COSAS de ARQUITECTOS

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Mies van der Rohe arquitecto

Artículos relacionados con el arquitecto Mies van der Rohe en COSAS de ARQUITECTOS. Proyectos, exposiciones, frases y principales eventos de su carrera como arquitecto.

Mies van der Rohe

10 mejores documentales sobre arquitectura moderna

01/09/2026 Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco Deja un comentario

Si alguna vez has salido de una película pensando más en el edificio que en los personajes, esta lista es para ti. Los mejores documentales sobre arquitectura moderna no solo enseñan obras icónicas: también muestran egos, contextos políticos, decisiones urbanas y esa mezcla de obsesión y método que suele esconderse detrás de una planta aparentemente limpia.

La arquitectura moderna funciona especialmente bien en formato documental porque no depende solo de la imagen bonita. Necesita tiempo, relato y contradicción. Un buen documental puede explicar por qué un muro importa, cómo una ciudad cambia por una idea y qué ocurre cuando la visión de un arquitecto choca con el uso real de las personas. Ahí está lo interesante.

10 mejores documentales sobre arquitectura moderna

Los mejores documentales sobre arquitectura moderna que merece la pena ver

No todos los títulos abordan la modernidad del mismo modo. Algunos se centran en grandes maestros, otros en edificios concretos y otros en la relación entre arquitectura, política y vida cotidiana. Precisamente por eso esta selección funciona bien tanto para arquitectos como para estudiantes, diseñadores o simples adictos al espacio bien pensado.

1. My Architect

Pocas películas han retratado con tanta humanidad la figura del arquitecto moderno como este documental sobre Louis Kahn. Dirigido por su hijo, Nathaniel Kahn, evita el homenaje fácil y construye una investigación íntima sobre un personaje enorme y, a la vez, esquivo.

Más allá de la biografía, lo valioso es cómo conecta obra y personalidad. Kimbell Art Museum, Salk Institute o la Asamblea Nacional de Bangladesh aparecen no como postales, sino como piezas de una manera de pensar la luz, el silencio y la gravedad. Si te interesa entender cómo la arquitectura moderna también puede ser emocional, empieza aquí.

2. Sketches of Frank Gehry

Sydney Pollack filma a Frank Gehry desde la cercanía, algo que tiene ventajas y límites. La ventaja es evidente: se accede al taller, a las maquetas, al proceso y al personaje sin demasiada pose académica. El límite también: no es una crítica dura, sino un retrato cómplice.

Aun así, sigue siendo una pieza muy útil para ver cómo un arquitecto contemporáneo traduce intuiciones casi escultóricas en edificios construibles. Además, permite observar la transición entre dibujo, maqueta y volumen real, algo especialmente interesante para quien disfruta del paso del concepto al detalle material.

3. The Pruitt-Igoe Myth

Si buscas un documental que vaya más allá del autor estrella, este es imprescindible. Su punto de partida es la demolición del complejo de vivienda social Pruitt-Igoe, en St. Louis, convertido durante décadas en símbolo del fracaso del movimiento moderno.

Lo brillante del film es que desmonta la lectura simplista. No culpa solo al diseño ni absuelve a la arquitectura por completo. Introduce racismo estructural, desinversión pública, desigualdad urbana y políticas de segregación. Es una lección muy necesaria para cualquiera que todavía crea que un edificio puede explicarse solo desde la forma.

Documentales sobre arquitectura moderna para entender a sus figuras clave

La modernidad arquitectónica también se construyó a través de relatos personales, manifiestos y posiciones ideológicas muy marcadas. Estos títulos ayudan a poner rostro y voz a algunas de sus figuras más influyentes.

4. Le Corbusier

Existen varios documentales dedicados a Le Corbusier, y no todos tienen el mismo nivel, pero vale la pena buscar uno que combine archivo, contexto histórico y lectura crítica de su legado. Su figura sigue siendo central porque concentra casi todos los debates de la arquitectura moderna: vivienda, ciudad, estandarización, máquina de habitar y culto al autor.

Ver un documental sobre Le Corbusier hoy tiene algo de ejercicio de calibración. Por un lado, impresiona la ambición intelectual y la claridad de sus ideas. Por otro, se hacen visibles los problemas de una visión urbana excesivamente abstracta cuando se separa del conflicto social real.

5. Eero Saarinen: The Architect Who Saw the Future

Saarinen suele quedar eclipsado por otros nombres más citados en las aulas, pero su obra tiene una fuerza visual y técnica extraordinaria. Este documental recorre proyectos como la terminal TWA o el Gateway Arch y muestra bien su capacidad para moverse entre expresividad formal e innovación estructural.

Lo mejor es que no lo reduce a arquitecto de gestos espectaculares. También deja ver sus colaboraciones, su trabajo con el diseño industrial y su lectura muy estadounidense del progreso moderno. Para quien quiera ampliar el canon más repetido, es una opción muy recomendable.

6. Mies van der Rohe: Less Is More

Mies corre el riesgo de quedar encapsulado en la frase que lo hizo famoso. Un buen documental sobre su obra sirve precisamente para salir de ese cliché. Detrás del minimalismo aparente hay una disciplina espacial extremadamente sofisticada, una precisión tectónica radical y una relación muy consciente entre estructura, proporción y representación.

Ver sus edificios en movimiento, con luz cambiante y escala humana, ayuda más que cien fotografías. El Pabellón de Barcelona, la Casa Farnsworth o el Seagram Building ganan otra dimensión cuando se explican desde su lógica constructiva y no solo desde la admiración formal.

7. The Human Scale

Aunque se mueve entre urbanismo y diseño urbano más que entre edificios icónicos, este documental merece entrar en cualquier lista seria sobre arquitectura moderna y contemporánea. Basado en las ideas de Jan Gehl, plantea una pregunta que sigue siendo urgente: ¿para quién diseñamos las ciudades?

Su interés está en el contrapunto. Frente a la modernidad entendida como objeto aislado, propone una lectura centrada en el peatón, la experiencia cotidiana y el espacio público. No es una impugnación total del legado moderno, pero sí una corrección bastante saludable.

Qué hace buenos a los mejores documentales sobre arquitectura moderna

No basta con mostrar hormigón visto, planos bonitos y música solemne. Los mejores documentales sobre arquitectura moderna funcionan cuando cruzan tres capas.

  1. La primera es visual, claro, porque la arquitectura entra también por los ojos.
  2. La segunda es histórica, porque ningún edificio aparece en el vacío.
  3. Y la tercera es humana, porque incluso la obra más racional nace de conflictos, obsesiones y decisiones muy poco neutrales.

Por eso algunos títulos técnicamente modestos resultan más memorables que producciones muy pulidas. Si consiguen explicar por qué una obra cambió una disciplina, cómo fue recibida en su tiempo y qué efectos tuvo después, ya están haciendo más que muchas monografías ilustradas.

8. Antonio Gaudí

Sí, Gaudí no encaja del todo en la etiqueta de arquitectura moderna en sentido estricto, y justo por eso conviene matizar su presencia en esta lista. El documental de Hiroshi Teshigahara sobre su obra no se acerca desde la biografía convencional, sino desde una contemplación casi hipnótica del espacio, la materia y la geometría.

Aunque se sitúe en los márgenes del canon moderno, ayuda a entender otra relación posible entre forma, estructura y naturaleza. Además, su lenguaje visual sigue siendo una referencia para arquitectos y diseñadores interesados en la expresividad material más allá del racionalismo ortodoxo.

9. Koolhaas Houselife

Este documental es una pequeña joya porque evita el enfoque reverencial. En lugar de explicar la Casa de Burdeos desde el discurso del autor, la muestra a través de Guadalupe Acedo, la empleada doméstica que la limpia, la habita y la sufre a diario.

El resultado es brillante. De repente, una obra canónica de Rem Koolhaas deja de ser solo una máquina conceptual y se convierte en un artefacto cotidiano, con sus virtudes y sus fricciones. Pocas películas han mostrado tan bien la distancia entre arquitectura publicada y arquitectura vivida.

10. Big Time

Este documental sigue durante años a Bjarke Ingels mientras su estudio crece y su figura pública se consolida. Es un retrato muy contemporáneo de la profesión: conferencias, presión mediática, proyectos globales, branding personal y producción arquitectónica a gran escala.

No representa la modernidad histórica, pero sí su herencia transformada en cultura de oficina del siglo XXI. También tiene un punto útil para estudiantes y jóvenes profesionales: muestra que detrás del arquitecto-celebridad hay más incertidumbre, negociación y desgaste del que suele verse en Instagram.

Cómo elegir por cuál empezar

Depende bastante de lo que busques. Si quieres una entrada emocional y profunda, My Architect sigue siendo difícil de superar. Si te interesa la crítica urbana y social, The Pruitt-Igoe Myth debería ir primero. Si prefieres proceso creativo y figura mediática, Sketches of Frank Gehry o Big Time funcionan mejor.

También influye el momento. Hay documentales para ver con libreta al lado y otros para ver casi como quien visita un edificio sin prisa. Lo ideal es alternar ambos tipos: uno te da contexto, el otro te afina la mirada.

Si te apetece empezar esta misma noche, hazlo con uno que no confirme lo que ya piensas sobre la modernidad, sino con uno que la complique un poco. Ahí es donde el cine deja de ilustrar edificios y empieza a enseñar arquitectura de verdad.

Publicado en: Documentales de Arquitectura Etiquetado como: bjarke ingels, Frank Gehry, gaudi, koolhaas, Le Corbusier, Louis I. Kahn, Mies van der Rohe, saarinen

15 frases inspiradoras de arquitectos

01/08/2026 Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco Deja un comentario

Hay días en los que un plano no avanza, una idea no termina de cuajar o una entrega se convierte en una conversación eterna con la pantalla. En esos momentos, volver a ciertas frases inspiradoras de arquitectos no es un gesto romántico ni una postal de Pinterest: es una forma bastante seria de reconectar con la disciplina, con su ambición cultural y con ese extraño oficio de imaginar espacios antes de que existan.

La arquitectura tiene algo que otras profesiones no siempre exponen con tanta claridad: piensa con palabras antes de construir con materia. Por eso las citas de grandes arquitectos siguen circulando entre estudios, aulas y tableros digitales. Algunas condensan una postura de proyecto. Otras funcionan como una crítica a la ciudad, al exceso formal o a la falsa neutralidad del diseño. Y unas cuantas, claro, son pequeñas cápsulas de lucidez para sobrevivir a la corrección de taller.

25 frases inspiradoras de arquitectos

Frases inspiradoras de arquitectos que siguen vigentes

No todas las frases célebres merecen el mismo entusiasmo. Algunas se repiten tanto que pierden filo. Pero hay otras que, incluso fuera de contexto, conservan una potencia particular porque tocan preguntas de fondo: qué es habitar, cuál es la relación entre forma y vida, dónde termina la técnica y empieza la cultura.

Aquí va una selección curada de frases inspiradoras de arquitectos que vale la pena releer, no como dogmas, sino como detonantes.

1. Ludwig Mies van der Rohe

«Menos es más.»

Probablemente la más citada de todas. También una de las más simplificadas. Leída rápido, parece una defensa automática del minimalismo. Leída con más atención, habla de precisión, de renuncia consciente y de una economía formal donde cada decisión importa. No siempre menos es mejor, pero casi siempre el exceso delata inseguridad.

2. Louis Sullivan

«La forma sigue la función.»

Otra frase que cargó con décadas de malas interpretaciones. Sullivan no proponía edificios sin alma ni objetos obedientes a una lógica mecánica. Su idea era más rica: la forma debía surgir de la naturaleza del problema, del uso, de la estructura y del contexto. El problema es cuando la función se entiende de forma demasiado estrecha y la vida real siempre es más compleja.

3. Le Corbusier

«La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz.»

Pocas definiciones son tan visuales y tan contundentes. La frase recuerda algo básico que a veces se pierde entre normativas, renders y planillas: la arquitectura se percibe en el espacio, pero también en la luz. Sin luz, el volumen no se revela. Sin materia, la luz no encuentra dónde quedarse.

4. Frank Lloyd Wright

«La forma y la función son una.»

Wright responde, casi en diálogo, a la consigna de Sullivan. No hay una forma por un lado y una función por otro, como si fueran piezas separadas que luego se ensamblan. En el mejor proyecto, ambas nacen juntas. Es una idea exigente porque obliga a pensar el diseño como síntesis, no como maquillaje posterior.

5. Alvar Aalto

«La tarea del arquitecto es dar una vida más sensible a la estructura de la vida.»

Aalto introduce una palabra clave: sensibilidad. En tiempos donde la eficiencia y la optimización dominan buena parte del discurso, esta frase devuelve la atención a la experiencia humana. Un edificio puede resolver un programa impecablemente y aun así resultar indiferente. La sensibilidad no es adorno. Es calidad de vida.

6. Peter Zumthor

«La arquitectura no trata sobre la forma, trata sobre muchas otras cosas. La luz, el uso y la estructura del espacio.»

