
Con vistas privilegiadas al Mediterráneo, Bundle House se presenta como una vivienda de Nomo Studio que establece un estrecho diálogo con el paisaje de Menorca. El proyecto surge de la necesidad de responder a una parcela de geometría trapezoidal y pronunciada pendiente, cuyas condiciones iniciales planteaban importantes retos de implantación. Lejos de considerarlos una limitación, el diseño transforma estas particularidades en una oportunidad para construir una experiencia espacial estrechamente vinculada al entorno natural.

Bundle House | Nomo Studio
La casa se organiza a través de una composición fragmentada de nueve volúmenes de distintas alturas que se adaptan cuidadosamente a la topografía. Estas piezas se escalonan siguiendo la pendiente del terreno y generan una serie de patios, terrazas y espacios intermedios que favorecen la privacidad y permiten preservar la vegetación existente. La disposición escalonada también contribuye a maximizar las vistas al mar desde diferentes puntos de la vivienda.

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es la forma en que los espacios interiores se relacionan con el exterior. Grandes cerramientos acristalados de suelo a techo permiten abrir completamente las áreas comunes hacia el paisaje, diluyendo los límites entre arquitectura y naturaleza. Gracias a la incorporación de ventanas correderas en esquina, el salón, el porche y las zonas exteriores se perciben como un único espacio continuo orientado hacia el horizonte mediterráneo.

En el centro de la vivienda se sitúa un patio cuadrado de seis metros de lado que actúa como núcleo organizador del conjunto. Más allá de su función estética, este espacio desempeña un papel fundamental en la iluminación y ventilación natural de la casa. Durante los meses cálidos, favorece la circulación del aire mediante ventilación cruzada y efecto chimenea, mientras que en invierno se convierte en un refugio protegido del viento. Equipado con mobiliario integrado, el patio funciona como una estancia adicional de uso cotidiano.

La materialidad del proyecto combina técnicas constructivas tradicionales y soluciones contemporáneas. La estructura se compone de vigas de hormigón visto apoyadas sobre muros de mampostería y esbeltas columnas metálicas que permiten liberar amplias superficies acristaladas. Esta combinación genera una imagen arquitectónica sobria y elegante, caracterizada por la claridad estructural y la honestidad de los materiales.

La envolvente exterior adopta una tonalidad arena que armoniza con los colores característicos del paisaje menorquín. Los pavimentos de piedra local refuerzan esta integración y establecen una continuidad visual con las bóvedas cerámicas presentes en las cubiertas, creando una identidad arquitectónica coherente en todo el conjunto. En contraste con la apariencia contenida del exterior, los interiores ofrecen una atmósfera cálida y rica en matices. La presencia de madera, piedra arenisca, granito y cerámica aporta profundidad y textura a los espacios.
- Fotografía: © Adrià Goula














Peris+Toral Arquitectes han diseñado 85
La edificación se estructura entorno a un patio que articula una secuencia de espacios intermedios. En la planta baja, un pórtico abierto a la ciudad anticipa la puerta del edificio, que lo que hace es filtrar la relación entre el patio vecinal, que actúa como una pequeña plaza para la comunidad y el espacio público.
En planta tipo del edificio, se accede a las viviendas a través del núcleo y de las terrazas privadas que configuran los espacios exteriores que dan al patio. La planta general se estructura por una matriz de habitaciones comunicantes, que eliminan pasillos comunitarios y privados, aprovechando al máximo la planta del edificio.
Las viviendas constan entre cinco o seis módulos, según sean de dos o tres habitaciones. La cocina que puede ser abierta e inclusiva se sitúa en la zona central, como pieza distribuidora que permiten sustituir a los pasillos.











































