en él.

La formalización de las dos escaleras es diferente y habla de dos ideas diferentes que se acaban complementando entre si  en cuanto a que ambas conforman ese espacio abierto y sobreelevado, enlazando con la idea del plano horizontal creado por el hombre.

Pero la forma de las escaleras y su posición enfrentada nos llevan a suponer dos conceptos distintos. Se podría decir que la escalera principal, la que se encuentra junto a la torre, es una escalera humana: sus líneas ortogonales, su modulación y su posición adosada a la torre y alineada con el resto de los edificios habla de la humanización de la naturaleza. Parece formar parte del edificio y estar proyecta por y para él, invita a acceder a la creación del hombre. Es, claramente, una escalera de subida.

SaynatsaloTownHall2Ayuntamiento de Säynätsalo (fotografía J. Rieke)

En cambio la otra escalera no sólo está enfrentada físicamente sino que aparece como un elemento de contraposición. En realidad podría entenderse como una síntesis topográfica de la pendiente, en lugar de como una escalera propiamente dicha. En contrate con el edificio no sigue una geometría definida. Se podría decir que este elemento no pertenece al edificio, que es una parte de la naturaleza que existe en el interior del patio y que se desborda por una de las esquinas del conjunto, por el único punto en que parece que la creación del hombre no es capaz de contenerla. En este sentido, siguiendo la línea natural de esta idea, la escalera es un punto de escape, una escalera de bajada.

SaynatsaloTownHall3Ayuntamiento de Säynätsalo (fotografía J. Rieke)

 

“ (…) Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso”

 (Julio Cortázar –Instrucciones para subir una escalera)

 

Datos generales
Arquitecto: Alvar Aalto
 
Proyecto: Villa Mairea
Situación: Noormarkku, Finlandia
Año: 1937-1940
Fotografías: Jonathan Rieke (CC BY-ND 2.0), Andrew Carr (CC BY-NC-ND 2.0)
 
Proyecto: Residencia Baker
Situación: Instituto Tecnológico de Massachusetts. Boston, Massachusetts, Estados Unidos.
Año: 1946-1949
Fotografías: José Santos Torres
 
Proyecto: Ayuntamiento de Säynäntsalo
Situación: Instituto Tecnológico de Massachusetts. Boston, Massachusetts, Estados Unidos.
Año: 1949-1952
Fotografías: Jonathan Rieke (CC BY-ND 2.0), Kimmo Virtanen (CC BY-SA 2.5)

 

Autor: José Santos Torres

Arquitecto, viajero y fotógrafo aficionado. Apasionado del arte, la arquitectura, el patrimonio, la historia… Actualmente colaboro con Cosas de Arquitectos, con el afán de divulgar y compartir mis aficiones. Podéis seguirme también en mis perfiles de Facebook, Google+ y Twitter, así como en mi blog InArQadia y, en el ámbito profesional, en mi página web JST Arquitectura.

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Sobre la debilidad – El fuerte arquitecto débil

26/12/2014 Artículo escrito por Autor Invitado 3 comentarios

paul apal'kin arquitecto

¿Un carácter fuerte o un carácter débil?

Que lo fuerte sea más deseado que lo débil no es más que la respuesta a una interpretación lingüística concreta de ambos conceptos. Si hablamos de personalidad, de individuos, de ideas, parece obvio que lo fuerte vence a lo débil.

Sin embargo, si hablamos de una luz fuerte o una luz débil, los connotaciones desaparecen. Dependiendo del momento preferiremos una u otra, aquí el adjetivo se refiere únicamente a la intensidad de esa luz, no tiene ninguna relación con el éxito. Igual que una luz fuerte no es necesariamente mejor que una luz débil, un pensamiento fuerte no es necesariamente mejor que un pensamiento débil, refiriéndonos únicamente a la intensidad, a una manera más o menos agresiva de enfocar las cuestiones de la vida.

El filósofo Gianni Vattimo definió el pensamiento débil; se entiende como contrario al pensamiento fuerte, que es aquel potente, agresivo, cargado de contenido y difícil de evolucionar. Podría recordar a la filosofía de Nietzsche y su diferenciación entre señores (fuertes) y esclavos (débiles) basada en su voluntad de poder. Esta voluntad de poder es entendida aquí como el ansia de manifestar con contundencia una idea. Su opuesto, el pensamiento débil, reniega de la contundencia para presentar las ideas con sensibilidad hacia lo existente, con prudencia.

De nuevo, permítanme enfatizar que estamos hablando de lo fuerte o lo débil únicamente como medida de intensidad, sin connotaciones positivas o negativas per se.

¿Cómo se relaciona esto con la arquitectura y el arquitecto?

La expresión “arquitectura débil”, explorada por el arquitecto Ignasi de Solà-Morales en su escrito homónimo de 1987, hace alusión al concepto de “pensamiento débil” definido por el filósofo Gianni Vattimo.

Solà-Morales ve en ese concepto una interpretación de la situación intelectual y particularmente estética de la cultura contemporánea. Entiende que hay una relación directa entre esta interpretación y la arquitectura, y traspasa el significado “débil” a la disciplina de la siguiente forma: “arquitectura débil será aquella que se implanta de manera suave y tangencial en un contexto dado, en vez de potente y directa”. 

MACBA Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, Barcelona
Con tal de ilustrar estas contraposiciones, podemos nombrar arquitectura fuerte la que Richard Meier propone con el edificio del MACBA, un volumen contundente en el centro del Raval de Barcelona. Arquitectura débil, por el contrario, sería la de Álvaro Siza (Piscina das Marés) o Lacaton y Vassal, con un caso concreto y evidente en la reforma de éstos últimos en el Palais de Tokyo de París, una intervención que resulta ser una no-intervención, ya que se limita a mantener la estructura existente introduciendo un mínimo de novedades, con un bajo presupuesto y una alta carga poética.