Zumthor pone freno a la fascinación por la imagen. No niega la forma, pero la saca del centro del escenario. En una cultura visual saturada de edificios fotogénicos, esta idea sigue siendo casi una advertencia profesional.

7. Tadao Ando

«La arquitectura debe hablar de su tiempo y lugar, pero anhelar la atemporalidad.»

Pocas frases explican tan bien una de las tensiones favoritas de la disciplina. Un proyecto necesita pertenecer a su contexto histórico, técnico y cultural, pero también aspirar a durar más allá de la moda. No es fácil. De hecho, casi todo edificio demasiado pendiente de la tendencia envejece mal.

8. Renzo Piano

«Un arquitecto es, ante todo, un constructor.»

Suena obvio, pero no lo es. La frase devuelve el oficio al terreno de la materialidad, de la técnica y del proceso. Frente a cierta teatralización de la autoría, Piano recuerda que proyectar también es entender cómo se hace posible un edificio.

9. Daniel Libeskind

«La arquitectura es un arte comunicativo.»

Más allá de gustos o debates sobre su obra, aquí hay una idea valiosa: los edificios hablan. Comunican valores, jerarquías, aperturas, miedos, ideologías. A veces lo hacen con sutileza; a veces, con demasiada insistencia. Pensar la arquitectura como lenguaje ayuda a leer mejor la ciudad.

10. Balkrishna Doshi

«La arquitectura es un marco para la vida.»

Doshi evita el espectáculo y apunta al núcleo. La arquitectura no es el centro de la escena; la vida lo es. El edificio arma condiciones, acompaña, hospeda, permite. Es una visión humilde, pero muy poderosa.

Qué dicen estas frases sobre el oficio

Más que una colección de citas bonitas, estas voces dibujan un mapa de preocupaciones compartidas. La primera es que la arquitectura nunca trata solamente de edificios. Trata de cómo vivimos, de cómo nos movemos, de qué consideramos bello, justo o habitable.

La segunda es que el proyecto siempre está atravesado por tensiones. Función o emoción, contexto o autonomía, técnica o poesía, permanencia o cambio. Casi ninguna buena obra resuelve estas dicotomías de manera pura. Más bien las negocia con inteligencia.

Y la tercera, quizá la más útil para estudiantes y jóvenes profesionales, es que no existe una única forma correcta de pensar la arquitectura. Mies y Aalto no dicen lo mismo. Zumthor y Libeskind tampoco. Ese desacuerdo no debilita a la disciplina; la enriquece.

Más frases inspiradoras de arquitectos para mirar el espacio distinto

Hay otras citas que merecen estar en la conversación, sobre todo porque tocan dimensiones urbanas, sociales y emocionales del diseño.

11. Jan Gehl

«Primero damos forma a las ciudades, luego ellas nos dan forma a nosotros.»

Una frase breve que resume décadas de debate urbano. El diseño de calles, plazas y edificios no es neutral. Condiciona encuentros, aislamientos, ritmos cotidianos y modos de convivencia.

12. Norman Foster

«Como arquitecto, diseñas para el presente, con conciencia del pasado, para un futuro que es esencialmente desconocido.»

Aquí aparece otra tensión central: proyectar sin garantías. Todo edificio intenta anticipar usos, tecnologías y formas de vida que pueden cambiar. Por eso la flexibilidad no es una moda, sino una virtud.

13. Zaha Hadid

«No creo en los límites.»

En Zaha, esta frase funciona como declaración de principios. También conviene leerla con matices. Empujar fronteras formales y técnicas puede abrir caminos, pero no toda transgresión produce mejor arquitectura. A veces el límite también ordena.

14. Glenn Murcutt

«Toca la tierra ligeramente.»

Una de las frases más finas sobre arquitectura y territorio. Resume una ética de intervención atenta al clima, al paisaje y al impacto ambiental. No se trata solo de sostenibilidad como checklist, sino de una relación menos arrogante con el lugar.

15. Hassan Fathy

«Construir es un acto social.»

En un momento en que la arquitectura vuelve a discutir vivienda, participación y justicia espacial, esta idea recupera peso. Diseñar no es solamente resolver un encargo. También es tomar posición sobre quién accede a qué tipo de espacio.

Por qué seguimos buscando frases de arquitectos

Porque la arquitectura, aunque se construya con concreto, madera, acero o ladrillo, también necesita lenguaje para pensarse a sí misma. Las frases condensan visiones del mundo. Sirven para enseñar, discutir, disentir, inspirarse o, a veces, para recordar por qué alguien decidió entrar a esta carrera en primer lugar.

También funcionan como atajos culturales. Una buena cita puede abrir la puerta a una obra, a una época o a una postura crítica. Si alguien llega a Alvar Aalto por una frase y luego termina explorando sus edificios, sus muebles o su idea de humanizar la modernidad, la cita ya cumplió bastante.

Tal vez ahí esté su verdadero atractivo. No en repetirlas como mantras, sino en dejar que hagan lo que hace la buena arquitectura: abrir espacio para pensar mejor.

Publicado en: Frases de Arquitectos Etiquetado como: Alvar Aalto, ando, Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, libeskind, Mies van der Rohe, minimalismo, murcutt, Norman Foster, piano, sullivan, zaha hadid, zumthor

Vivienda Loredo NAVC01 de Zooco arquitectos

09/12/2025 Artículo escrito por Jorge Rosel Saldaña Deja un comentario

Vivienda Loredo NAVC01
Zooco es un estudio de arquitectura fundado en 2009. El estudio abarca un amplio espectro del diseño, desde la edificación a gran escala hasta el diseño de mobiliario. Su filosofía consiste en abordar cualquier tipo de encargo, independientemente de su escala, presupuesto y programa, con la misma actitud y ambición creativa, aplicando un mismo proceso en busca de una solución apropiada y valiosa, tanto desde el punto de vista artístico como funcional.

Vivienda Loredo NAVC01 de Zooco arquitectos

La casa se encuentra situada en Santander, en una parcela alargada, abierta a las vistas del mar por su lado noroeste. Se plantea una vivienda-mirador, en el cual las transparencias de sus grandes paños de vidrio nos hacen tener plena conciencia del entorno y la ubicación junto al mar.

Vivienda Loredo NAVC01

Los porches y aleros proporcionan espacios cubiertos para las lluvias. Para el disfrute de las estancias exteriores vinculados a la vivienda, los planos verticales de fachada se pliegan y generan patios abiertos al exterior, resguardados de los vientos.  Las lamas refuerzan la direccionalidad de la cada hacia las vistas del mar.

Vivienda Loredo NAVC01

La estructura de la vivienda, está realizada con muros pantalla de hormigón armado, que se alternan con paños de vidrio y resuelven y configuran la propia arquitectura. En su concepción de la forma, la edificación se levanta como un volumen sencillo y rotundo, con un  estilo moderno, que está inspirado en la arquitectura de Mies Van der Rohe.


La nave norte-sur queda reservada para las habitaciones de invitados, por lo cual se usa solamente en ciertas ocasiones. La planta se dispone en forma de “L”, quedando articulada en dos alas que pueden funcionar de manera independiente o conjunta. La nave este-oeste alberga los espacios comunes y el dormitorio principal, siendo así la parte más utilizada de la vivienda

  • Fotografía: © David Zarzoso

Publicado en: Vivienda unifamiliar Etiquetado como: Mies van der Rohe, mirador, santander, Zooco

Casetas de perro diseñadas por arquitectos

20/11/2023 Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco Deja un comentario

Casetas de perro por arquitectos

Hoy traemos una tira cómica de cómo sería una caseta de perro según algunos de los arquitectos más conocidos como Norman Foster, Le Corbusier, Mies van der Rohe, Antoni Gaudí o Santiago Calatrava. De cada arquitecto vemos una caricatura del estilo y estética de sus proyectos.

Casetas de perro diseñadas por arquitectos

Hace tiempo publicamos otras tiras cómicas similares como las variaciones del proyecto de arquitectura o el proceso de construcción de un columpio.

 

 

 

Publicado en: Humor y Arquitectura Etiquetado como: calatrava, Frank Gehry, Frank Lloyd Wright, gaudi, johnson, koolhaas, Le Corbusier, Mies van der Rohe, Norman Foster, perro, piano, zaha hadid

Entrevista a Alejandro García Alcántara, autor del libro Madrid Brutal

18/09/2023 Artículo escrito por Autor Invitado Deja un comentario

Madrid Brutal portada

Portada del libro Madrid Brutal de Alejandro García Alcántara

Madrid Brutal (2023) – Ediciones La Librería

Ediciones La Librería, especializada en libros de historia y arquitectura sobre la capital, publicó este año de 2023 Madrid Brutal, un extenso catálogo del rico patrimonio brutalista que hay en Madrid de todo tipo, institucional y privado, y compilado por Alejandro García Alcántara, con fotos de Luis Carrón y del mismo autor que, como el mismo reconoce, “a base de trabajo y aprendizaje estoy tratando de ser un buen fotógrafo de arquitectura”. Es asimismo el creador de las cuentas de Instagram @madrid_brutalism y @spain_brutalism donde documenta la arquitectura moderna local y nacional con especial énfasis en este polémico estilo, además de pintor muralista, diseñador gráfico, ilustrador y dueño de su propio estudio creativo, Munary. Hablamos con él.

Madrid Brutal Casa Carvajal Alex

Alejandro García Alcántara en la Casa Carvajal – © Luis Carrón

Entrevista a Alejandro García Alcántara

Antes de nada, háblanos de ti y háblanos también un poco del proyecto con La Librería.

“Soy Alejandro García Alcántara, autor de MADRID BRUTAL. Actualmente estoy dando mis primeros pasos en el mundo audiovisual, comenzando a aportar mis conocimientos para producciones visuales como videoclips, series o películas. Es un mundo que me encanta de siempre y en el cual me resultaría inmensamente gratificante trabajar.

Respecto al libro, surge de la idea de reunir y poner en valor el patrimonio brutalista que tenemos en Madrid. Ediciones La Librería creyó y apostó por el proyecto desde el principio y es algo por lo que siempre estaré inmensamente agradecido.”

Ahora hay un renovado interés por este estilo como demuestra no solo el libro sino tus cuentas de IG, ¿a qué crees que se debe?

“Realmente, no sabría decirte a que se debe en concreto. Sé que las redes sociales han tenido un peso muy grande con la proliferación de cuentas como las mías, pero otras mucho antes. Yo era un gran consumidor de estas publicaciones y también de piezas audiovisuales donde el telón de fondo era el brutalismo. A mí personalmente me ha influenciado mucho el rap francés, el parkour, películas como Yamakasi o L’Haine de Mathieu Kassovitz o aquí en España el colectivo Ziontifik o más tarde C. Tangana.

También creo que es un estilo que tiene algo de contracultural y de ir un poco contracorriente. El hecho de que haya sido tan denostado por el gran público ha hecho que ahora, al ponerlo sobre la mesa y divulgar sobre ello mucha gente empiece a comprender el verdadero valor artístico de cada obra.

La verdad que es una comunidad enorme y súper sana y el hecho de que seamos admiradores de un movimiento internacional hace que nos juntemos gente de cada rincón del planeta con una pasión común. Es algo realmente emocionante.”

Madrid Brutal Biblioteca Ana Maria Matute

Biblioteca Ana María Matute – © David Pallol Font

Toda acción tiene una reacción: aunque reivindicado ahora, es un estilo controvertido que tiene tantos partidarios como detractores, ¿Dónde te encuentras tú?

“Yo me encuentro, como creo que salta a la vista, entre los amantes no solo del brutalismo, sino de todo el Movimiento Internacional.” 

¿Entiendes esta polémica?

“Sí, al final pasa con todo. Cuando algo genera admiración, por naturaleza tiene que generar rechazo en otras personas. Es totalmente natural y entendible. A mí me pasa con otras corrientes arquitectónicas y artísticas, como por ejemplo el barroco.”

¿Por qué amas el estilo?

“Me genera mucha paz. Disfruto mucho de la pureza de la geometría, de los volúmenes escultóricos, de los materiales en bruto. Esa limpieza visual tan propia, tan cuidada, tan elegante. También estudié artes plásticas y me especialicé en artes aplicadas al muro, por lo que también disfruto cuando veo que muchos de estos edificios tienen en sus fachadas o interiores murales cerámicos, esculturas o relieves. Es algo que admiro profundamente y que lamentablemente se está perdiendo en gran medida.

Creo que los grandes pioneros del movimiento como Mies, Frank Lloyd, Le Corbusier, etc., sentaron las bases de lo que hoy en día se sigue haciendo. No hay ninguna construcción moderna que no beba de ellos.”

Voy a hacer de abogado del diablo, ¿aspectos negativos que señalarías, caso de haberlos?

(———)       

Madrid Brutal Centro Estudios hidrograficos Sede UGT

Sede UGT – © David Pallol Font

Sabes que ahora hay todo un movimiento en RR SS (normalmente con avatar de busto clásico, aunque en algunos casos hay arquitectos competentes detrás) que reivindica la arquitectura ‘tradicional’, es decir, la anterior al Movimiento Moderno que les parece una aberración, ¿qué opinas de esto?

