
Representaciones en la vida real del proyecto de arquitectura, el croquis, los planos, el render y la obra…
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Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco 2 comentarios

Representaciones en la vida real del proyecto de arquitectura, el croquis, los planos, el render y la obra…
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Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco 1 comentario

Hoy os traemos esta reproducción de la Villa Savoye de Le Corbusier convertida en juego infantil para un parque.
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Artículo escrito por José Ramón Hernández Correa 2 comentarios

Lo de las escaleras en las obras pequeñas ha mejorado algo en todos estos años, pero, en general, sigue siendo un desastre. Esto, unido a que yo siempre he sido muy torpe hace que cuando voy a ver una obra los vecinos saquen las sillas y los refrescos y busquen los mejores sitios para verme. El espectáculo está asegurado.
Escaleras de mano siempre cortas, que cuando llegas arriba no tienes donde agarrarte y acabas echando mano al suelo o a lo primero que pillas. Pero cuando vas a bajar es aún peor. No hay forma de tirar el pie a ciegas para descubrir al tacto el primer travesaño y acabas de rodillas o cuerpo a tierra, lanzando la pierna al vacío y tanteando con ella hasta que toca y se posa. Y entonces las manos no tienen dónde ir… Ufff, qué miedo.
A veces, demasiadas veces, la improvisada escalera de mano era el costero de un andamio, demasiado corto y con los no-peldaños demasiado separados. Mejor dicho: eran dos costeros o marcos empalmados, con una holgura excesiva en su unión, y además contrapeados, uno con los palotes a la izquierda y el otro a la derecha. Un horror.
En la obra de una casa yo ya estaba harto de subir y bajar por ese peligroso e incómodo engendro. Me había subido ya bastantes veces a ver armaduras y demás, y por fin estaba la estructura terminada, pero la escalera seguía sin hacerse.
Le dije al albañil, por enésima vez, que se pusiera con la escalera. Era de zancas metálicas, muy fácil y rápida de ejecutar, y ya iba siendo hora de hacerla.
(Queridos lectores: No me acribilléis con la seguridad. Bastante sufrí yo, que además de responsable era torpe y temía por mí más que por nadie. Era hace muchos años, eran las pequeñas obras en los pueblos. Eso era lo normal. Incluso el aparejador, bastante más mayor, más ágil y más experto que yo, lo veía normal y tampoco insistía en ello).
A la siguiente visita estaban ya los tabiques bastante avanzados, pero la escalera seguía sin hacerse.
Ese nuevo tono de voz, esa mirada suplicante no se los había visto nunca antes. No entendí.
Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco 3 comentarios

Hace tiempo os hablábamos del proceso de construcción de un columpio, y en esta ocasión os traigo este pequeño cómic que ilustra a la perfección las variaciones que sufre el proyecto de arquitectura desde el concepto inicial hasta el proyecto terminado, pasando por los ajustes del cliente y los ajustes necesarios por el terreno, la normativa y el presupuesto.
Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco 1 comentario

Si trabajas en un departamento de selección y ves cientos de curriculum vitae a lo largo de la jornada seguro que te alegra el día cuando ves alguno que destaca por algún pequeño motivo.

Esto mismo debía pensar el diseñador y artista Andy Morris a la hora de preparar su curriculum y se puso manos a la obra para diseñar su propio curriculum de LEGO®

Andy aprovechó su experiencia en el diseño de juguetes para crear una figura de LEGO® con una apariencia similar a la suya. Su boina habitual en la cabeza, el portátil en una mano y su pequeño CV en la otra. Así es su figura en LEGO®.

También diseño el envoltorio, buscando la apariencia de un juguete pero aprovechando para demostrar de lo que era capaz su creatividad realizando un curriculum vitae original y vistoso.