Esta voluntad de, como arquitecto, pasar desapercibido y ceder el protagonismo al edificio en si y a los usuarios es, según las definiciones aquí dadas, una mentalidad débil. Una mentalidad alejada de la posición egocéntrica y el afán de protagonismo de la arquitectura contemporánea.

Esta idea de arquitectura débil se trata, paradójicamente, de una idea muy poderosa. Una exitosa aplicación mostrará la elegancia de la obra de arte que acepta un rol secundario en un momento espacio-tiempo concreto.

La percepción débil en ese momento será entendida ante la emoción de la memoria: el gusto de la poesía un tiempo después de haberla leído, el sabor de la música un tiempo después de haberla oído, el recuerdo de la arquitectura un tiempo después de haberla visto.

Padiglione Itinerante, Genova. 1982 Renzo Piano...

«No es necesario que lo verdadero tome siempre cuerpo, es suficiente con que aletee alrededor, como si fuera un espíritu y que provoque una suerte de acorde; como cuando el tañido de una campana suena amistosamente aportándonos un poco de paz.»

Wolfgang Goethe

Referencias:

  • SOLÀ-MORALES, Ignasi de: “Arquitectura débil”(1987) en Diferencias: Topografía de la arquitectura contemporánea. Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 2003.

Imágenes: Paul A’pakin, MACBA-Richard Meier + Piscinas das Marés-Alvaro Siza, Renzo Piano.

Autor del post: Sergi Sauras

Aprendí sobre arquitectura en Barcelona, pero hoy escribo desde una escuela de diseño de los Estados Unidos con vistas al Mar Mediterráneo. Mi web www.sergisauras.com

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Ornamento y Delito, Adolf Loos. (1908) – Un escrito en pro de la actuación social de la Arquitectura

24/03/2014 Artículo escrito por Tomás Fernández Deja un comentario

ornamentoydelito-adolf-loos

El presente artículo quiere ser un pequeño homenaje a modo de recordatorio de uno de los textos que han resultado imprescindibles para la realidad de la evolución de la arquitectura en el siglo XX. La capacidad de un hombre de exaltar a una sociedad con unas pequeñas líneas, de defender la moralidad y la sensatez, de hablar de la revolución social de la Arquitectura. En el año 1908 se publica “Ornamento y Delito” escrito por el genio austríaco Adolf Loos.

Hoy más de 100 años después parece que nos hemos olvidado de ello, Loos nos habla sobre el daño que produce a una sociedad el ornamento y los detalles de «falsos lujos» en la Arquitectura, tan del gusto de muchos de los que han estado y están en el poder. El delito de despilfarrar los medios productivos en contra de la economía del pueblo.

Por eso me gustaría refrescar este artículo, porque una sociedad que olvida está condenada a cometer otra vez los mismos errores y si, por casualidad, sirviera para que alguien más arriba escuche y aprenda de lecciones pasadas, me sentiré algo más feliz. Sin más rollos os dejo con esta gran reflexión:

Oramento y Delito (1908) – Adolf Loos

El embrión humano pasa, en el claustro materno, por todas las fases evolutivas del reino animal. Cuando nace un ser humano, sus impresiones sensoriales son iguales a las de un perro recién nacido. Su infancia pasa por todas las transformaciones que corresponden a aquellas por las que pasó la historia del género humano. A los dos años, lo ve todo como si fuera un papúa. A los cuatro, como un germano. A los seis, como Sócrates y a los ocho como Voltaire. Cuando tiene ocho años percibe el violeta, color que fue descubierto en el Siglo XVIII, pues antes el violeta era azul y el púrpura era rojo. El físico señala que hay otros colores, en el espectro solar, que ya tienen nombres, pero el comprenderlo se reserva al hombre del futuro.

El niño es amoral. El papúa también lo es para nosotros. El papúa despedaza a sus enemigos y los devora. No es un delincuente, pero cuando el hombre moderno despedaza y devora a alguien entonces es un delincuente o un degenerado. El papúa se hace tatuajes en la piel, en el bote que emplea, en los remos, en fin, en todo lo que tiene a su alcance. No es un delincuente. El hombre moderno que se tatúa es un delincuente o un degenerado. Hay cárceles donde un 80% de los detenidos presentan tatuajes. Los tatuados que no están detenidos son criminales latentes o aristócratas degenerados. Si un tatuado muere en libertad, esto quiere decir unos años antes de cometer un asesinato.

El impulso de ornamentarse el rostro y cuanto se halle al alcance es el primer origen de las artes plásticas. Es el primer balbuceo de la pintura. Todo arte es erótico.

El primer ornamento que surgió, la cruz, es de origen erótico. La primera obra de arte, la primera actividad artística que el artista pintarrajeó en la pared fue para despojarse de sus excesos. Una raya horizontal: la mujer yacente. Una raya vertical: el hombre que la penetra. El que creó esta imagen sintió el mismo impulso que Beethoven, estuvo en el mismo cielo en el que Beethoven creó la Novena Sinfonía.

Pero el hombre de nuestro tiempo que, a causa de un impulso interior pintarrajea las paredes con símbolos eróticos, es un delincuente o un degenerado. Obvio es decir que en los retretes es donde este impulso invade, del modo más impetuoso, a las personas con tales manifestaciones de degeneración. Se puede medir el grado de civilización de un país atendiendo a la cantidad de garabatos que aparezcan en las paredes de sus retretes.