“Lo desconocía, pero es verdad que es normal. Como mencionabas antes, toda acción genera reacción y en esto pasa un poco lo mismo. Al final lo importante es que todos salimos ganando, reivindicando sea un estilo u otro. Lo importante es generar interés y debate, ojalá todas las discusiones fueran tan interesantes. Poner en valor la cultura y el arte no tiene precio, sin importar el bando en el que te encuentres.”

Torres Blancas ha devenido todo un nuevo icono de la ciudad, ¿qué aspecto o aspectos de esta obra destacarías?

“El caso de Torres Blancas es una locura, no hay día que no vea algo de este edificio en Instagram. Es mundialmente conocido a un nivel que no somos capaces de imaginar y creo que actualmente es el edificio más reconocido y reconocible no solo de Madrid sino de España.

Destacaría su valentía. La valentía de Oiza de crear algo nuevo, moderno y que encajara con la vida de los habitantes de un Madrid que se modernizaba y abría al mundo a pasos agigantados a finales de los 60. Sin duda gracias a su diseño organicista, la esbeltez de la torre, lo fácilmente fotografiable que es, el escaso ruido visual que nos permite contemplarla tanto de cerca como con bastante distancia. Por supuesto sin olvidarnos las incontables ocasiones en que ha sido escenario de películas, series de televisión, anuncios, videoclips, etc.”

Madrid Brutal Torres Blancas

Torres Blancas – © Luis Carrón

¿Qué otro edificio brutalista de la ciudad destacarías? ¿Alguna otra debilidad?

“Mi preferido siempre ha sido el Edificio princesa de Fernando Higueras con Antonio Miró. Mi debilidad es Miguel Fisac, tanto como por sus obras como por su persona. He visto sus entrevistas un millón de veces y siento una ternura enorme cuando le veo, especialmente cuando hablaba de su desaparecida Pagoda. Creo que era una persona maravillosa con la que me encantaría encontrarme en otra vida.”

¿Qué edificio o edificios brutalistas del extranjero admiras?

«Siempre me ha atraído mucho la obra de Goldfinger en Londres, especialmente su Trellick Tower. En Estados Unidos Paul Rudolph y su Boston Government Service Center. La Meca del brutalismo que es la Unité d’Habitation de Le Corbusier en Marsella, al que todo amante del brutalismo debe ir al menos una vez en la vida. En Italia destacaría la Casa del Portuale de Nápoles, obra del genial Aldo Rossi. Y si hablamos de la antigua Unión Soviética podemos volvernos locos, pero me encantaría visitar el barrio de Novi Beograd en Belgrado o la ‘’Casa Ciempiés’’ de Andréi Meerson en Moscú.”

Madrid Brutal Hotel Princesa

Hotel Princesa – © Luis Carrón

¿Tienes algún arquitecto de este estilo fetiche? ¿Español? ¿Extranjero?

“Fernando Higueras, José Luis González Cruz y Miguel Fisac. Y extranjeros los que he mencionado en la anterior pregunta.”

Por último, ¿qué destacarías del libro Madrid Brutal?

“Que, a pesar de no haber sido escrito por un arquitecto, se trata la arquitectura con gran respeto y pasión. Es una pieza de divulgación con la que una persona que no conozca nada del brutalismo puede tener un acercamiento bastante correcto y que le puede resultar una lectura amena y agradable. Mencionar también a Luis Carrón, amigo y fotógrafo del libro y que sin su trabajo nada de esto habría sido posible.”

  • Puedes comprar el libro Madrid Brutal en Amazon o en la web de Ediciones La Librería.

Sobre el autor:

David Pallol Font (madrileño a pesar de sus apellidos) es autor de Madrid Art Decó (que surgió del blog del mismo nombre) y de Construyendo Imperio, editados por La Librería.

Publicado en: Libros de Arquitectura Etiquetado como: brutalismo, fisac, Frank Lloyd Wright, Higueras, hormigon, Le Corbusier, madrid, Mies van der Rohe, oiza

A simple vista | Guiños y lecciones arquitectónicas en vallas publicitarias

15/03/2021 Artículo escrito por Autor Invitado 1 comentario

Vallas-publicitarias-arquitectura-01

Índice

  • Introducción
  • Del soporte, lo soportado y la disposición
  • Belleza elemental
  • Consecuencias: convivencia de dos realidades
  • Sobre la capacidad de disponibilidad
  • Reflexión
  • Una arquitectura
  • Bibliografía
  • Citas

Guiños y lecciones arquitectónicas en vallas publicitarias

Vallas publicitarias y arquitectura

Introducción

Tal vez las vallas publicitarias adviertan sobre la posibilidad del cambio de actitud que considero necesita la arquitectura para poder volver a presentarse, pero esta vez, desnuda y sin los escudos autofabricados.

Pese a estar a mitad de camino y no ser un destino para nadie, las vallas tienen la tarea, por no decir la obligación, de demandar la mayor atención posible. Para conseguirlo, todos sus elementos de composición firman un pacto de lealtad donde se comprometen a lograrlo. Ese pacto implica promesas, renuncias, solidaridad, entre otras cosas que progresivamente se irán desarrollando durante el ensayo. Como si fuera poco, también son capaces de orientarse siempre en el sentido correcto, opinar sobre una proporción que les permita cierta elegancia y total libertad a los publicistas. Los personajes que las proyectan son anónimos. Rechazan el reconocimiento entre colegas, la fama y la divulgación de sus trabajos. Sólo están preocupados por la flexibilidad y no tienen vergüenza en blanquearlo porque aprendieron que una sola obsesión verdadera es más necesaria que muchas. Las vallas publicitarias, además, proponen una determinada escala basada en ciertos datos y referencias y logran algo que la arquitectura muchas veces quiere y no puede: encajar en el contexto (y sin mayores esfuerzos). Todo con una máxima eficacia.

Vallas publicitarias y arquitectura

¿Puede una valla publicitaria poner en duda a la arquitectura?

Vallas publicitarias y arquitectura

¿Pueden los arquitectos pensar como proyectistas de vallas publicitarias y recién a último momento disfrazarse de arquitectos?

Vallas publicitarias y arquitectura

Del soporte, lo soportado y la disposición

“El edificio parecía estar construido con piedra. Sus columnas parecían estar diseñadas para sostener una cubierta. Tenía el aspecto de una especie de templo. A su debido tiempo me enteré de que todas esas impresiones eran ciertas. Era un edificio honrado”. [1]

Hugh Ferris

Vallas publicitarias y arquitectura

Hugh Ferris, famoso delineador y arquitecto estadounidense, acaba de decirnos que lo que lo cautivó del Partenón griego fue entenderlo a simple vista. No es un detalle menor que Ferris ni siquiera había entrado en la escuela de arquitectura y fue capaz de comprender un edificio sin ninguna base académica. En ese sentido ¿cuántos arquitectos demandan un manual para ser entendidos? Artistas, arquitectos o arquitectos artistas… Incluso Mies, el constructor, lejos de querer ser considerado artista y mucho menos arquitecto, en Complejidad y Contradicción en la Arquitectura, es atacado bajo el argumento de que sus obras requieren de explicación para no pasar desapercibidas. Por eso, este primer capítulo que da inicio al ensayo se inspira en las vallas publicitarias para imaginar una arquitectura nudista que exponga sus pretensiones y no requiera explicación para ser valorada. Una arquitectura evidente.

Todo edificio es firme, pero no todos representan la idea de firmeza. El principio vitruviano “firmitas”, cuya traducción literal seria firmeza, hace referencia a la apariencia de la firmeza, es decir a su representación en un edificio. La primera parte de este capítulo se base en ese argumento para indagar brevemente a cerca de la apariencia de la disposición. La disposición como la voluntad de alguien o algo, en este caso la estructura, para realizar una tarea. Porque es sabido que toda estructura está dispuesta a sostener, pero no siempre se nota.

Vallas publicitarias y arquitectura

La estructura de cualquier valla publicitaria en el mundo está muy lejos de caer en la tentación de la expresión o, su caso extremo, ser mera presencia. Por el contrario, sólo está dispuesta a responder a las exigencias que se le demandan, haciendo evidente su voluntad de disposición en una declaración de compromiso, sacrificio y esfuerzo.  De esta manera hace creer necesaria su existencia, lo que le asegura un máximo respeto y una máxima credibilidad. Es así que logra despojarse de cualquier tipo de cuestionamiento que pueda poner en duda su sentido y la debilite. La arquitectura, en cambio, no puede corroborar el sentido de su estructura más allá de la lógica capacidad portante. En otras palabras, la estructura en arquitectura sostiene, pero solamente sostiene, mientras que la estructura de las vallas sostiene a la vez que comunica. Por eso, creo que el problema de la arquitectura es que elige reservar y ocultar aquello que aloja, haciendo que su estructura no de señales de otro propósito además del de sostener: La estructura no tiene justicia.

Vallas publicitarias y arquitectura

Podría decirse que conocer el para qué sostiene es lo que le da sentido y validez: La credibilidad y la evidencia protegen a la obra. ¿Quién se atrevería a criticarla? Con respecto a la crítica, el escritor Dale Carnegie, tiene una visión particularmente interesante:

“La crítica es inútil porque pone a la otra persona en la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse. La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento» [2].

En las vallas publicitarias todo está justificado y, por esa razón, sobre ellas no recae ninguna crítica. Por ejemplo, el sentido de la estructura se justifica al conocer su objetivo, en cambio, si su fin se desconociera, seguramente causaría desagrado. Por eso, sus hábiles proyectistas entendieron que todo tiene que ser visible, es decir, los propósitos y medios para alcanzarlos. Porque ese sea, tal vez, el secreto de su éxito: exponer, a la vez que distinguir, el qué (se quiere hacer) del cómo (se debe hacer). Mientras tanto, la arquitectura pareciera incapaz de cometer semejante sincericidio y prefiere refugiarse en el mundo del misterio donde no expone sus intenciones ni los esfuerzos que implican alcanzarlas: rechazo.

Vallas publicitarias y arquitectura

Por otro lado, a ciento ochenta kilómetros por hora se distinguen, sin siquiera intentarlo, dos elementos: Un soporte y algo que es soportado, algo que, en la arquitectura, con paciencia y a cero kilómetros por hora, resulta difícil y lo más preocupante es que pareciera ser un valor. La definición de soporte que hace Oxford es mucho más sugerente que la de la RAE. Para Oxford un soporte es un “medio de difusión capaz de poner en conocimiento del público un mensaje”, o sea que su vocación es mostrar algo: un aviso publicitario, el mensaje. Un soporte, entonces, es un servicio solidario que hace lo que sea por jerarquizar a otra cosa, porque no pretende lucirse, sino que pretende hacer lucir a cualquiera menos a él mismo. Es su entrega y su capacidad de aceptación como actor secundario lo que le asegura éxito y eficacia sobresalientes. No pretende ser otra cosa que no es. El soporte representa el sacrificio. Es altruista. No se preocupa por él, sólo por el otro. Acepta lidiar con el suelo y su barro, con el rocío y el óxido. Admite la improvisación y la negligencia. El soporte jamás fue aplaudido por ser siempre opacado por lo soportado. No duda ni se detiene en cuestiones subjetivas y ambiguas porque sabe que de esa manera jamás lograría el éxito que tiene ignorándolas. Sus constructores ignoran la apariencia del aspecto final: Aceptan lidiar con un contrafrente caótico y abrumador porque su única obsesión es la flexibilidad. Aprendieron a la perfección la lección de Mies de que es necesario ignorar algunas cuestiones y seleccionar aquello que es de personal interés.

“(…) Mies construye edificios bellos sólo porque ignora muchos aspectos de sus edificios. Si resolviese más problemas serían mucho menos potentes» [3].

El soporte acepta convivir con las consecuencias y aquello que es inevitable, capítulo que desarrollo más adelante. No es prejuicioso. El soporte vive en la sombra que le arroja lo soportado, su amo. Es un contrafrente, pero sabe muy bien que de él depende el éxito del frente. Tiene la valentía de renunciar a un papel protagónico rechazando todo tipo de recurso de embellecimiento. Entendió que no es cuestión de merecerlo o no, sino de aceptar roles y transmitirlos. En resumen, el soporte es pura presencia y densidad en favor de una máxima ausencia y libertad: Lo soportado. Esto es el mensaje y quien demanda el mayor foco de atención. Es tanta su demanda e intensidad que es capaz de desviar cualquier mirada dirigida a su esclavo. Lo soportado muta mientras que el soporte permanece, es el acuerdo al que llegaron: para que uno pueda cambiar otro tiene que sacrificarse. Lo soportado no quiere parecerse en nada al soporte. Es el protagonista indiscutible. En él ocurre toda la acción. Es la apuesta más grande. Lo soportado jamás toca el suelo sucio y descuidado. Por lo contrario,se eleva despegándose de la tierra. Como mencioné recién, su vida útil está destinada al cambio, ya es parte de su naturaleza absorber múltiples personalidades en un lapso de tiempo. En él están volcadas todas las expectativas y emociones, las tristezas y las alegrías, los fracasos y los logros. En definitiva, lo soportado es la carta de presentación a un público apurado y sin demasiado tiempo para sentarse a entender.