Artículo escrito por Juan Ortiz Delgado Deja un comentario
Si los sets oficiales ya molan, las construcciones de los fans de Lego a veces resultan impresionantes. De hecho, las reproducciones oficiales de edificios famosos incluso podrían parecer algo cutrillas en comparación. Supongo que por limitar el número de piezas. Y sin ese límite en la cabeza un fan, Spencer_R, tardó dos años en construir su Apple Park de Lego utilizando 85.000 piezas.
Allá por el 2012 empezamos a vislumbrar las ideas de Norman Foster para los cuarteles generales de Apple. Se inauguraron en 2017 y aunque totalmente no está terminada, la sede ya funciona a pleno rendimiento.
De todo lo que he visto de ella lo que más me ha cautivado ha sido un vídeo. ¿Qué mejor forma de presentar al mundo el edificio que convertirla en escenario de una Misión Imposible? La pieza sirvió de apertura en la pasada keynote de septiembre. Faltan dos minutos para su comienzo y una empleada emprende una frenética carrera por todo el campus:
La idea de un Apple Park de Lego se le ocurrió a Spencer_R tras ver un vídeo de cómo iban las obras en 2014. Un momento en que se apreciaba poco más que la excavación para las cimentaciones. No se puso a construirla hasta hasta 2016, y la terminó hace un par de meses.
Utilizó alrededor de 85.000 piezas para construirla a escala 1:650. Pesa unos 35 Kilos y ocupa cerca de 2 metros cuadrados (19 pies cuadrados). Incluye 1.647 árboles y varias edificaciones como la reconstrucción del histórico Glendenning Barn. Y por supuesto destaca el Steve Jobs Theater con sus paredes circulares de cristal.
Las imágenes provienen del álbum del proyecto en Flickr realizadas Fabrizio Costantini.
Vía un tweet de @somospostpc y 9to5Mac
Artículo escrito por Juan Ortiz Delgado Deja un comentario
Lleva en Youtube más de 10 años y se ha reproducido más de ochenta mil veces. Pero en twitter alcanzó más de cien mil en un solo día. Un vídeo sobre accidentes laborales mostrados del modo más sangriento posible. Tan exagerados que a las pocas escenas acabas vitoreando mutilaciones, aplastamientos y caídas. Como si de una película gore se tratase, vaya. Lástima no haberlo visto para Halloween.
Su intención supongo será aleccionar a base de mostrar el resultado de comportarse de forma imprudente. Algo a lo que nos tiene acostumbrados la Dirección General de Tráfico aquí en España. Pero en este caso el vídeo resulta hilarante y de ahí que se haya vuelto viral. La calidad no es muy buena, pero tampoco importa demasiado.
Y mientras buscaba el anterior, encontré este otro que va un paso más allá. Más que un vídeo sobre accidentes laborales, un corto cinematográfico. Serie Z, pero peores cosas se encuentra uno en youtube.
Klaus acaba de sacarse el carnet de conductor de una carretilla elevadora y encara su primer día de trabajo. Quizás debieran haberle suspendido. Cuesta trabajo pensar que realmente se trate de un vídeo sobre prevención de riesgos laborales. Negro no, negrísimo el humor de esta compañía alemana.
La calidad tampoco es muy allá. Dejo una versión con subtítulos en inglés, un poco mejor que la doblada al castellano que también se puede encontrar.
Artículo escrito por José Ramón Hernández Correa 1 comentario

Una vez me encargaron el proyecto de la casa de la cultura de un pequeño pueblo de unos dos mil habitantes, pero que estaba creciendo bastante.
El alcalde estaba obsesionado con que el diseño de aquel edificio fuera participativo. Para ello nos convocó tal día a tal hora en el salón de plenos a todos los vecinos que quisieran asistir y a mí mismo para que me dijeran qué querían en su casa de la cultura y cómo lo querían.
Como no podía ser de otra manera, vinieron ocho personas. A estas cosas siempre vienen ocho personas, que son precisamente los vecinos más cansinos y más puñeteros del pueblo.
Me tuvieron unas dos horas para no decir nada en claro. Yo tomaba apuntes, pero al final ya me limitaba a hacer como que los tomaba. Tuve que ser yo, para rematar la reunión, quien les sugiriera que para la banda del pueblo podríamos hacer una pequeña aula-sala de ensayo y otra más grande de auditorio, y también podíamos hacer una biblioteca. Con el presupuesto disponible (estirándolo mucho) podría salir.
Entonces, naturalmente, me preguntaron que cómo era eso de un auditorio. Yo les dije que podría ser una especie de salón grande con un pequeño escenario y unas setenta butacas para el público.
En seguida saltó uno preguntándole al alcalde cuántas butacas tenía el del pueblo de al lado. El alcalde, triste, resignado, amargado, escupió que cuatrocientas cuarenta y siete. (Se veía que había recabado el dato a su colega vecino y que le escocía mucho).
Yo pegué un bote y les intenté decir que el pueblo de al lado era mucho más grande y que aun así estaba seguro de que no las cubrían nunca. Les dije que quinientas butacas aquí significaba acoger de golpe a un cuarto de la población, y eso me parecía excesivo.
Ya no hubo más que hablar. Este pueblo no iba a ser menos que el de al lado y necesitaba un auditorio de quinientas localidades.
El alcalde, picado, emocionado, con lágrimas en los ojos y mirando a sus ocho vecinos tan exaltados como pelmas les dijo:
Yo de teatro no sabía mucho, pero me constaba que eso eran palabras mayores. A poca complejidad que tuviera la caja escénica…
Quedamos en que haría unos croquis y un tanteo de presupuesto para la próxima reunión, que se fijó para dos semanas después.
Todo indicaba que estaban dispuestos a hacerme un encargo bastante mayor que el inicialmente previsto, pero también que no iban a ser capaces de pagarlo.
Me fui con la grata tarea de hacer unos croquis de un auditorio ya bastante serio, pero con una mala sensación que no se me iba a quitar tampoco dentro de dos semanas.