En el niño, garabatear es un fenómeno natural; su primera manifestación artística es llenar las paredes con símbolos eróticos. Pero lo que es natural en el papúa y en el niño, resulta en el hombre moderno un fenómeno de degeneración. Descubrí lo siguiente y lo comuniqué al mundo: La evolución cultural equivale a la eliminación del ornamento del objeto usual. Creí con ello proporcionar a la humanidad algo nuevo con lo que alegrarse, pero la humanidad no me lo ha agradecido. Se pusieron tristes y su ánimo decayó. Lo que les preocupaba era saber que no se podía producir un ornamento nuevo. ¿Cómo, lo que cada negro sabe, lo que todos los pueblos y épocas anteriores a nosotros han sabido, no sería posible para nosotros, hombres del siglo XIX? Lo que el género humano había creado miles de años atrás sin ornamentos fue despreciado y se destruyó.

No poseemos bancos de carpintería de la época carolingia, pero el menor objeto carente de valor que estuviera ornamentado se conservó, se limpió cuidadosamente y se edificaron pomposos palacios para albergarlo. Los hombres pasean entristecidos ante las vitrinas, avergonzándose de su actual impotencia. Cada época tiene su estilo, ¿carecerá la nuestra de uno que le sea propio? Con estilo, se quería significar ornamento. Por tanto, dije: ¡No lloréis! Lo que constituye la grandeza de nuestra época es que es incapaz de realizar un ornamento nuevo. Hemos vencido al ornamento. Nos hemos dominado hasta el punto de que ya no hay ornamentos. Ved, está cercano el tiempo, la meta nos espera. Dentro de poco las calles de las ciudades brillarán como muros blancos. Como Sion, la ciudad santa, la capital del cielo. Entonces lo habremos conseguido.

Pero existen los malos espíritus incapaces de tolerarlo. A su juicio, la humanidad debería seguir jadeando en la esclavitud del ornamento. Los hombres estaban lo bastante adelantados como para que el ornamento no les deleitara, como para que un rostro tatuado no aumentara la sensación estética, cual en los papúas, sino que la disminuyera. Lo bastante adelantados como para alegrarse por una pitillera no ornamentada y comprarse aquella, pudiendo, por el mismo precio, conseguir otra con adornos. Eran felices con sus vestidos y estaban contentos de no tener que ir de feria en feria como los monos llevando pantalones de terciopelo con tiras doradas. Y dije: Fijaros: la habitación en la que murió Goethe es más fantástica que toda pompa renacentista y un mueble liso es más bonito que todas las piezas de museo incrustadas y esculpidas. El lenguaje de Goethe es mucho más bonito que todos los ornamentos de los pastores de Pegnitz.

Los malos espíritus lo oyeron con desagrado, y el Estado, cuya misión es retrasar a los pueblos en su evolución cultural, consideró como suya la cuestión de la evolución y reanudación del ornamento. ¡Pobre del estado cuyas revoluciones las dirijan los consejeros! Pronto pudo verse en el Museo de Artes decorativas de Viena un bufet con el nombre La rica pesca, hubo armarios que se llamaron La princesa encantada o algo por el estilo, cosa que se refería a los ornamentos con que estaban decorados esos desgraciados muebles. El estado austriaco se tomó tan en serio su trabajo que se preocupó de que las polainas de paño no desapareciesen de las fronteras de la monarquía austro-húngara. Obligó a todo hombre culto que tuviera veinte años a llevar durante tres años polainas en lugar de calzado eficiente. Ya que todo Estado parte de la suposición de que un pueblo que esté en baja forma es más fácil de gobernar.

Bien, la epidemia ornamental está reconocida estatalmente y se subvenciona con dinero del Estado. Sin embargo, veo en ello un retroceso. No puedo admitir la objeción de que el ornamento aumenta la alegría de vivir de un hombre culto, no puedo admitir tampoco la que se disfraza con estas palabras: “Pero ¡cuando el ornamento es bonito!…” A mí y a todos los hombres cultos, el ornamento no nos aumenta la alegría de vivir. Si quiero comer un trozo de alajú escojo uno que sea completamente liso y no uno que esté recargado de ornamentos, que represente un corazón, un niño en mantillas o un jinete. El hombre del siglo XV no me entendería; pero sí podrían hacerlo todos los hombres modernos. El defensor del ornamento cree que mi impulso hacia la sencillez equivale a una mortificación. mi estimado señor profesor de la Escuela de Artes Decorativas, no me mortifico! Lo prefiero así. Los platos de siglos pasados, que presentan ornamentos con objeto de hacer aparecer más apetitosos los pavos, faisanes y langostas a mi me producen el efecto contrario. Voy con repugnancia a una exposición de arte culinario, sobre todo si pienso que tendría que comer estos cadáveres de animales rellenos. Como roast-beef.

El enorme daño y las devastaciones que ocasiona el re-despertar del ornamento en la evolución estética, podrían olvidarse con facilidad, ya que nadie, ni siquiera ninguna fuerza estatal puede detener la evolución de la humanidad. Sólo es posible retrasarla. Podemos esperar. Pero es un delito respecto a la economía del pueblo el que, a través de ello, se pierda el trabajo, el dinero y el material humanos. El tiempo no puede compensar estos daños.