Vallas publicitarias y arquitectura

Por último, está claro que el soporte, para tener sentido, necesita de lo soportado. Es decir, las vallas publicitarias sólo tienen sentido cuando tienen un ploteo estampado, al igual que los edificios tienen sentido y se justifican cuando están ocupados. Pero ¿qué función desempeñan cuando no están en uso?, ¿de qué sirve un cartel publicitario si no pasan autos por delante?, en el mismo sentido, ¿de qué sirve un museo, un martes a las tres de la madrugada? Aunque, si bien las vallas necesitan del anuncio publicitario para justificar su esencia, creo que el marco de apropiación que proponen es tan amplio que no requieren tanto del ploteo para ser útiles, mientras que los edificios sin ocupar, la gran mayoría, no son útiles.

Vallas publicitarias y arquitectura

Belleza elemental

“Posee la belleza de lo obvio y aparentemente necesario. Su significado emerge directamente» [4]

Lacaton y Vassal

Vallas publicitarias y arquitectura

“Su trabajo ya es hermoso porque revela autenticidad, incluso antes de ser embellecido con sofisticación intelectual. La gente se siente como en casa. Por eso, un embellecimiento ideológico no tiene lugar aquí” [5]

Colby Vexler

Vallas publicitarias y arquitectura

Cualquier intento de incomodarlas desde un pataleo estético es ridículo. No sienten la presión de agradar porque tienen la suficiente seguridad para no hacerse cargo de ningún reclamo. Para sus proyectistas, la estética nunca fue un problema y sería una pérdida de tiempo porque entienden perfectamente las prioridades y la importancia de transmitirlas. Una liviana biblioteca, pero de libros, les alcanzó para entender que una posible belleza radica en la composición elemental: Todos los elementos de composición son aparentemente necesarios. Es decir, no lo sabemos porque no somos calculistas para comprobarlo, pero parecieran ser estrictamente elementales, por lo tanto, el truco siempre resulta exitoso: todo será aceptado.

Vallas publicitarias y arquitectura

Sus proyectistas son funcionalistas, solamente están ocupados por los problemas de la función, son incapaces de sumar responsabilidades. Dice Álvaro Siza:

“Una de las bases de un proyecto son los problemas funcionales. Excepto, si consideramos que la forma, los espacios, la atmósfera de un edificio no sean funciones”. [6]

Cree, al igual que Koolhaas, que la arquitectura para ser “arquitectura con A mayúscula” [7] debe encontrar libertades. Allí, es donde verdaderamente suelta sus alas y puede desarrollarse en otras direcciones y sentidos. Los constructores de vallas publicitarias no tienen esta habilidad (ni siquiera la posibilidad) con la que cuentan algunos arquitectos para entrar al campo de las libertades y licencias proyectuales, por eso las vallas publicitarias no son arquitectura y son, más bien, estructuras. En este momento, resulta oportuno traer el concepto de Koolhaas de “poder e impotencia” para ampliar la visión. En un reportaje titulado “Finding Freedoms” que realizó Alejandro Zaera Polo, para la revista El Croquis, Rem Koolhaas comenta lo siguiente:

“ Lo que casi nadie comprende de la arquitectura es que esta es una mezcla paradójica de poder e impotencia. Por eso, resulta tan importante diferenciar entre las motivaciones que nos vienen impuestas desde el exterior y las nuestras propias” [8].

Podría decirse que en el mundo de la construcción de vallas publicitarias ambas motivaciones, es decir, las externas y las propias, coinciden, o sea que las motivaciones de quienes las proyectan son las mismas de quienes las encargan; el resultado no puede ser otra cosa que un éxito. Eso sí, no hay exploración, no hay riesgo, no hay caligrafía, no hay huecos, sólo contundencia. Pero si bien sus constructores no pueden experimentar libertades, sus obras sí. Porque inconscientemente se liberan de ataques o cuestionamientos y porque en torno a ellas pueden producirse numerosos acontecimientos ajenos a su propia especificidad, en otras palabras, ofrecen más que su función. Tal vez, la tipología arquitectónica que más se acerque, desde una actitud proyectual, sea la estación de servicio. Allí, al igual que en las vallas publicitarias, el edifico no impone ningún código de adecuación para que lo dejen ser aquello que quiere ser, o diría Venturi: “aquello que el arquitecto quiere que la cosa sea” [9], ya que, si solamente permitiera recargar combustible y rechazara cualquier otro uso bajo su manto, no habría tanta distancia con un shopping, solamente su escala. El “Condensador Social” del estudio Muoto, en Francia, es otro claro ejemplo. Ellos explican que las personas se identifican con un edificio al que pueden decidir desde afuera si entrar, ver qué pasa adentro sin pasar por una puerta de acceso, un edificio que los protege de la lluvia, del frio y del calor. Este tipo de edificios que defiende Muoto, son en el fondo, estaciones de servicio donde, al igual que en las vallas publicitarias, su “(…) falta de contenido simbólico permite comportamientos nuevos y más libres (…)”[10], de esta manera el edifico trasciende lo visual-formal para insertarse en lo afectivo: Un acercamiento sin timidez.

Vallas publicitarias y arquitectura

Al igual que pasa en las vallas publicitarias, creo que la arquitectura no debería dar espacio a interrogatorios subjetivos, como puede ser la belleza. Las vallas son el ejemplo más claro de que se puede ser fotogénico sin aspirar a serlo y que, cuando el objetivo o la motivación es clara y se expone y se comparte, la belleza pierde espacio. Comparto la visión de la fotógrafa Erica Overmeer de que “cuando algo está bien y es verdadero siempre va a ser bello”[11]. Por eso, creo que la arquitectura debería ser, desde una actitud proyectual, igual a las vallas publicitarias, donde no se percibe un gran esfuerzo por alcanzar cierta belleza ni una actitud esclava de convenciones estéticas, porque sus proyectistas descubrieron que el sincericidio es una estrategia de libertad.

Vallas publicitarias y arquitectura

Para finalizar este capítulo, no me gustaría pasar por alto que las estructuras de carteles publicitarios, a diferencia de la arquitectura, son uni-funcionales. No pueden fallar porque de esa función depende, únicamente, su éxito. Tienen una sola preocupación, algo que parecería imposible para los arquitectos hábiles para ejecutar múltiples programas complejos. Pero a pesar de su pobre y escaso programa, las vallas son objetos con una enorme personalidad ya que por naturaleza no pretenden ser bellos, pero sí llamativos, cargando con orgullo un gran cartel en la frente.

Y los arquitectos, ¿saben cuál debe ser su cartel?.

Vallas publicitarias y arquitectura

Consecuencias: convivencia de dos realidades

“Las características de una parte podrán comprometerse en favor del conjunto» [12].

Louis Kahn

Vallas publicitarias y arquitectura

“La arquitectura debe tener tanto espacios buenos como malos» [13]

Louis Kahn

Observando las vallas podría decirse que todo deseo tiene una consecuencia. Las vallas publicitarias deciden convivir con la realidad deseada y su consecuencia, la realidad que la cumple. Sus proyectistas se ahorran los esfuerzos por el ocultamiento y el camuflaje, prefiriendo exponer y evidenciar, aceptando que en sus proyectos existen, inevitablemente, dos mundos opuestos.

Vallas publicitarias y arquitectura

Precisamente una consecuencia es un “Hecho o acontecimiento que se sigue o resulta de otro”. En las vallas quien manda es el deseo, siendo el resto el resultado de sus exigencias.  En otras palabras, lo único que importa es que quede totalmente libre y a cierta altura el plano de ploteo y para lograrlo todo lo que sea inevitable o necesario es bienvenido. Esa libertad y falta de prejuicio, a mi parecer, merece el mayor de los respetos de cualquier arquitecto. Porque se ahorran los problemas personales al no interceder con sus juicios de autor ya que admitieron que no hay autor, sólo una prioridad y nada puede interponerse en su pureza. Los proyectistas de vallas publicitarias parecieran tratar con el mismo cuidado al plano destinado al anuncio como Mies a sus plantas: “Mies no permite que nada se introduzca en la regularidad de su orden del punto, línea y plano”. [14] Pero Mies era demasiado sobreprotector porque antes de lo que necesitaba el edificio estaba lo que necesita Mies. Para Venturi, Mies excluye, mientras que los proyectistas de vallas publicitarias prefieren incluir todo aquello que demanden las vallas, dejando de lado sus opiniones: No hay quien cuide a la obra.

Vallas publicitarias y arquitectura

Como menciona la cita que da inicio al capítulo, Kahn dijo que los espacios malos también deben formar parte de la experiencia arquitectónica, y así lo entienden los proyectistas de vallas publicitarias que, en vez de ocultarlos o camuflarlos, los exponen con soberbia y seguridad porque saben que es la única manera de lograr su objetivo. Un objetivo que se pone a prueba y se desnuda completamente. Ese es el mayor riesgo con el que cuentan sus constructores, ya que no pueden refugiarse en la subjetividad o en la doble lectura porque desconocen de filosofía, de fenomenología y otros escudos. Dicho esto, me pregunto si los arquitectos tienen la valentía de los proyectistas de vallas publicitarias, de someter sus objetivos y desnudar con orgullo las partes que se sacrifican en favor de otras ¿se animan los arquitectos a atenerse a las consecuencias o prefieren aparentar un control total escondiendo lo que supuestamente no es digno de ver?  Me pregunto si no estamos rodeados por demás de arquitectura controlada. “En breve estas contradicciones deben ser aceptadas» [15] sentencia Robert Venturi. Yo diría, en breve estas consecuencias deben ser aceptas.

Vallas publicitarias y arquitectura

Para el estudio francés Bruther, los edificios son una “consecuencia formal y estética» [16] de una prioridad fijada por los arquitectos. Como se demostró, las vallas publicitarias, tanto el reverso y el frente reflejan perfectamente la noción de consecuencia. Por detrás está el caos para que por delante esté la libertad. Para que uno pueda darse, también tiene que darse el otro. Ese contraste entre lo caótico-comprometido que luego justifica el plano libre-disponible me resulta particularmente interesante y pienso que le debería resultar envidiable a la arquitectura. De hecho, Kahn: “(…) Cuando dos cosas son diferentes no pretendo hacer una mezcla homogénea. Quiero destacar la diferencia» [17]. Es interesante abstraer esta lección específicamente arquitectónica y entender que es precisamente la actitud natural de cualquier proyectista de vallas publicitarias en el mundo, simplemente es aceptar la sana convivencia de las partes que son diferentes sin querer camuflarlas, sino distinguirlas. El edifico en Saint Blaise, de Bruther, es un proyecto que, dicho por sus propios autores, acepta las consecuencias (caos e irregularidad estructural) en favor de una máxima libertad espacial. El nivel de libertad y flexibilidad alcanzados en el edificio sólo pudo ser logrado al fijar un objetivo claro desde el principio, donde todo lo demás, y sobre todo la estructura, se compromete y se dispone a alcanzarlo. En el momento que se fija el objetivo principal, el proyecto logra liberase de cualquier ataque ideológico. En este proyecto, la estructura, como mencioné, es una consecuencia de la búsqueda del mayor grado de libertad espacial, sólo por eso acepta su orden caótico, pero está tan comprometida con su objetivo que no le importa. Para clarificar aún más el concepto se puede ver un caso antagónico, como el “Teatro Bio Bio” de Radic, allí la estructura no representa la idea de consecuencia, dado que no surge de una ambición que persigue el interior, sino por una ambición del arquitecto.

Vallas publicitarias y arquitectura

Los constructores de vallas publicitarias parecieran comprar las revistas de Bruther:

“La manera en que se usa el espacio es lo que nos preocupa: cómo crear las condiciones para un uso sin restricciones, cómo crear una libertad de ocupación y de distribución”. [18]

Por último, otro ejemplo claro donde las consecuencias de un sistema son aceptadas y reconocidas, se da en la ingeniería de puentes. Para Venturi, estos reflejan a la perfección el contraste entre el caos, que mencioné anteriormente, y la pureza del plano. Ese plano asfáltico es, para los proyectistas de vallas publicitarias, el plano de ploteo y para los arquitectos, el piso.

Sobre la capacidad de disponibilidad

“La planta es de primordial importancia, porque es en el suelo donde se realizan todas las actividades de los ocupantes humanos”.

Raymond Hood.

Los edificios por naturaleza tienen una enorme capacidad de disponibilidad, es decir, ofrecen superfice y volumen, pero sobre todo, piso disponible, para que puedan desarrollarse múltiples actividades sin interferencia y con total libertad. La apoteosis de la disponibilidad es durante la etapa de construcción. Pero ese estado tan sugerente desaparece, por lo menos para la ciudad y quienes la tranistan, cuando se terminan los edificios.

El estado al que me refiero permite construir con la imaginación algo que puede suceder. En su texto sobre las ruinas, Georg Simmel escribe:

“La ruina surge efecto a raíz de sus restos, dependiendo de lo que la imaginación sea capaz de construir» [19].

La ruina aparece como lo incompleto e inconcluso, en puro estado de indefención. El estudio francés Muoto, denominaría a este estado como “State of Becoming» [20]. Un estado de ruina que está por convertirse en algo, pero que se encuentra en pausa. Una interrupción que permite que se asomen posibles realidades: la capacidad de disponibilidad en estado puro. Pero como mencioné recien esa sana empatía que tienen los edficios con la ciudad en la fase constructiva desaparece por completo cuando se cierran para volverse objetos herméticos sin señales de vida. En ese sentido,

¿Puede la arquitectrua acostumbrarse a conservar y convivir con el estado de disponibilidad?

Vallas publicitarias y arquitectura

A pesar del uso cotidiano de la palabra, no deja de ser interesante recurrir a su etimología para tener mayor precisición y dominio sobre el término. La RAE arroja tres posibles definiciones sobre este adjetivo:

  1. «Dicho de una cosa: Que se puede disponer libremente de ella o que está lista para usarse o utilizarse”
  2. “Dicho de un militar o de un funcionario en servicio activo: Que está sin destino, pero puede ser destinado inmediatamente”
  3. “Dicho de una persona: Libre de impedimento para prestar servicios a alguien»

A partir de las tres definiciones anteriores, ¿acaso no cobran un gran atractivo dos caballetes a la espera de ser usados? ¿qué más sugerente que una estantería ociosa, donde entra todo pero no hay nada?.

Tal vez se confió demasiado en el vidrio como un espesor elegante capaz de revelar las actividades que sucedían dentro de los edificios junto a todo su potencial. Pero difícilmente el vidrio pueda traducirle a la ciudad la capacidad de disponibilidad inherente de los edificios. Con el vidrio no alcanza porque quizás no sea tan transparente como se cree o se prefiere creer.

“El cristal, además, es un material engañoso (como la propia modernidad)… parece transparente, pero el cristal puede ser el más opaco de los materiales, según qué lado esté más o menos iluminado y de qué lado esté uno. Porque en el cristal nos vemos reflejados y nos creemos dentro, cuando, en realidad, estamos fuera, expulsados del paraíso, sin refugio posible”.[21]

Parece haber una excesiva confianza en el vidrio y creo que habría que tener cuidado, porque como advierte Octavio Mestre, su uso puede volverse contraproducente.

¿Sigue siendo el vidrio, entonces, una manera de informar acerca de la disponibilidad de los edificios?

A diferencia de las vallas publicitarias, la arquitectura engaña y oculta. La lobotomía a la que alude Koolhaas en Delirio de Nueva York, es la máxima muestra de engaño porque la fachada no representa fielmente las actividades que ocurren por detrás. El público es engañado por la arquitectura a la vez que es excluido del universo de actividades internas que se reservan sólo para quienes deciden ingresar.

“De este modo le ahorra al mundo exterior el tormento de los cambios continuos que hacen estragos en su interior; es decir, esconde la vida cotidiana” [22]

Es cierto que surge por la compleja escala de usos que ocurren dentro de un mismo edificio, el rascacielos precisamente, ¿pero no es acaso la arquitectura que nos rodea la misma que no informa sobre sus múltiples capacidades? Entonces, el problema de la fachada, se convierte en problema, es decir ¿Cómo componer una fachada deshonesta que no represente fielmente los usos que suceden por detrás? Por eso, mi envidia hacia los proyectistas de vallas publicitarias y su capacidad para exponer con orgullo la brutal honestidad de sus obras. Una honestidad que nada tiene que ver con el discurso de los materiales honestos ni el brutalismo. Es la honestidad real la que envidio: Cuando están en uso se nota, cuando están desuso también se nota.

“No program, no function” sueña Alexandre Theriot. Porque antes que todo, disponibilidad.

Vallas publicitarias y arquitectura

Reflexión

Desde que leí en la revista El Croquis, a un arquitecto al cual no recuerdo, decir que ningún fotógrafo supo representar fielmente las ideas de uno de sus proyectos, me relajé y me preocupé al mismo tiempo. Me alivió pensar que también los grandes arquitectos contemporáneos pueden fallar. Me preocupé por los fotógrafos, pero al leer la memoria del proyecto los entendí. Tampoco recuerdo el edificio, pero todas las fotos se enfocaban en la supuesta poesía de una luz que bañaba suavemente un supuesto pulcro interior, cuando en realidad, el arquitecto nunca trabajó en eso y jamás fue el tema del proyecto. Pero, sin embargo, para el público sí. El foco de atención pensado fue opacado por una luz poética nunca planeada. Textualmente, o muy similar, recuerdo: Es un proyecto que está mal fotografiado. Un año después, escuché decir a Koolhaas exactamente lo mismo, sobre el CCTV (su edifico en China) pero de una forma mucho más provocativa y tratando a algunos fotógrafos de arquitectura como: “Un grupo de gente mentalmente muy limitada”[23].

Tal vez, una arquitectura concebida como una valla publicitaria, pueda corregir no sólo los focos de las cámaras, sino las expectativas de la arquitectura.

El del principio era Steven Holl.

Una arquitectura

Que resalte lo soportado, al piso como plano de acción por excelencia y no simplemente un piso. Que no le tema a lo banal. Que no apueste a la sospecha. Que sea precisa y directa con sus intenciones. Que logre despojarse de ataques subjetivos. Que exponga los lados malos y buenos.  Del contraste. Que se anime a fijar prioridades. Discriminadora. Soberbia y segura de sus decisiones. Que exprese cómo y para qué se sostiene.

Una arquitectura que equilibre practicidad y sensibilidad.

Bibliografía

  • (Muoto), G. D. (2020). Superonda talk – Muoto.
  • Bruther. (2015). 27. PLOT N°27, 37.
  • Carnagie, D. (1936). Cómo ganar amigos e influir sobre las personas.
  • Delalex, G. (2018). Porto Academy Summer School 2018 :: Muoto.
  • Kahn, L. (1973). Conversations with architects. (J. W. Cook, Entrevistador)
  • Koolhaas, R. (1978). Delirious New York.
  • Koolhaas, R. (1992). El Croquis. (A. Z. Polo, Entrevistador) El Croquis .
  • Koolhaas, R. (2010). «On OMA’s Work».
  • Lacaton&Vassal. (2012). N°60 Lacaton & Vassal Obra reciente. 2G.
  • Mestre, O. (2017). Mies Van Der Rohe 61/62. 1:100.
  • Muoto. (2020). Superonda talk – Muoto. (E. EAST lab, Entrevistador)
  • Overmeer, E. (2020). Mies van der Rohe Award 2019 Finalist – Lobe Block, Berlin – Brandlhuber + Emde, Burlon/ Muck Petzet.
  • Petzet, M. (2020). Mies van der Rohe Award 2019 Finalist – Lobe Block, Berlin – Brandlhuber + Emde, Burlon/ Muck Petzet.
  • Rojas, J. A. (2017). De la neutralidad. PLOT 35, 29.
  • Rudolph, P. (1961). Perspecta 7. The Yale Architectural Journal, 51.
  • Simmel, G. (1934). Cultura feminista y otros ensayos, Revista de occidente. Madrid, España.
  • Siza, Á. (2001). La Facultad de Arquitectura de la Universidad de Porto (Alvaro Siza)- Arquitecturas (2001).
  • Vassal, J. P. (2017). Ecole Nationale Supérieure d’Architecture de Nantes | Lacaton Vassal.
  • Venturi, R. (1966). Complejidad y contradicción en la arquitectura. (G. Gili, Ed.) GG.
  • Vexler, C. (2020). Instagram .

Citas

  • [1] (Koolhaas, Delirious New York, 1978)
  • [2] (Carnagie, 1936)
  • [3] (Rudolph, 1961)
  • [4] (Lacaton&Vassal, 2012)
  • [5] (Vexler, 2020)
  • [6] (Siza, 2001)
  • [7] (Siza, 2001)
  • [8] (Koolhaas, El Croquis, 1992)
  • [9] (Venturi, 1966, pág. 21)
  • [10] (Rojas, 2017)
  • [11] (Overmeer, 2020)
  • [12] (Venturi, 1966)
  • [13] (Venturi, 1966)
  • [14] (Venturi, 1966)
  • [15] (Venturi, 1966)
  • [16] (Bruther, 2015)
  • [17] (Kahn, 1973)
  • [18] (Bruther, 2015)
  • [19] (Simmel, 1934)
  • [20] (Muoto, 2020)
  • [21] (Mestre, 2017)
  • [22] (Koolhaas, Delirious New York, 1978)
  • [23] (Koolhaas, «On OMA’s Work», 2010)

Sobre el Autor: Jerónimo Cassaglia

Estudiante del último año de arquitectura en la universidad de Buenos Aires, FADU (UBA). Como futuro arquitecto considero que con el lenguaje constructivo no alcanza, por lo cual, resulta necesario e indispensable el dominio de las palabras. Una obsesión personal me llevó a estudiar las vallas publicitarias en relación a la arquitectura, encontrado en el camino, un cambio de actitud posible que puede reposicionar a la arquitectura, y a los arquitectos.

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Rumor de una película sobre Mies van der Rohe y la Dra. Farnsworth

10/02/2017 Artículo escrito por Luis Sánchez Blasco Deja un comentario

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Se han oido rumores de una futura película sobre Mies van der Rohe basada en su relación con su clienta la Dra. Edith Farnsworth y la construcción de la mítica casa Farnsworth.

En 1945 la Dra. Farnsworth le encargó a Mies van der Rohe una vivienda de recreo para disfrutar de la naturaleza en las afueras de Chicago, en Plano.

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Película sobre Mies van der Rohe y la Dra. Farnsworth

Como bien sabéis si sois lectores de nuestra sección Crónica en rosa de la arquitectura, Mies era un ligón y durante la serie se centrarían en la inusual relación entre el arquitecto y la doctora, donde la casa se convertirían en el hijo de su matrimonio. El proyecto no terminó de ir bien cuando se superó con crece el presupuesto y la relación entre los dos se vio muy deteriorada.

“La verdad es que en esta casa con sus cuatro paredes de cristal me siento como un animal que ronda, siempre en alerta. Siempre estoy agotada. Incluso en la noche. Me siento como un centinela de guardía día y noche”.

“The truth is that in this house with its four walls of glass I feel like a prowling animal, always on the alert. I am always restless. Even in the evening. I feel like a sentinel on guard day and night.”

Declaraciones de la Dra. Farnsworth sobre la casa en 1953

película sobre mies van der rohe farnsworth jeff bridges

Arquitecto Mies van der Rohe y el actor Jeff Bridges
© Chicago History Museum/Getty – © Todd Williamson/Getty

Jeff Bridges haría el papel de Mies van der Rohe

El papel de Mies van der Rohe sería interpretado por el actor Jeff Bridges y el de la Dra. Farnsworth por la actriz Maggie Gyllenhaal que ya coincidieron en el año 2009 en el reparto de la película “Crazy Heart” (Corazón rebelde) con la que Bridges ganó el premio Oscar de la Academia a mejor actor y Gyllenhaal estuvo nominada a mejor actriz de reparto.

Lamentablemente todavía no se sabe fecha de lanzamiento ni título exacto.

Más información en www.showbiz411.com y architecturaldigest.com y gracias a mi amigo Deco del podcast Un minuto en Nueva York por el chivatazo.

película sobre mies van der rohe farnsworth maggie gyllenhaal

Dra. Edith Farnsworth y la actriz Maggie Gyllenhaal
© (izquierda) Jason Merritt/Getty

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Arquitectura en contexto, pabellón alemán de Mies en Barcelona

13/06/2016 Artículo escrito por Autor Invitado 4 comentarios

Con este artículo pretendo comenzar una serie con la que poner de manifiesto la importancia del contexto y el lugar en el que se encuentra la arquitectura. En innumerables ocasiones solo vemos la típica foto de una determinada obra. En otras vemos el plano de planta sin entorno o solo con la parcela que pertenece a la propiedad.

Por ello vamos a ampliar el campo visual y vamos a situar dónde se encuentran esos famosos edificios y con ello entenderlos mejor. El contexto que os quiero mostrar es en el que se encuentran actualmente y ello puede llevar a que esa obra resulte desmejorada por su entorno, o en ocasiones que gane aún más valor.

Comenzamos éste recorrido con el pabellón de Mies en Barcelona, que cumple 30 años de la apertura de su reconstrucción (#30miespavilion). Su situación actual es un entorno arbolado, bien integrado a faldas de la colina de Montjuic. Frente a él está el CaixaForum de Barcelona. Frente al pabellón hay una gran explanada donde es posible su contemplación.