El ritmo de la evolución cultural sufre a causa de los rezagados. Yo quizá vivo en 1908; mi vecino, sin embargo, hacia 1900; y el de más allá, en 1880. Es una desgracia para un Estado el que la cultura de sus habitantes abarque un período de tiempo tan amplio. El campesino de regiones apartadas vive en el siglo XII. Y en la procesión de la fiesta de jubileo tomaron parte gentes, que ya en la época de las grandes migraciones de los pueblos se hubieran encontrado retrasadas., Feliz el país que no tenga este tipo de rezagados y merodeadores. ¡Feliz América! Entre nosotros mismos hay en las ciudades hombres que no son nada modernos, rezagados del sido XVIII que se horrorizan ante un cuadro con sombras violetas, porque aún no saben ver el violeta. Les gusta el faisán si el cocinero se ha pasado todo un día para prepararlo y la pitillera con ornamentos renacentistas les gusta mucho más que la lisa. ¿Y qué pasa en el campo? Los vestidos y aderezos son de siglos anteriores. El campesino no es cristiano, todavía es pagano. Los rezagados retrasan la evolución cultural de los pueblos y de la humanidad, ya que el ornamento no está engendrado sólo por delincuentes, sino que comete un delito en tanto que perjudica enormemente a los hombres atentando a la salud, al patriotismo nacional y por eso a la evolución cultural. Cuando dos hombres viven cerca y tienen unas mismas exigencias, las mismas pretensiones y los mismos ingresos, pero no obstante pertenecen a distintas civilizaciones, se puede observar lo siguiente, desde el punto de vista económico de un pueblo: el hombre del siglo xx será cada vez más rico, el del siglo XVIII cada vez más pobre. Supongamos que los dos viven según sus inclinaciones. El hombre del siglo XX puede cubrir sus exigencias con un capital mucho más pequeño y por ello puede ahorrar. La verdura que le gusta está simplemente hervida en agua y condimentada con mantequilla. Al otro hombre le gusta más cuando se le añade miel y nueces y cuando sabe que otra persona ha pasado horas para cocinarla. Los platos ornamentados son muy caros, mientras que la vajilla blanca que le gusta al hombre es barata. Este ahorra mientras que el otro se endeuda. Así ocurre con naciones enteras. ¡Pobre del pueblo que se quede rezagado en la evolución cultural! Los ingleses serán cada vez más ricos y nosotros cada vez más pobres…

Sin embargo, es mucho mayor el daño que padece el pueblo productor a causa del ornamento, ya que el ornamento no es un producto natural de nuestra civilización, es decir, que representa un retroceso o una degeneración; el trabajo del ornamentista ya no se paga como es debido.

Es conocida la situación en los oficios de talla y adorno, los sueldos criminalmente bajos que se pagan a las bordadoras y encajeras. El ornamentista ha de trabajar veinte horas para lograr los mismos ingresos de un obrero moderno que trabaje ocho horas. El ornamento encarece, por regla general, el objeto; sin embargo, se da la paradoja de que una pieza ornamentada con igual coste material que el de un objeto liso, y que necesita el triple de horas de trabajo para su realización, cuando se vende, se paga por el ornamentado la mitad que por el otro. La carencia de ornamento tiene como consecuencia una reducción de las horas de trabajo y un aumento de suela El tallista chino trabaja dieciséis horas, el americano sólo ocho. Si por una caja lisa se paga lo mismo que por otra ornamentada, la diferencia, en cuanto a horas de trabajo, beneficia al obrero. Si no hubiera ningún tipo de ornamento -situación que a lo mejor se dará dentro de miles de años- el hombre, en vez de tener que trabajar ocho horas, podría trabajar sólo cuatro, ya que la mitad del trabajo se va, aun hoy en día, en realizar ornamentos.

Ornamento es fuerza de trabajo desperdiciada y, por ello, salud desperdiciada. Así fue siempre. Hoy significa, además, material desperdiciado, y ambas cosas significan capital desperdiciado. Como el ornamento ya no pertenece a nuestra civilización desde el punto de vista orgánico, tampoco es ya expresión de ella. El ornamento que se crea en el presente ya no tiene ninguna relación con nosotros ni con nada humano; es decir, no tiene relación alguna con la actual ordenación del mundo. No es capaz de evolucionar. ¿Qué ha sucedido con la ornamentación de Otto Eckmann, con la de Van de Velde? Siempre estuvo el artista sano y vigoroso en las cumbres de la humanidad. El ornamentista moderno es un retrasado o una aparición patológica. Reniega de sus productos una vez transcurridos tres años. Las personas cultas los consideran insoportables de inmediato; los otros, sólo se dan cuento de esto al cabo de años. ¿Dónde se hallan hoy las obras de Otto Eckmann? ¿Dónde estarán las obras de Olbrich dentro de diez años? El ornamento moderno no tiene padres ni descendientes, no tiene pasado ni futuro. Sólo es saludado con alegría por personas incultas, para quienes la grandeza de nuestra época es un libro con siete sellos, y, al cabo de un tiempo, reniegan de él. En la actualidad, la humanidad es más sana que antes; sólo están enfermos unos pocos. Estos pocos, sin embargo, tiranizan al obrero, que está tan sano que no puede inventar ornamento alguno. Le obligan a realizar, en diversos materiales, los ornamentos inventados por ellos.

El cambio del ornamento trae como consecuencia una pronta desvaloración del producto del trabajo. El tiempo del trabajador, el material empleado, son capitales que se derrochan. He enunciado la siguiente idea: La forma de un objeto debe ser tolerable el tiempo que dure físicamente. Trataré de explicarlo: Un traje cambiará muchas m ves su forma que una valiosa piel. El traje de baile creado para una sola noche, cambiará de forma mucho más deprisa que un escritorio. Qué malo sería, sin embargo, si tuviera que cambiarse el escritorio tan rápidamente como un traje de baile por el hecho de que a alguien le pareciera su forma insoportable; entonces se perdería el dinero gastado en ese escritorio.