  • Obra: Pabellón alemán para la exposición universal de 1929
  • Autor: Mies van der Rohe
  • Fecha: 1929 (reconstruido en 1986)
  • Situación: 7 Av. de Francesc Ferrer i Guàrdia (08038) Barcelona, España

Pabellón alemán en Barcelona. Flickr FRANCIS RAHER

Pabellón alemán en Barcelona. Flickr FRANCIS RAHER

Vista aérea en google maps contexto

Vista aérea en google maps

Vista de la obra desde la calle en google streetview contexto

Vista de la obra desde la calle en google streetview

Vista de la obra desde la explanada en google streetview

Vista de la obra desde la explanada en google streetview

Sobre el autor: Daniel Quaresma

Joven arquitecto »emprendedor», en oficina de arquitectura propia. Preocupado por entendimiento de la arquitectura por la sociedad actual. Editor en Cosas de Arquitectos y administrador de la web cuaresma|ARQ, arquitecto | Estudio de arquitectura en Sevilla: www.cuaresmaarq.com Actualmente viviendo en París en busca de nuevas aventuras profesionales.

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Comunidad online Detailers de SIMON

28/03/2016 Artículo escrito por Publi CdA Deja un comentario

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El año pasado pude asistir al segundo encuentro Detailers que organiza SIMON (que por cierto celebrará su centenario este año) y que tuvo lugar en en Círculo de Bellas Artes de Madrid en el que el diseñador Óscar Mariné y los arquitectos Carlos Ferrater (OAB – Office of Architecture in Barcelona) y Fermín Vázquez (b720 Arquitectura) nos contaban la importancia del detalle en sus obras así como otros referentes y lecciones alrededor de la trascendencia de los detalles.

Los encuentros Detailers de SIMON reúnen a personalidades del diseño, el interiorismo y la arquitectura para reflexionar acerca de la importancia del detalle en sus proyectos. Estos eventos, el primero en Barcelona y el segundo en Madrid, ha llevado a SIMON a crear una comunidad de profesionales online que celebra la profesionalidad en el diseño y la cultura de proyecto.

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“Dios está en los detalles” – Mies van der Rohe

En www.detailerssimon.com se habla de ideas, inspiración y referentes para poner en valor los proyectos de profesionales que destacan por su atención al detalle, no solo en el resultado final sino en todo el proceso.

¿Quién es un Detailer para SIMON?

Profesionales de disciplinas creativas diversas reconocidos por su trabajo minucioso que valora especialmente la atención por los detalles.

Estos pueden ser arquitectos, interioristas o diseñadores, así como fotógrafos, cocineros, baristas, sommeliers…

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¿Qué pretende SIMON con la comunidad Detailer?

SIMON pretende contar la cultura Detailer a través de diversos canales y formatos de comunicación, ya sea en www.detailerssimon.com, en las Detailers talks de las que hemos hablado o en exposiciones, prensa y redes sociales. Además se publican una serie de e-books de descarga gratuita con las últimas tendencias en la cultura de proyecto e interiorismo.

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¿Te sientes Detailer? ¿Quieres participar?

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La influencia de Mies van der Rohe en la arquitectura de Eero Saarinen

08/11/2015 Artículo escrito por Autor Invitado 4 comentarios

La trayectoria profesional de Eero Saarinen se desarrolló bajo dos líneas arquitectónicas muy diferenciadas. La primera y más conocida, la de los grandes edificios de formas orgánicas, de volúmenes y estructuras arriesgadas e innovadoras que le proporcionaron fama y reconocimiento mundial. Pero Saarinen trazó también una segunda línea dentro de su carrera, mucho menos conocida, basada en una clara admiración por la arquitectura de Mies van de Rohe. Así, surgieron edificios de pequeña escala como la casa Miller o el Irwin Union Trust and Bank, ambos en Columbus, Indiana, pero también planeamientos corporativos como el de General Motors en Warren, Michigan. Mientras Saarinen extendía proyectos de grandes estructuras de hormigón por Estados Unidos, su admiración por la arquitectura miesana producía también elegantes prismas de muros cortina, pilares metálicos exentos, luces cenitales y una cuidadísima selección de materiales nobles que cosían a la perfección la relación entre exterior e interior del edificio.

El Master Plan de General Motors, el Irwin Union Trust and Bank y la casa Miller como ejemplos de esta influencia.

La publicación en Estados Unidos de proyectos como el de la Casa de campo en obra de ladrillo de 1.923 (figura 1) y más tarde del Pabellón de Barcelona, de 1.929, desarrolló una gran admiración por la arquitectura y la figura de Mies van der Rohe y su influencia se prolongó durante varias décadas.

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Figura 1. Pabellón Barcelona, Mies van der Rohe 1.929. Fotografía de Ana de la Fuente, 2008

En el primero, la planta componía una vivienda unifamiliar que se extendía en todas las direcciones mediante muros de ladrillo que se prolongaban mas allá de los límites estrictos del espacio interior habitable; fue considerado como un ejercicio deudor de la arquitectura de Wright a través del filtro formal y estético del Neoplasticismo (Frampton 1981:166) y sirvió como un primer paso hacia lo que vendría después, es decir, del Pabellón de Alemania para la Exposición Universal de Barcelona, en 1.929. Las ideas de Mies sobre la continuidad espacial, la independencia de la estructura frente al muro, la utilización de materiales nobles, la articulación de espacios mediante planos verticales autónomos, el uso de la luz y los reflejos sobre estos planos acristalados… todo se encontraba reunido en el pequeño pabellón, como representación de la nueva Alemania.

El pabellón se mantuvo durante seis meses, pero su repercusión a través de distintas publicaciones fue inmensa. Años más tarde, Mies fue recibido en Estados Unidos como un representante o abanderado de la nueva arquitectura, y los arquitectos, estudiantes de arquitectura y paisajistas del país vieron en el Pabellón Barcelona la perfecta representación de la unión entre el exterior y el interior, creando un solo espacio fluido en el que las paredes se independizaban de la estructura y conducían al visitante en un recorrido continuo.

El país esperaba a Mies con los brazos abiertos, como símbolo de la nueva arquitectura moderna y como pieza fundamental de lo que allí se conoció como estilo Bauhaus: la arquitectura generada a raíz de la creación de la Bauhaus en Dessau, con su sede el edificio principal de Walter Gropius como referencia, supuso una revolución en la arquitectura de los Estados Unidos. Las líneas puras del Estilo Internacional tuvieron a la sede de la Bauhaus como el ejemplo más significativo de la nueva arquitectura (y a este edificio se sumaron todos los proyectados en torno a la escuela destinados a albergar a los profesores, algunos realizados por el propio Gropius).

A pesar de que la Bauhaus fue creada como una escuela de arte y diseño, a la que se le añadió con posterioridad un Departamento de Arquitectura y que fueron muchísimas las influencias bajo las que se desarrollaron las clases y programas que allí se impartían, la imagen que en Estados Unidos se formó de la Bauhaus correspondía al llamado Estilo Internacional, bautizado así por Johnson y Hitchcock en la exposición del MoMA de 1932, en el que las líneas rectas y los volúmenes puros dan lugar a edificios estructuralmente claros, sin ornamento. Esta arquitectura, representada a los ojos norteamericanos por Gropius y más tarde por Mies, se vivió en los Estados Unidos como un revulsivo, en especial en las facultades de arquitectura.

Durante los años de preguerra, las revistas se llenaron de imágenes de edificios de volúmenes y prismas limpios que se ponían al servicio de la luz incorporando grandes ventanales. De edificios de cubierta plana, de estructuras vistas, de nuevos materiales y de espacios que fluían en todas las direcciones.

En Estados Unidos la tradición de la escuela de las Bellas Artes imponía los criterios a la arquitectura desde las propias universidades, sin dejar apenas resquicio a nuevas ideas o interpretaciones. Así, el conocimiento de lo que ocurría en Europa durante esos años anteriores a la Guerra, provocó en los alumnos de arquitectura y de arquitectura del paisaje, un impulso de renovación que no se materializó hasta que los Gropius, Breuer y Mies llegaron con la intención de cambiar las cosas.

Si el desembarco de Gropius en Harvard supuso un revulsivo en los estudiantes y profesores de una de las facultades más prestigiosas del país, la llegada del arquitecto alemán, a finales de los años treinta, contratado por la Universidad de Chicago para renovar su Departamento de Proyectos desarrolló una influencia que traspasó los límites de la escuela y consiguió extender un tipo de arquitectura, conocida como miesiana, por muchas ciudades del país gracias a numerosos discípulos y admiradores. Uno de ellos fue Eero Saarinen.

Mies llegó a Chicago en 1.938 con el encargo de dirigir el departamento de Proyectos de la Escuela de Arquitectura del IIT (Instituto Técnico de Illinois, entonces bajo el nombre de Armour Institute), algo que desarrolló hasta el año 1.958. Durante este tiempo Mies impartió su forma de ejercer la arquitectura de una manera completamente distinta a como lo hacía Gropius en Harvard desde un año antes (figura 2), algo que generó dos formas diferentes de entenderla, dos vertientes o líneas arquitectónicas dentro el país. Gropius era un profesor que buscaba múltiples soluciones a los proyectos, intentando que todas fueran válidas y posibles y dejando que el alumno encontrara su propia vía siempre y cuando la arquitectura resultante funcionara y fuera coherente. Pero sobre todo Gropius era un profesor con una clara visión social que lo hacía diferente de su socio Breuer, también profesor en Harvard y diferente del resto .

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Figura 2. Mies van der Rohe corrigiendo a un alumno en el Illinois Institute of Technology IIT, Chicago. Fuente: ref. web 1

Mies en cambio se forjó una imagen pública y una reputación de sí mismo dura y exigente, en la que no concebía distintos caminos para un mismo proyecto, ni distintas formas de enfrentarse a ello; Mies solo veía una, la suya propia, que entendía como única válida. Su aparente intención, tal y como ha llegado a nuestros días, no era la de que los alumnos y futuros arquitectos investigaran opciones y variables espaciales y funcionales, sino la de que aprendieran su visión de la arquitectura como la única vía posible para solucionar cualquier edificio. Los cambios dentro del programa conllevaron la vuelta al origen de la enseñanza de la arquitectura, obligando a los alumnos a aprender a dibujar primero, después estudiando el uso y las características de los materiales, para llegar por último a los principios fundamentales de diseño y construcción. A pesar de manejar el inglés sin demasiada soltura y de la imagen proyectada de sí mismo, Mies consiguió que su visión de la arquitectura se extendiera rápidamente y que empezaran a proliferar edificios de carácter miesiano durante los años 50 y 60, con mayor o menor acierto, por todo el país.

Uno de los mayores seguidores de la obra de Mies fue sin lugar a dudas Eero Saarinen (figura 3), que nunca ocultó su admiración por el arquitecto alemán. Nacido en Finlandia en 1910 pero residente en Estados Unidos desde 1923, creció en una familia muy vinculada con la arquitectura y el arte, en la que sus padres, el arquitecto Eliel Saarinen y la diseñadora y escultora Louise Saarinen, mantenían además amistades con diferentes personalidades del mundo de la literatura o la música. Su educación estuvo marcada por el tiempo que pasaba en el estudio de su padre dibujando o aprendiendo con tutores particulares, así como por el año que pasó estudiado escultura en la Académie de la Grande Chaumière de Paris, en 1929. A su vuelta y después de estar varios meses trabajando con su padre, Eero se matriculó en la Escuela de Arquitectura de Yale como un estudiante especial para dos o tres cursos, pero sin intención de graduarse, tal y como pidió Eliel al entonces decano de la facultad Everett Victor Meeks. Ya entonces, la Universidad de Yale explicaba en su programa arquitectónico cómo:

“el Departamento de Arquitectura pone énfasis en el diseño arquitectónico, al tiempo que proporciona suficiente conocimiento en ingeniería que otorgue al graduado la capacidad para entender las necesidades estructurales del diseño arquitectónico y poder colaborar de manera inteligente con un arquitecto-ingeniero”

(Pelkonen y Albrecht 2010: 325)

Esta presentación del programa de arquitectura resulta chocante frente a lo establecido por aquel entonces en las escuelas europeas, en las que se enseñaba al estudiante a resolver por sí mismo todos los problemas derivados del diseño, incluidos los estructurales. Ya por los años 30, en Estados unidos se potenciaba otra forma de entender la arquitectura a través de la colaboración con las ingenierías. Eero Saarinen se formó como arquitecto dentro de esta enseñanza, algo que posiblemente influyó en la libertad expresada a la hora de proyectar edificios complejos estructuralmente, como la terminal de la TWA en el Aeropuerto JFK.

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Figura 3. Imagen publicitaria de Eero Saarinen y Florence Knoll con la silla tulip. Fotógrafo: Scott Hyde.  Fuente: Cranbrook Archives, 1956.

En 1934, después de graduarse finalmente como arquitecto, completó su formación con la prestigiosa beca Charles Arthur y Margaret Ormrod Matcham Travellig Fellowship, que concedía una ayuda económica de 1000 dólares para viajar por Europa, con la única condición de remitir periódicamente dibujos de edificios visitados, y con la que estuvo viajando hasta el año 1936, en el que se incorporó definitivamente al estudio de su padre colaborando con él en numerosos proyectos al tiempo que realizaba los suyos propios. Dos años más tarde, en 1938, Charles Eames se matriculó en la Escuela de Arte de Cranbrook como alumno de Eliel Saarinen entablando enseguida amistad con Eero. La relación entre Eero Saarinen y Charles Eames se mantuvo a lo largo de los años, colaborando juntos en numerosos concursos y proyectos, así como en diseño de mobiliario. A esta amistad y relación profesional se unió Florence Knoll, también alumna de Cranbrook y mujer del heredero de la fábrica de muebles Knoll, y Lily Swan estudiante de la misma facultad, con la que Eero acabo casándose en 1.939 (figura 4).