Esto lo sabe bien el ornamentista y los ornamentistas austriacos intentan resolver este problema. Dicen: “Preferimos al consumidor que tiene un mobiliario que, pasados diez años le resulta inaguantable y que, por ello, se ve obligado a adquirir muebles nuevos cada década, al que se compra objetos sólo cuando ha de sustituir los gastados. La industria lo requiere. Millones de hombres tienen trabajo gracias al cambio rápido”. Parece que éste es el misterio de la economía nacional austriaca; cuantas veces, al producirse un incendio, se oyen las palabras: “¡Gracias a Dios, ahora la gente ya tendrá algo que hacer!” Propongo un buen sistema: Se incendia una ciudad, se incendia un imperio, y entonces todo nada en bienestar y en la abundancia. Que se fabriquen muebles que, al cabo de tres años, puedan quemarse; que se hagan guarniciones que puedan ser fundidas al cabo de cuatro años, ya que en las subastas no se logra ni la décima parte de lo que costó la mano de obra y el material, y así nos haremos ricos y más ricos.

La pérdida no sólo afecta a los consumidores, sino, sobre todo, a los productores. Hoy en día, el ornamento, en aquellas cosas que gracias a la evolución pueden privarse de él, significa fuerza de trabajo desperdiciada y material profanado. Si todos los objetos pudieran durar tanto desde el ángulo estético como desde el físico, el consumidor podría pagar un precio que posibilitara que el trabajador ganara más dinero y tuviera que trabajar menos. Por un objeto del cual esté seguro que voy a utilizar y obtener el máximo rendimiento pago con gusto cuatro veces más que por otro que tenga menos valor a causa de su forma o material. Por mis botas pago gustoso 40 coronas, a pesar de que en otra tienda encontraría botas por 10 coronas. Pero, en aquellos oficios que languidecen bajo la tiranía de los ornamentistas, no se valora el trabajo bueno o malo. El trabajo sufre a causa de que nadie está dispuesto a pagar su verdadero valor.

Y esto no deja de estar bien así, ya que tales objetos ornamentados sólo resultan tolerables en su ejecución más mísera.

Puedo soportar un incendio más fácilmente si oigo decir que han quemado cosas sin valor. Puedo alegrarme de las absurdas y ridículas decoraciones montadas con motivo del baile de disfraces de los artistas, porque sé que lo han montado en pocos días y que lo derribarán en un momento. Pero tirar monedas de oro en vez de guijarros, encender un cigarrillo con un billete de banco, pulverizar y beberse una perla es algo antiestético.

Verdaderamente los objetos ornamentados producen un efecto antiestético, sobre todo cuando se realizaron en el mejor material y con el máximo cuidado, requiriendo mucho más tiempo de trabajo. Yo no puedo dejar de exigir ante todo trabajo de calidad, pero desde luego no para cosas de este tipo.

El hombre moderno, que considera sagrado el ornamento, como signo de superioridad artística de las épocas pasadas, reconocerá de inmediato, en los ornamentos modernos, lo torturado, lo penoso y lo enfermizo de los mismos. Alguien que viva en nuestro nivel cultural no puede crear ningún ornamento.

Ocurre de distinta manera con los hombres y pueblos que no han alcanzado este grado.

Predico para el aristócrata. Me refiero al hombre que se halla en la cima de la humanidad y que, sin embargo, comprende pro- fundamente los ruegos y exigencias del inferior. Comprende muy 1 bien al cafre, que entreteje ornamentos en la tela según un ritmo determinado, que sólo se descubre al deshacerla; al persa que anuda sus alfombras; a la campesina eslovaca que borda su encaje; a la anciana señora que realiza objetos maravillosos en cuentas de cristal y seda. El aristócrata les deja hacer, sabe que, para ellos, las horas de trabajo son sagradas.

El revolucionario diría: “Todo esto carece de sentido”. Lo mismo que apartaría a una ancianita de la vecindad de una imagen sagrada y le diría: “No hay Dios”. Sin embargo, el ateo -entre los aristócratas- al pasar por delante de una iglesia se quita el sombrero. Mis zapatos están llenos de ornamentos por todas partes, constituidos por pintas y agujeros, trabajo que ha ejecutado el zapatero y no le ha sido pagado. Voy al zapatero y le digo: “Usted pide por un par de zapatos 30 coronas. Yo le pagaré 40”. Con esto he elevado el estado anímico de este hombre, cosa que me agradecerá con trabajo y material, que, en cuanto a calidad, no están en modo alguno relacionados con la sobreabundancia. Es feliz. Raras veces llega la felicidad a su casa. Ante él hay un hombre que le entiende, que aprecia su trabajo y no duda de su honradez. En sueños ya ve los zapatos terminados delante suyo. Sabe dónde puede encontrar la mejor piel, sabe a qué trabajador debe confiar los zapatos y éstos tendrán tantas pintas y agujeros como los que sólo aparecen en los zapatos más elegantes. Entonces le digo: “pero impongo una condición. Los zapatos tienen que ser enteramente lisos”. Ahora es cuando le he lanzado desde las alturas más espirituales al Tártaro. Tendrá menos trabajo, pero le he arrebatado toda la alegría. Predico para los aristócratas. Soporto los ornamentos en mi propio cuerpo si éstos constituyen la felicidad de mi prójimo. En este caso también llegan a ser, para mí, motivo de contento. Soporto los ornamentos del cafre, del persa, de la campesina eslovaca, los de mi zapatero, ya que todos ellos no tienen otro medio para alcanzar el punto culminante de su existencia. Tenemos el arte que ha borrado el ornamento. Después del trabajo del día vamos al encuentro de Beethoven o de Tristán. Esto no lo puede hacer mi zapatero. No puedo arrebatarle su alegría, ya que no tengo nada que ofrecerle a cambio. El que, en cambio, va a escuchar la Novena Sinfonía y luego se sienta a dibujar una muestra de tapete es un hipócrita o un degenerado.

La carencia de ornamento ha conducido a las demás artes a una altura imprevista. Las sinfonías de Beethoven no hubieran sido escritas nunca por el hombre que fuera vestido de seda, terciopelos y encajes. El que hoy en día lleva una americana de terciopelo no es un artista, sino un payaso o un pintor de brocha gorda. Nos hemos vuelto más refinados, más sutiles. Los gregarios se tenían que diferenciar por colores distintos, el hombre moderno necesita su vestido impersonal como máscara. Su individualidad es tan monstruosamente vigorosa que ya no la puede expresar en prendas de vestir. La falta de ornamentos es un signo de fuerza espiritual. El hombre moderno utiliza los ornamentos de civilizaciones anteriores y extrañas a su antojo. Su propia invención la concentra en otros objetos.

ORNAMENTO Y DELITO

Adolf Loos 1908 De la edición en castellano: “Ornamento y delito y otros escritos”. Gustavo Gili.- Barcelona 1972.

 

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La idea arquitectónica de Gaudí y sus inicios en “El Capricho”

19/03/2014 Artículo escrito por Autor Invitado 3 comentarios


Antoni Gaudí
Escultura de Antoni Gaudí en «El Capricho»

“Ustedes han estudiado y se sorprenden de no entender lo que hago, y es que yo, que también he estudiado, todavía estudio y trabajo sin parar. No creo por lo tanto en la improvisación, nada se improvisa y no confío en que la inspiración pudiera reducir mi labor, ya que ésta me tiene que ser concedida como un añadido.”

Antoni Gaudí

Antoni Gaudí no es uno de los arquitectos más estudiados actualmente en las escuelas de arquitectura, quizás por su estilo modernista tan personalizado, quizás por su condición de arquitecto-constructor que cuidaba cada uno de los detalles del proyecto o quizás por la poca expansión de sus obras ya que la mayoría se ubican en Barcelona. Pero es sin duda uno de los grandes arquitectos españoles de la historia.

Nació en Reus, provincia de Tarragona, en 1852, en el seno de una familia obrera. Su padre era artesano y, al igual que otros grandes arquitectos como Mies Van der Rohe o F. Ll. Wright, trabajó desde pequeño en el taller de su padre. Por motivos de salud, durante su infancia, se vio obligado a pasar grandes temporadas en el campo guardando reposo, lo que aprovechó para observar y analizar la naturaleza que le rodeaba. Una naturaleza que posteriormente iba a influir en su idea arquitectónica, en su idea de construir espacios. Gaudí consideraba que todo lo que necesitaba para crear sus obras se encontraba en “el gran libro de la naturaleza”.

“La arquitectura crea el organismo y por eso éste debe de tener una ley en consonancia con las de la naturaleza; los arquitectos que no se sometan a ella hacen un garabato en lugar de una obra de arte.”

Antoni Gaudí

En 1878 obtiene el título oficial de arquitecto después de cursar sus estudios en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Barcelona. Comenzó a trabajar en el taller del artesano Eudald Puntí donde proyectó y construyó personalmente su mesa de dibujo. Aquí conoció al comerciante de guantes Esteve Comella, para quien diseñó una vitrina destinada a la Exposición Universal de París. El conde Eusebi Güell i Bacigalupi la vio, le gustó y le confió algunos encargos modestos comenzando una gran sociedad con la familia Güell. Los primeros proyectos de cierta relevancia fueron unas farolas para la ciudad de Barcelona que aún se pueden ver en la Plaza Real, un kiosco de fundición ya desaparecido y un complejo de viviendas y talleres del que sigue existiendo un pabellón industrial.

Farola de GaudíFarola diseñada por Gaudí para la ciudad de Barcelona

Estas primeras obras tienen un carácter más artesanal que arquitectónico, aunque su estilo artesanal no desapareció a lo largo de toda su obra. Gaudí era un arquitecto muy comprometido con la construcción, dedicaba más esfuerzos a la realización de la obra que al diseño. Como buen arquitecto sabía que la arquitectura es material, es algo que se puede ver, sentir, tocar… La arquitectura no es únicamente un diseño proyectado y dibujado. La arquitectura también es construcción y de nada sirve tener toda la imaginación del mundo para crear unas formas y unos espacios espectaculares si luego no somos capaces de llevar a la realidad esos dibujos y construir esos espacios. Por eso es tan importante la labor de los arquitectos en las obras, una labor que hoy en día está cada vez más en desuso. Ahora los arquitectos son formados como meros diseñadores, que no digo que el diseño no sea importante pero hay que tener en cuenta que para diseñar algo hay que saber cómo se va a construir, por lo tanto el diseño no se puede separar de la construcción y para ser un buen arquitecto hay que saber diseñar y construir.

Durante el proceso de construcción, las obras de Gaudí sufrían importantes cambios respecto a los proyectos originales y eran modificadas una y otra vez hasta llegar a la forma que consideraba más perfecta.

“He cansado mucho a los que trabajan conmigo, procurando siempre mejorar las cosas, pero nunca las he dado como buenas hasta que me he convencido de que no podía perfeccionarlas más.”

Antoni Gaudí

En esta incansable búsqueda de la perfección, Gaudí se servía de técnicas tradicionales como el modelado, pero también utilizaba métodos más innovadores como la fotografía o las maquetas polifuniculares. Dedicó a sus edificios el empeño de los antiguos artesanos y dio a los detalles de la construcción la misma importancia que al conjunto. Gaudí siempre fue un artesano con conocimientos de arquitectura.