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Figura 4. Grupo de trabajo del Detroit Civic Center (no construido). De izquierda a derecha: (sentados) Joe Lacy, Eliel Saarinen, Eero Saarinen, Lily Swann Saarinen; (de pie) Ted Luderowski, James Conn, Earl Moursand, Alice Warren, Ed Elliott, James Smith, Dan Kiley y Jay Henderson Barr. Fotógrafo: Harvey Croze. Fuente: Cranbrook Archives, 1947.

En ese mismo año Eliel y Eero Saarinen comienzan el proyecto de la First Christian Church (figura 5), antes Tabernacle Church of Christ en Columbus, Indiana, una de las primeras iglesias proyectadas bajo la influencia de las ideas del Movimiento Moderno en Estados Unidos, con una arquitectura de influencia nórdica, pero formalmente muy cercana a edificios como la Bauhaus de Gropius. Las obras se desarrollaron entre 1941 y 1942 y tuvieron como principal consecuencia la relación profesional y de amistad que surgió entre Eero Saarinen y J. Irwin Miller , el principal patrón de la obra. Miller se convirtió en el cliente particular más fructífero de Eero, para el que realizó numerosos edificios entre los que se incluye la propia casa Miller o el Irwin Union Trust Bank.

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Figura 5. First Christian Church, Columbus, Indiana. Eliel Saarinen 1942. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010.

También ese mismo año Eero comenzó a impartir clases con su padre en Cranbrook, en donde permaneció hasta que es despedido en 1941 por el dueño y fundador de la universidad, George Booth, por “no prestar el suficiente tiempo a la enseñanza al estar demasiado involucrado en el estudio de su padre” (Pelkonen y Albrecht 2010: 325).

En 1942 Eero entró en el servicio militar, dentro de la Oficina de Servicios Estratégicos en Washington y permaneció allí hasta 1944. Es justo en esos años en los que también trabaja en la capital el paisajista Dan Kiley. Ambos se mueven por los mismos círculos sociales y acaban siendo presentados a través de otro gran arquitecto, Louis Kahn, estableciendo una relación de amistad y colaboración en proyectos a lo largo de toda su carrera, hasta la prematura muerte de arquitecto en 1961 y que empezó con la colaboración en el concurso para el Palacio de Gobierno de Quito, Ecuador, en el que Eero Saarinen se presentó en una candidatura distinta a la de su padre. Kiley era a su vez, un gran admirador de la obra de Mies y en especial del Pabellón, como imagen y representación de la nueva arquitectura y del Movimiento Moderno, destacando por encima de todo sus cualidades de continuidad espacial: “respondimos con pasión al Pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe y a su nuevo paradigma de volumen espacial” (Kiley y Amidon 1999: 11).

Entre 1.945 y 1.947 el estudio Saarinen, Swanson and Saarinen proyectaron y construyeron el Master Plan de la Drake University en Des Moines, Iowa, en donde se empieza a ver una clara influencia miesiana, sobre todo en el uso de materiales, como los grandes paños de vidrio utilizados a modo de cerramiento.

Tal y como describe Gregg Bleam, Saarinen otorgaba gran importancia a la relación del edificio con su espacio exterior, en contra de lo que pensaban muchos arquitectos de la época, que “usaban las plantas sólo como un suplemento para sus edificios más que como elementos estructuradores que conectaran el espacio interior con el exterior” . Bajo esta premisa Saarinen desarrolló entre 1.948 y 1.956 el planeamiento y los edificios de la sede central de General Motors en Warren, Michigan (figura 6). La similitud formal entre el campus de Mies van der Rohe para el IIT, proyectado en 1940 junto con el arquitecto paisajista Alfred Caldwell, y el Master Plan de Saarinen es enorme, apreciándose sin embargo una clara diferencia a la hora de conectar la arquitectura con el exterior: en el caso del IIT de Mies (figura 7) el espacio resultante de la ordenación volumétrica de los edificios se resolvió mediante grandes extensiones de césped a modo de plano verde, en las que se plantaron masas de arbustos o árboles. La planta del campus indica como los espacios entre edificios se resuelven otorgándoles carácter de superficies, planos a nivel de suelo, que se completan con estas masas arbóreas sin aparente definición (a pesar de ello, estas masas crean planos en profundidad, al modelo de Brown en el s XVIII, y llenan los vacíos con volúmenes complementarios). El resultado final es que los edificios, de marcado carácter horizontal, se organizan en una composición de clara influencia neoplástica, en la que las únicas líneas vienen definidas por las vías peatonales y rodadas, mientras todo ello se sitúa sobre un gran manto verde que es el suelo, en el que las manchas irregulares de árboles también juegan un papel en contraste con los volúmenes de los edificios.

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Figura 6. Planta de General Motors Technical Center en Warren, Michigan. Eero Saarinen 1948-56, paisajismo de Thomas Church. (Reuben y Treib 2010)

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Figura 7. Planeamiento del campus del IIT de Chicago. Mies van der Rohe 1939-1940, paisajismo de Alfred Caldwell. (Reuben y Treib 2010)

Sin embargo, en la sede central de General Motors la intención fue distinta. Sin bien a simple vista pueden parecer muy similares, en el caso de General Motors la ordenación del complejo se apoya no sólo en la arquitectura y en las vías peatonales y rodadas, sino también en la vegetación. Para ello Saarinen recurrió al paisajista Thomas Church, que potenció estas vías de comunicación mediante la alineación de árboles a ambos lados creando así mismo islas rodeadas de vegetación cuyo destino era el aparcamiento en superficie de los empleados de la firma y alineaciones angulares o semicirculares que configuran geométricamente el espacio. De esta forma la sede de General Motors resolvía dentro de sí misma el problema del coche, algo que no hacia el campus de IIT de Mies, quizás por presuponer que al ser estudiantes los usuarios no irían mayoritariamente en coche, o quizás para otorgarle un mayor carácter de isla respecto a la trama circulatoria de la ciudad de Chicago. Los espacios intersticiales resultantes en Warren también están apoyados en un gran plano de suelo de carácter vegetal, si bien éste está compartimentado mientras en el IIT se trata de un espacio fluido.

Curiosamente, el tiempo ha invertido estos dos planeamientos (figuras 8 y 9): ahora el carácter horizontal del campus de Mies y Caldwell aparece roto en vertical por numerosas alineaciones de árboles, añadidas posteriormente, que marcan las principales vías de circulación. Además, las masas vegetales han dado paso en muchos casos a ejemplares aislados, que incluso han desaparecido en otros muchos. El coche sigue siendo secundario en la estructuración del campus, pensado siempre para ser recorrido a pie. A su vez, en las oficinas de General Motors el paisajismo de Church ha desaparecido casi por completo. En algunos casos, las estancias exteriores dedicadas a aparcamiento y cerradas mediante vegetación han dado paso a nuevos edificios y en otros simplemente se ha eliminado la vegetación que las circundaba, mientras que las alineaciones de árboles que marcaban las vías de circulación han desaparecido casi por completo, quedando apenas algunos testimonios aislados de lo que fue un día. El uso y la vegetación se han adueñado del planeamiento verde y puro de Mies y han abandonado la intención y el orden lineal de Saarinen y Church.

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Figura 8. Vista interior del campus del IIT de Chicago, en el acceso al Crown Hall, parcialmente oculto por una vegetación en altura. Mies van der Rohe 1939-1940, paisajismo de Alfred Caldwell. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010.

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Figura 9. Fotografía aérea de General Motors Technical Center en Warren, Michigan. Eero Saarinen 1948-56, paisajismo de Thomas Church. Fuente: ref. web 2

La influencia de Mies en la obra de Saarinen se prolongó durante toda su carrera, destacando el Antioch College en Yellow Springs, Ohio, en el Birmingham High school, en Michigan, en el Des Moines Art Center de Iowa, desarrollados en los años cuarenta y cincuenta. Durante estos años Saarinen realizó varios proyectos de iglesias, algunos construidos y otros no, dentro del estudio Saarinen, Swanson and Saarinen en los que también se aprecia influencia de Gropius y de la arquitectura del Movimiento moderno: la Christ Church de Cincinnati, Ohio (1.946), la Christ Church Lutheran en Minneapolis, Minnesota (1.947-49), la Stephens College Chapel en Columbia, Missouri (1.953-56).

Pero Saarinen también supo romper con sus maestros, realizando numerosos edificios muy diferentes entre sí, al tiempo que les rendía tributo en otros proyectos paralelos. Así, en 1.947 Saarinen ganó el concurso para el Jefferson Expansion Memorial (figura 10) con el proyecto de un gran arco que poco o nada tiene que ver con la arquitectura miesiana: con unas medidas de 192 metros de alto por 192 de ancho y con forma de parábola, el Gateway Arch simboliza la puerta abierta hacia el oeste americano y con ello la posibilidad de conquista de estos territorios adquiridos en 1.803 gracias a su compra a Francia en lo que se conoce como Luisiana Purchase .

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Figura 10. Gateway Arch, Jefferson Expansion Memorial, San Louis, Missouri. Fotografía de Raniero Tazzi. Fuente: ref. web 3

Saarinen se presentó al concurso en una candidatura distinta a la de su padre, con el que aun compartía estudio y en la que figuraban además Dan Kiley y el diseñador Alexander Girard como parte del equipo. El Gateway Arch otorgó a Saarinen fama internacional, pero su construcción se pospuso durante varios años debido a los grandes problemas burocráticos a los que se enfrentó el proyecto, hasta el punto que el arquitecto no llegó a ver el edificio en construcción (empezó en febrero de 1.963 y se alargó hasta octubre de 1.965).

Entre 1.950 y 1.955 Saarinen construyó el auditorio y la capilla Kresge del MIT (Massachusetts Institute of Tecnology) por encargo de William Bruster, entonces decano de la facultad. Ambos edificios se situaron próximos dentro del campus y mientras el auditorio se desarrolló bajo una gran cubierta esférica de hormigón, que cubría las gradas y el escenario como si de una gran sábana se tratase, la capilla se configuró como un pequeño cilindro realizado enteramente en ladrillo y sin una sola ventana.

En 1.952, dos años después de la muerte de su padre Eliel, Saarinen proyectó un edificio claramente inspirado en los principios de la arquitectura miesiana: el Irwin Union Trust Bank, segundo encargo directo de J. Irwin Miller, en la pequeña ciudad de Columbus, dentro del estado de Indiana (figura 11). El empresario quería ofrecer a los habitantes de Columbus una imagen de banco accesible y en conexión con la gente, alejándose de la imagen de fortaleza inexpugnable que representaban la mayoría de los edificios destinados a este uso. Saarinen encontró en la arquitectura de Mies el modo de configurar el edificio, dentro de los parámetros que demandaba Miller. El banco se estructura como un prisma de cristal a modo de caja contenedora horizontal, rematada por una gran cubierta plana. El vidrio es el único cerramiento al exterior en todo el perímetro de esta caja, remarcando la idea de transparencia y de conexión con los habitantes de la ciudad (figura 12). Con el fin de proporcionar aun más luz al interior del banco, nueve grandes lucernarios circulares perforan la cubierta plana, dotando de luz natural al espacio interior. Este se presenta despejado y abierto hacia todas las direcciones, sin más obstáculos que el mobiliario necesario, entre los cuales estaban los sillones Barcelona de Mies. Este gran espacio se conecta mediante una escalera a la planta sótano, donde se distribuyen las distintas dependencias del banco como las oficinas, la caja fuerte, o los despachos y salas de reuniones, de una manera muy similar a la que utilizará el propio Mies en el edificio Crown Hall del IIT de Chicago cuatro años más tarde.

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Figura 11. Vista general del Irwin Union Trust Bank proyectado por Saarinen en 1952. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

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Figura 12. Irwin Miller delante del Irwin Union Bank and Trust, de Eero Saarinen
Foto de Frank Scherschel. TIME, 1961.Fuente: Getty Images

El edificio del Irwin Union Trust Bank fue también el primer proyecto en el que colaboraron Irwin Miller, Eero Saarinen y Dan Kiley, encargándose este último de la jardinería exterior al banco. Kiley rodeó el edificio con una banda perimetral de enredadera baja a modo foso que extendía formalmente el banco hacia la acera, dentro del cual plantó una serie de Álamos blancos (populus alba), al mismo tiempo que cosía el espacio entre los peatones y el edificio de cristal (figura 13).