Taller de GaudíTaller de Gaudí en la Sagrada Familia

En 1883, tan sólo cinco años después de licenciarse, Gaudí tuvo tres importantes encargos que lo colocaron entre los profesionales catalanes de mayor éxito del momento. Ese año empezó las construcciones de dos residencias nobles, la Casa Vicens en Barcelona y El Capricho en Comillas (Santander), y también fue nombrado arquitecto principal del templo de la Sagrada Familia.

Ambas viviendas reflejan los inicios arquitectónicos de Gaudí, unos inicios marcados aún por las tendencias historicistas europeas de finales del S. XIX, con un medievalismo, tamizado por la herencia árabe peninsular, y un neogoticismo que pronto dejaran paso a un lenguaje propio inspirado plenamente en la naturaleza.

Casa VicensCasa Vicens. Barcelona

Respecto a la Casa Vicens, El Capricho o Villa Quijano (verdadero nombre de la residencia) tiene la peculiaridad de que Gaudí nunca estuvo en el solar ni en la ejecución de la obra, ya que realizó las dos viviendas simultáneamente y mientras Gaudí estaba en Barcelona dirigiendo la obra de la Casa Vicens encargó a su compañero y amigo de la facultad Cristóbal Cascante ejecutar la obra de El Capricho. Pero esto no quiere decir que Gaudí descuidara la obra ni el proyecto. Una de las características principales de Gaudí es tener un control absoluto de la obra, del proyecto y de todos los detalles constructivos. Cascante solo fue un intermediario entre la obra y Gaudí, un director de obra que estaba en contacto constante con el arquitecto y que disponía de una minuciosa maqueta de la vivienda y de unos planos muy detallados realizados por Gaudí.

Gaudí, que años antes había colaborado con el arquitecto catalán Joan Martorell en la realización del Palacio de Sobrellano para el Marqués de Comillas, recibió el encargo de Máximo Díaz de Quijano (cuñado del Marqués de Comillas) para que le realizara una residencia de verano sobre una de las colinas de la ciudad cercana al Palacio de Sobrellano.

El CaprichoEl Capricho. Comillas

Aunque Gaudí nunca estuvo en el solar, si que tuvo en cuenta el lugar para el diseño y la distribución de los espacios de la vivienda. Ésta se ubica en un bosque de castaños en pendiente con una inclinación del terreno expuesta al norte hacia un valle que desciende gradualmente hasta el mar. Orientó la construcción de forma que las zonas de día estuvieran abiertas al valle a través de ventanas de doble cristal.

Ventanas de El Capricho

La vivienda consta de sótano, planta baja y desván, con una planta alargada y aparentemente rectangular de 36×15 m. La distribución de los espacios es análoga a la Casa Vicens con las cocinas y dependencias del servicio en una planta sótano abierta al este debido a la pendiente del solar, con las salas principales de la vivienda en la planta baja y un desván con agradables miradores exteriores bajo la cubierta. Atendiendo a la ubicación en el lugar, Gaudí coloca las estancias donde se realiza la vida diaria, como los salones y el comedor, en el lateral norte mirando hacia el valle y el mar a través de los ventanales, situando los dormitorios en ambos extremos y un invernadero en el centro resguardado de los vientos predominantes del norte y orientado al sur.

Planta Baja de El Capricho

Gaudí rompe esta forma rectangular colocando la entrada en uno de los vértices y resaltándola con una gran torre, una torre que también rompe la horizontalidad marcada en la composición de la fachada.

Esta torre-minarete, o alminar persa, es el primer precedente de una solución arquitectónica que aparecerá en futuras construcciones e irá evolucionando a lo largo de sus obras buscando la perfección de la idea y de las formas. El remate de esta torre circular, revestida con una cerámica vidriada decorada, acentuando así la verticalidad, se ubica un mirador cubierto por una cúpula geometrizada sostenida únicamente por cuatro finas columnas de fundición. Una geometrización que es un verdadero cubismo realizado con 25 años de antelación.

Torre de El Capricho

“La terminación de los edificios con elementos raquíticos, como por ejemplo cruces, veletas, etc, son verdaderas caricaturas, son como la calva que tiene un solitario pele en medio.”

Antoni Gaudí

El edificio se asienta en el terreno sobre un basamento construido con muros de sillería almohadillados marcando una horizontalidad que se enfatiza con la colocación de unas franjas de cerámica vidriada decoradas con llamativos girasoles amarillos y hojas verdes en relieve, dotando al edificio de un vivo colorido componiendo la fachada con un ritmo ondulante y elegante.

Mosaicos de El Capricho

La música es un aspecto importante en el diseño de algunos detalles de la vivienda. Díaz de Quijano era músico amateur y Gaudí quiso que el proyecto tuviera recuerdos musicales. Comenzando con el nombre de la vivienda, un capricho (“Capriccio”) es una pieza musical habitualmente de forma libre y de carácter vivo y animado, un carácter que el arquitecto reflejó en el colorido y la viveza de la imagen exterior. También incorporó unos detalles decorativos más directos con la música como unas vidrieras con una libélula tocando una guitarra y un gorrión sobre un órgano. Igualmente las barandillas exteriores de las terrazas parecen un pentagrama con notas musicales.

Vidriera de El Capricho     Vidriera de El Capricho

El original intento de integrar música y arquitectura, y que refleja la inmensa capacidad constructiva e imaginativa de Gaudí, culmina en el diseño de los huecos de la fachada principal donde los contrapesos de las ventanas de guillotina son tubos metálicos que emiten notas musicales al usarlas.