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Figura 13. Detalle del foso perimetral de enredadera proyectado por Dan Kiley en el exterior del Irwin Union Trust Bank, 1952. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

Acabado en 1.952, el pequeño banco fue uno de los primeros edificios de Columbus realizado bajo las ideas del Movimiento Moderno, junto a la First Christian Church, pero sobre todo el primer edificio de Columbus que refleja la esencia y la inspiración de la arquitectura de Mies. Le siguieron la propia casa Miller en 1.955 Miller (figura 14) y edificios como la sede de The Republic, de Myron Goldsmith y Skidmore, Owings y Merrill, en 1.971.

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Figura 14. Vista de la casa Miller desde el camino de conexión con la piscina en la parte sur del jardín. Columbus, Indiana. Eero Saarinen y Dan Kiley, 1955. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

Miller necesitaba reflejar en su vivienda la nueva imagen que quería para su ciudad mediante una arquitectura moderna y trasgresora con lo establecido en las viviendas unifamiliares de Estados Unidos, a la que pudiera llevar a sus clientes y futuros inversores como parte de la nueva Columbus. La casa se desarrolla en una sola planta, algo chocante para la época en Estados Unidos, con pocos ejemplos destacados de vivienda de desarrollo horizontal, como la casa Farnsworth (Mies van der Rohe, 1943). La vivienda mantiene unas líneas muy parecidas al Irwin Union Trust Bank, solo que en este caso no es una sola caja sino cuatro las que se asientan sobre el plano del suelo, bajo una gran losa horizontal que conforma la cubierta, respondiendo a funciones diferenciadas de la familia Miller: área del matrimonio, área de los hijos, área de la cocina y área de los invitados (figuras 15 y 16). Estas cuatro grandes cajas se articulan en torno a un espacio común de estancia y de conexión entre ellas, que se abre al exterior a través de grandes ventanales, como en el caso del banco, y que esta vez es recorrido por lucernarios lineales en vez de circulares que se prolongan hacia el exterior de la vivienda. El espacio central es el salón de la casa al que todas las estancias se asoman, y tiene como elemento singular de reunión un gran sofá rehundido en el suelo con el fin de observar el paisaje a través de las grandes cristaleras sin interrupciones. Este punto de reunión familiar, llamado conversation pit fue imitado durante la década de los 60 y 70 a lo largo de todo el país por numerosos arquitectos, como Paul Rudolph, que lo tuvieron como sello de identidad de sus viviendas (figura 17).

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Figura 15. Planta de la casa Miller, Columbus, Indiana. Eero Saarinen, 1955. Realizada por Ana de la Fuente.

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Figura 16. Esquemas de organización de las “cajas” contenedoras de estancias, así como de los espacios comunes resultantes. Casa Miller, Columbus, Indiana. Eero Saarinen, 1955. Realizados por Ana de la Fuente.

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Figura 17. Vista del espacio central de la casa Miller con el conversation pit en primer término. Los lucernarios lineales atraviesan toda la vivienda mientras que grandes ventanales conectan los espacios comunes con el exterior. Los materiales exteriores como el mármol se repiten en el interior de la vivienda. Fotografía del Indianapolis Museum of Art, IMA.

Para la configuración del jardín, Dan Kiley tomó como punto de partida la planta de Saarinen para continuar su esquema hacia el exterior, creando estancias al aire libre que se ordenan en la parcela mediante los ejes principales de la vivienda. Como explica Miguel Ángel Aníbarro: “Dan Kiley abandonó el lenguaje orgánico para adoptar la versión miesiana del Movimiento Moderno, con configuraciones ortogonales sólidamente ligadas a la edificación” (Fariello 2004: 363). Estas partes del jardín no permanecen aisladas entre sí, sino que están perfectamente interconectadas de tal forma que uno no tenga la sensación de estar en un espacio delimitado, sino en una secuencia de espacios concatenados. Para conseguirlo, Kiley utilizó elementos de ascendencia clásica como alineaciones, canales y fuentes, integrados en esquemas compositivos propios del Movimiento Moderno, surgiendo así un jardín de líneas rectas y estancias exteriores, delimitadas y conectadas entre sí mediante árboles y setos de diferentes alturas situados estratégicamente dentro de una parcela vacía:

“no vi un problema entonces, como tampoco lo veo ahora, el hecho de usar elementos clásicos en composiciones modernas, ya que no se trata de estilo o decoración, sino de articulación del espacio. Lo que es moderno es el espacio. No puedes tocarlo; es difícil de alcanzar pero se siente. Me di cuenta de que el objetivo era producir el arte de la necesidad, para evitar la arbitrariedad y ambigüedad”

(Kiley y Amidon 1999: 13) (figuras 18, 19, 20 y 21).

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Figura 18. Planta general del jardín de la casa Miller en la que se diferencian las tres partes principales: jardín próximo a la vivienda, pradera y bosque. Columbus, Indiana. Dan Kiley, 1955. Realizada por Ana de la Fuente.

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Figura 19. Jardín de la casa Miller. Representación del arbolado. Columbus, Indiana. Dan Kiley, 1955. Realizado por Ana de la Fuente.

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Figura 20. Vista de la casa Miller en su conexión con el jardín. Fotografía del Indianapolis Museum of Art, IMA

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Figura 21. Vista de la casa Miller desde la parte norte del jardín próximo a la casa, también llamado por Kiley jardín de adultos. Eero Saarinen y Dan Kiley, 1955. Fotografía de Ana de la Fuente, 2010

La influencia de la arquitectura de Mies van der Rohe se aprecia tanto en la casa como en los jardines, convirtiendo a la residencia Miller en una obra única: Kevin Roche, encargado del proyecto dentro del estudio de Eero Saarinen, se molestaba cuando intentaban comparar la casa Miller con la Villa Rotonda de Palladio, diciendo que la casa debía entenderse siempre “en términos miesianos” (Monkhouse 2008).

Eero Saarinen se especializó a lo largo de su carrera en ordenación y edificación de campus universitarios así como en grandes complejo de oficinas, sedes de las firmas más importantes de Estados Unidos. En la construcción de estos grandes complejos se intercalaron edificios singulares en los que Saarinen realizaba auténticos alardes estructurales y formales en edificios como en el antes mencionado Gateway Arch o con cubiertas curvas como el David S. Ingalls Hockey Rink en la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut (1.956), la Trans World Airlines Terminal (TWA) en el aeropuerto JFK de Nueva York (1.956-62), o el Dulles Airport en Chantilly, Virginia (1.958-63) construidos casi simultáneamente a la casa Miller. Cuesta creer que el mismo autor esté detrás de estos edificios y de la casa Miller realizados además con poco tiempo de diferencia, pero refleja perfectamente la formación racional del arquitecto así como la capacidad de innovación con nuevas formas, acordes a las modas propias de esas décadas y con las que investigó no sólo a gran escala sino también en el numeroso mobiliario que realizó a largo de su vida. Las diferencias formales entre estos proyectos y la casa Miller o el Irwin Union Trust Bank muestran también la influencia de los arquitectos que trabajaron dentro del estudio de Saarinen, entre los que destacaron especialmente Cesar Pelli, Kevin Roche y John Dinkeloo, que con el tiempo crearon sus propias firmas de arquitectura. Si bien el sentido de innovación en las formas arquitectónicas se mantuvo a lo largo de toda su carrera, también lo hizo y de forma paralela su admiración por la arquitectura de volúmenes simples, muros cortina y grandes espacios abiertos a la luz y en conexión visual con el exterior, propios de la arquitectura de Mies van de Rohe (figura 22).

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Figura 22. Vista del porche que rodea la casa Miller en su fachada sur, generado por el voladizo de la cubierta plana, en la que se aprecia el lucernario lineal al exterior así como la utilización de los mismos materiales que al interior. Eero Saarinen y Dan Kiley, 1955. Fotografía del autor del artículo, 2010

Sobre la Autora:

Autor: Ana de la Fuente Aznárez, Arquitecto ETSAM 2002
Diploma de Estudios Avanzados D.E.A 2010 (Realizando la Tesis Doctoral en la actualidad)
Programa de Arquitectura y Patrimonio
Departamento de Composición Arquitectónica
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid ETSAM, España

Notas:

  1. Garrett Eckbo acerca de Walter Gropius. Entrevista de Suzanne B. Riess a Garrett Eckbo, 26 de junio de 1991. Del archivo de Regional Oral History Office, The Bancroft Library, Estados Unidos
  2. Sin embargo, uno de sus alumnos de entonces en el Instituto Técnico de Illinois, el arquitecto español Joaquín Álvarez, explica como la imagen dura y fría de Mies como profesor resultaba de la imagen que él mismo deseaba proyectar hacia el exterior, más que de la pura realidad. En el fondo Mies era un profesor cercano a sus alumnos y preocupado por sus intereses, a pesar de que no coincidieran con los suyos: “Mi recuerdo de él se centra en que era una persona muy contradictoria. Él había fabricado una imagen pública propia dura y poco flexible en que hacía solo un tipo de arquitectura (…) Consideraba que lo que no encajaba con esa imagen eran signos de debilidad y «oficialmente» los rechazaba. La realidad cercana era otra muy distinta. Era generoso, intuitivo y algo clarividente. Tenía a sus «discípulos» que quería –y ellos querían también- ser calcos del maestro, pero luego estábamos los «otros» que teníamos otros talentos o maneras de ver la arquitectura y sabia como orientarnos y ayudarnos a formarnos de acuerdo con esas diferencias” Joaquín Alvárez, carta enviada a la autora, 2013.
  3. Joseph Irwin Miller (1909-2004), director general de Cummins Inc. entre 1947-77, presidente de la National Council of Churches NCC desde 1960-63 y fundador del Architecture Program en Columbus, Indiana.
  4. Firma creada en 1.943 por Eliel Saarinen, su hijo Eero, y su yerno el también arquitecto Robert Swanson. Este último pertenecía al estudio de Saarinen padre desde el año 1.936. Las malas relaciones entre Swanson y Saarinen hijo llevaron a la disolución de la firma en 1.947. El primero se estableció junto con su mujer Pipsan, creando la sociedad Swanson and Saarinen, mientras que Eero permaneció junto a su padre. El posicionamiento de Eliel junto a su hijo causó una grave crisis familiar dentro de la familia.
  5. Gregg Bleam en Modern and Classical Themes in the Work of Dan Kiley. Dan Kiley Landscapes, The poetry of space, California, Reuben M. Rainey y Marc Treib Editores, University of Virginia y William Stout Publishers.
  6. El proyecto del arco se engloba dentro del concurso realizado para el Jefferson Expansion Memorial, o Memorial de la Expansion de Jefferson, que recuerda la compra de los terrenos de la Luisiana a Francia La compra de estos terrenos no solo proporcionó a los Estados Unidos el aumento de aproximadamente el doble de lo que entonces era su superficie, sino que abrió las puertas a la futura conquista del Oeste, que acabaría por completar el conjunto del lo que es hoy el país. La compra se produjo bajo el mandato de Thomas Jefferson, que se encontró con una gran oposición dentro del parlamento para llevarla a cabo.
  7. El primer encargo de Irwin Miller a Eero Saarinen fue su casa de verano en Muskoka, Canadá, en 1950

Bibliografía:

  • Aníbarro, Miguel Ángel. 2000. En: Fariello, Francesco, La arquitectura de los jardines, de la antigüedad al SXX. Madrid: Mairea.
  • Blaser, Werner. 1992. Ludwig Mies van der Rohe, obras y proyectos. Barcelona: Gustavo Gili
  • Frampton, Kenneth. 1981. Historia critica de la arquitectura Moderna. Barcelona: Gustavo Gili.
  • Hilderbrand, Gary R. 1999.The Miller Garden, Icon of modernism. Washington DC, Cambridge, Massachusetts: Spacemaker Press.
  • Honey, Sandra, Gale, Adrian y Gowan James. 1986. Mies van der Rohe, Architectural Monographs. Londres: Academy Editions / ST. Martin´s Press.
  • Hungerford, Owen et al. 2009. Remembering J. Irwin Miller. A panel and community discussion. Bartholomew County Public Library, Columbus, Indiana: Columbus Indiana Architectural Archives.
  • Kiley, Dan y Amidon, Jane. 1999. Dan Kiley. The complete works of America´s Master Landscape Architect. Londres: The Office of Dan Kiley, Bulfinch Press Book, Little, Brown and Company.
  • Monkhouse, Christopher. 11 de octubre 2008. Eero Saarinen Beyond the Measly, Eero Saarinen Symposium. Chicago: Walker Art Center
  • Pelkonen, Eeva-Liisa y Albrecht, Donald. 2010. Eero Saarinen, Shaping The Future, New Haven: Yale University Press.
  • Reuben, M. Rainey y Treib, Marc. 2010. Dan Kiley Landscapes, The Poetry of Space. Richmond, California: University of Virginia, School of Architecture, William Stout Publishers.
  • Serraino, Pierluigi. 2009. Saarinen. 1910-1961 Un expresionista estructural. Colonia: Taschen.
  • Treib, Marc. 1993. Modern Landscape Architecture: a critical review. Cambridge, Massachusetts: The MITT Press.
  • Ref. web 1: www.art.com
  • Ref. web 2: www.gm.com
  • Ref. web 3: www.panoramio.com

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