Ventanas de El Capricho

Fuentes:

– Se puede obtener más información sobre el edificio, visitas y reservas en El Capricho de Gaudí

– Gaudí, de la naturaleza a la arquitectura. Ed. Taschen

– Gaudi x Gaudí. Ed. Triangle Postals

– Fotografías de El Capricho por José Manuel Juan

Autor: José Manuel Juan

Arquitecto apasionado y amante de la fotografía. Trabajo en un estudio de arquitectura de Madrid y, de vez en cuando, viajo para realizar mis proyectos fotográficos que podeis ver en mi web: Jose Manuel Juan | Fotografia de Arquitectura.

Publicado en: Maestros de la Arquitectura Etiquetado como: arquitectos, arquitectura, edificio, gaudi, Modernismo, musica, naturaleza, vivienda

El arquitecto que dio nombre a una molécula de carbono

06/03/2014 Artículo escrito por Juan Ortiz Delgado Deja un comentario

Fullerenos. El arquitecto que dio nombre a una molécula de carbono

Que Buckminster Fuller haya dado nombre a toda una serie de moléculas de carbono, los Buckminsterfullerenos, en realidad es anecdótico. Pero no cabe duda que si no fuese por el revuelo que causaron sus estructuras, sobre todo en la segunda mitad del Siglo XX, y en especial la del Pabellón de EEUU para la Exposición Internacional de Montreal de 1967, el grupo de químicos que observó por primera vez los fullerenos, nombre abreviado de las moléculas, las hubiesen bautizado de otra manera.

El carbono se viene estudiando desde hace siglos. Es un elemento indispensable para toda forma de vida, al menos tal y como la conocemos por ahora. Pero pese a todas las investigaciones realizadas no fue hasta 1985 (muy poquito después de la muerte de Fuller) que se comprobó que existían en la naturaleza otras formas del carbono puro distintas a las ya conocidas del diamante y el grafito. Como la geometría tiene buena parte de culpa en la denominación ‘fullereno’, bueno es pararse un momento a ver su estructura.

Estructura del diamante y del grafito

En el diamante, cada átomo de carbono se une a otros cuatro formando una estructura tridimensional. Esto se consigue aplicando una presión enorme, imposible de conseguir artificialmente. En el grafito, mucho más común, cada átomo se une a otros tres formando estructuras planas, similares a varias rejas de alambre que se superponen unas sobre otras.

Sean O’Brien, Richard Smalley, Robert Curl, Harry Kroto y James Heath

¿Y qué ocurrió en 1985? Pues todo comenzó cuando se detectaron señales provenientes de inmensas nubes de gas de nuestra galaxia, que indicaban la existencia de cadenas de carbono más largas que las que se podían sintetizar en la Tierra. Parecía que debían provenir de gigantes rojas, un tipo de estrella mucho mayor que nuestro Sol.

El químico inglés Harry Kroto propuso a su colega estadounidense Rick Smalley y colaboradres, que contaban con el equipamiento necesario, un proyecto conjunto que intentase recrear las condiciones que se daban en esas estrellas. El estudio consistía en calentar mediante rayo laser un disco de carbono hasta alcanzar una temperatura tan elevada capaz vaporizarlo. Al enfriarse los átomos libres se iban reagrupando, y efectivamente comprobaron que algunas de esas formaciones eran semejantes a las detectadas en el espacio. Pero sorprendentemente allí encontraron otras estructuras formadas por 60 átomos de carbono inéditas hasta ese momento.

Icosaedro truncado y balón de fútbol

La estructura espacial que conformaban esos 60 átomos es la de un icosaedro truncado, idéntica a la de los antiguos balones de fútbol a base de exágonos y pentágonos, y muy parecida a las estructuras por las que era conocido Buckminster Fuller. Ante lo complicado de su nombre químico exacto las denominaron buckminsterfullerenos, que aún abreviarían un poco más dejándolo en fullerenos o buckyballs.

Buckminster Fuller

Las aplicaciones de los fullerenos son muy variadas y abarcan campos tan distintos como la medicina y la electrónica. En pleno proceso de investigación están por descubrirse nuevas utilidades. Pero de todas ellas, y dado que ésta es una revista de arquitectura, dos me llaman especialmente la atención.

La primera tiene que ver directamente con su forma, se trata de una molécula hueca, y aunque de un tamaño tan pequeño que resulta difícil imaginar, sirve a los químicos como espacio contenedor. En su interior se pueden alojar moléculas o átomos de helio, litio, etc., de modo que queden totalmente aislados del exterior para su estudio.

Y la otra aplicación directamente relacionada con la arquitectura es su utilización como células fotovoltaicas de 3ª generación. Aunque por el momento su rendimiento es considerablemente inferior al de las habituales que utilizan silicio, los fullerenos permiten la creación de láminas fotovoltaicas transparentes, flexibles, ligeras, transportables y además de muy sencilla sustitución por personal no cualificado. Su uso sería complementario al de las placas rígidas de silicio. Ya existen edificios cuyas ventanas se recubren con estas láminas, y pronto las veremos en tiendas de campaña y refugios temporales para situaciones de emergencia. Una fuente de energía allá donde se necesite, limpia, muy económica y que prácticamente no añade peso ni volumen a los elementos en que se integra.

Fuentes

  • SEED (Schlumberger Excellence in Education Development): El descubrimiento de los Fullerenos
  • Ciencia al Día: La molécula del futuro
  • Cienciaes.com: Fullerenos y otras maravillas del carbono. Hablamos con Fernando Langa

Imágenes

  • Magnum Photos
  • Sakurajadehouse
  • Discovery of Fullerenes National Historic Chemical Landmark
  • Más allá de los números
  • Where time turns into space

Publicado en: Maestros de la Arquitectura Etiquetado como: arquitectos, buckminster fuller, estructuras

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